Jul 30

Manuel Maristany: La enfermera de Brunete

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , , , 30/07/2007

La gran aspiración de la novelística patria es la de escribir ‘la novela de la Guerra Civil’, y algo de eso hay en La enfermera de Brunete, un voluminoso novelón que se levanta sobre un exhaustivo trabajo documental aunque es la peripecia emocional lo más relevante. A pesar de que la intención inicial es ignorar las banderías, la historia se cuenta desde la perspectiva de la aristocrática familia Montcada, agredida por campesinos y anarquistas, y cuyo lema es “nadie me ofende impunemente”. Javier, siguiendo la máxima familiar, se alistará en los requetés, participando en la batalla de Brunete donde resultará herido de gravedad, siendo atendido por Soledad, duquesa de Simancas y desgraciadamente casada. Pero las dificultades de este amor imposible, junto con su experiencia en el frente, harán resquebrajarse su concepción del mundo. Aunque por su estilo no destaque -demasiado decimonónica para los albores del XXI-, es una novela que concitará sin duda un buen número de lectores, por el patetismo de las acciones y de los personajes y el poderoso halo romántico que la recorre de principio a fin.

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Jul 28

Casa con dos puertas mala es de guardar. Un Calderón puro de M. Canseco

Escrito en El gabinete del dr. Mantell, El museo.
Etiquetas: , , , 28/07/2007

El crepúsculo madrileño, especialmente este verano de 2007, resulta magnífico para espectáculos al aire libre. Como ya es costumbre, Veranos de la Villa programa, en los Jardines del Galileo, función teatral con cena -servida por La Corte 1808-. En este caso la obra elegida es la comedia de enredo de don Pedro Calderón de la Barca Casa con dos puertas mala es de guardar, en versión de Juan Antonio Castro. Obra de 1629, resulta una de las más populares comedias de nuestro Siglo de Oro, sin que haya sido merecedora, a día de hoy, de una edición crítica relevante -como las que suelen realizar Castalia o Cátedra-. Se trata de una obra sencilla, de poco fondo pero con una estructura habilísima que lleva la acción en volandas ayudada, además, del ingenio chispeante de los diálogos humorísticos.

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Feb 24

El curioso impertinente, de Guillén de Castro

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , 24/02/2006

La curiosidad no siempre es impertinente; puede ser osada y generosa, como la de un científico o un explorador, pero también puede ser miserable y abusiva. Tal es el caso del curioso impertinente que da nombre a la novelita de Cervantes y a la comedia de Guillén de Castro. Anselmo es dominante e inseguro, y sus miedos y su turbio afán sumirán en pesar y sufrimientos tanto a Lotario, su amigo del alma, como a Camila, la mujer que ama. Afortunadamente, la Compañía Nacional de Teatro Clásico no se atreve a descuidar los niveles de calidad y nos ofrece una más que apreciable versión, bien interpretada, sólidamente dirigida y con una escenografía brillante, de forma que el fino retrato psicológico tramado por dos de nuestros clásicos logra desplegarse sobre las tablas sin perder un matiz y logrando envolver al espectador en el aura del buen teatro.

Aunque considerado un autor menor, al menos en fama, por comparación con los grandes monstruos del Siglo de Oro, comedias como El curioso impertinente están dotadas de una profundidad psicológica que no se prodigaba habitualmente en una época en la que primaban los arquetipos y el mero enredo. Claro está, la base de la que parte el comediógrafo no puede ser mejor, una novela ejemplar de un autor especialmente dotado tanto para el arquetipo como para la caracterización: Miguel de Cervantes. Como los actuales directores de cine, Guillén de Castro le echó el ojo a la novelita insertada en Don Quijote y, apenas un año después de su publicación se representaba la comedia. Eso sí, restarle méritos al comediógrafo por adaptar un argumento ajeno es absurdo. Sería como restárselos a Eurípides, a Shakespeare o a Visconti.

La labor de dirección de Natalia Menéndez es excelente y todos los elementos discurren a la perfección reforzando la unidad de la obra, que cuenta con una fluida versión de Yolanda Pallín. La representación visual es, como siempre, magnífica. El vestuario, de época, es sencillo pero acorde con lo narrado. La escenografía de Joaquim Roy es brillante; un expresivo trabajo de carpintería que alterna los tres espacios principales en los que se desarrolla la acción y que, de manera ingeniosa, permite aprovechar la rotación del decorado para encajar escenas de transición.

El trío de actores protagonistas raya a gran nivel. Daniel Albaladejo, que el público conocerá más por su papel de ‘segurata’ en Camera Cafe, consigue mostrar la gran complejidad de un personaje como Anselmo, que aparece cubierto por varios velos y que precisa una interpretación bien trabajada que permita al espectador atisbar el verdadero fondo del personaje. Nuria Mencía -Camila- está radiante, divertida, digna -para una dama del XVII, más importante que el amor y la vida es la honra-. Su personaje no es tan característico como el de Anselmo, pero le dota de gran viveza y logra dominar la escena cuando está presente. Por último, destacar la breve pero siempre agradable presencia del gran Francisco Merino, una pena que no se prodigue más.

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