Jul 11
Escrito en El gabinete del dr. Mantell, El museo.
Etiquetas: Calderón de la Barca, literatura española, Siglo de Oro, teatro11/07/2008
Quizá por casualidad, sin que nadie lo haya proyectado ni apercibido, los Jardines del Galileo se convierten en verano en un corral de comedias como lo era el del Príncipe, o el de la Cruz, allá por el diecisiete. No es sólo porque se represente en él a Calderón, ni porque la apuesta de Manuel [...] [...more]
Quizá por casualidad, sin que nadie lo haya proyectado ni apercibido, los Jardines del Galileo se convierten en verano en un corral de comedias como lo era el del Príncipe, o el de la Cruz, allá por el diecisiete. No es sólo porque se represente en él a Calderón, ni porque la apuesta de Manuel Canseco vele más por la recepción que por la innovación. También es un escenario abierto y descubierto, como lo eran los corrales, en el que se plantea un espectáculo más largo que en el teatro normal, alzado y bajado de telón y sanseacabó. El espectáculo comienza en torno a las nueve de la noche, con villancicos y mojigangas, como en el Siglo de Oro, que prolongan la estancia y amenizan la cena.
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Jun 12
Escrito en El museo.
Etiquetas: Calderón de la Barca, Lope de Vega, teatro, William Shakespeare12/06/2008
El Festival Clásicos en Alcalá comienza hoy en la antigua Complutum. Si hace algunos años el mundo del teatro lamentaba la escasa atención que recibían los clásicos, no sólo por parte de las instituciones, también por parte de un público absolutamente desinteresado, hoy tenemos tres tazas en forma de festivales, temporadas y compañías que, desde [...] [...more]
El Festival Clásicos en Alcalá comienza hoy en la antigua Complutum. Si hace algunos años el mundo del teatro lamentaba la escasa atención que recibían los clásicos, no sólo por parte de las instituciones, también por parte de un público absolutamente desinteresado, hoy tenemos tres tazas en forma de festivales, temporadas y compañías que, desde muy diversos enfoques, recuperan la obra de nuestros áureos dramaturgos.
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Mar 15
Escrito en El museo.
Etiquetas: literatura española, Siglo de Oro, teatro15/03/2008
Ha querido la casualidad que, en el plazo de un mes, se junten cuatro donjuanes en la capital de España; dos de los más famosos, el de Tirso de Molina y el de José Zorrilla, un tercero menos conocido, el de Josep Palau i Fabre, y un cuarto sintético que funde los dos primeros y [...] [...more]
Ha querido la casualidad que, en el plazo de un mes, se junten cuatro donjuanes en la capital de España; dos de los más famosos, el de Tirso de Molina y el de José Zorrilla, un tercero menos conocido, el de Josep Palau i Fabre, y un cuarto sintético que funde los dos primeros y el de Molière -que sólo pasó por nuestros escenarios dos veladas de febrero, realizada por Gema López para Imperdibles-. El acierto de Tirso -¿o Andrés de Claramonte?- al construir al inmortal burlador y libertino ha dado a la literatura un motivo que han aprovechado autores como Albert Camus, Alexandr S. Pushkin, Lord Byron y, saltando a la música, Mozart con su tétrica Don Giovanni. No hace falta decir más: don Juan es, junto con don Quijote, la principal creación de las letras castellanas. Un personaje que había quedado bien atado por el Dr. Marañón en el ensayo de 1940 Don Juan. Ensayo sobre el origen de su leyenda; sin embargo, una de las obras ahora en cartel rebasa los límites del análisis marañoniano: el Don Juan de Palau.
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Mar 07
Escrito en El museo.
Etiquetas: Eduardo Vasco, Ignacio García May, literatura española, teatro7/03/2008
Pocos son nuestros personajes históricos que han podido traspasar fronteras y convertirse en mitos mundiales. Hernán Cortés es uno de ellos, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, es otro. Y a ambos les ocurre algo parecido: de puertas para adentro reciben poca atención -¡no hay en la capital de España una estatua del hombre que [...] [...more]
Pocos son nuestros personajes históricos que han podido traspasar fronteras y convertirse en mitos mundiales. Hernán Cortés es uno de ellos, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, es otro. Y a ambos les ocurre algo parecido: de puertas para adentro reciben poca atención -¡no hay en la capital de España una estatua del hombre que le ganó un imperio!-. Del Cid ya no se acuerda nadie pues resulta ser un personaje muy poco correcto políticamente; tanto el Cid histórico como el literario encarnaron una serie de valores hoy trasnochados, más aún, molestos. Su imagen de matamoros, de señor de la guerra, le hace despreciable a ojos de muchos, pero valoraciones morales de este tipo -totalmente vanas- palidecen antre el extraordinario impacto cultural de su figura a lo largo de los siglos. No en vano, el Cantar de Mio Cid se considera la primera gran obra de nuestra literatura, y luego autores como Guillén de Castro o Lope de Vega o Tirso de Molina -y otros menores, y el francés Corneille y Anthony Mann- eligieron al de Vivar como motivo de sus creaciones.
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Ene 05
Escrito en El museo.
Etiquetas: Eduardo Vasco, literatura española, Lope de Vega, Siglo de Oro, teatro5/01/2008
Estrenada con gran éxito en el Festival de Teatro Clásico de Alcalá, pocas veces se puede ver a un público tan satisfecho al finalizar una representación. La Joven CNTC, bajo la batuta del siempre solvente Eduardo Vasco, ha logrado un Lope fresco y brillante, eminentemente lúdico. El espectáculo añade a nuestro Siglo de Oro unos [...] [...more]
Estrenada con gran éxito en el Festival de Teatro Clásico de Alcalá, pocas veces se puede ver a un público tan satisfecho al finalizar una representación. La Joven CNTC, bajo la batuta del siempre solvente Eduardo Vasco, ha logrado un Lope fresco y brillante, eminentemente lúdico. El espectáculo añade a nuestro Siglo de Oro unos toques de cabaré, exagerando los aspectos burlescos de algunos personajes y dejando caer todo el peso dramático sobre Belisa, magníficamente interpretada por Eva Rufo, quien consigue hacer llegar al público cuantas emociones se propone. Aunque Rufo brilla con luz propia, todo el elenco de actores raya a gran nivel, como suele ser habitual en la Compañía, que no descuida detalle alguno. En esta ocasión han optado por la sencillez del aparato escenográfico, dejando la expresividad escénica al vestuario de Lorenzo Caprile.
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