Dic 29

Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay

Escrito en El dinosaurio que estaba allí, El gabinete del dr. Mantell.
Etiquetas: , , , 29/12/2011

Antes de nada, ¡feliz 2012 y que los augurios escatológicos no se cumplan aún!

Hacía años que no escribía un cuento. Ahora no quiero leerlo, porque si lo hago seguro que encontraré errores, defectos y necedades sin cuento y quiero conservar la sensación de escritura satisfactoria que rara vez me acompaña. En general, la acogida ha sido fría. He recibido comentarios parcos, “me ha gustado”, “no me ha gustado”, pero al menos una persona se ha conmovido con su lectura. Negativamente, pero algo ha removido mi ángel en su interior. Juzgo que eso es bueno.

Años, años y años sin hacerlo y ahora he escrito dos. Aunque no tengo mucha experiencia al respecto: la redacción de relatos depende de momentos de intuición fugaz, de estados de ánimo; la expresión “obra de largo aliento” referida a la novela es muy atinada y la “inspiración” no parece tener mucho que ver. Cada día se aprende algo nuevo, normalmente cosas que todos los demás ya saben; no hay que quedarse demasiado atrás.

Escribo estas líneas porque algo había que escribir. Hace tiempo que leí esta novela, al poco de recuperarla Impedimenta. Con lo flaca que es mi memoria creo que habré de inventar demasiado, pero peor será para el dinosaurio un sueño demasiado largo. No había visto la película y sólo la vi después. Es un clásico, dicen. Una obra de culto, etiqueta dúctil que sirve tanto para obras maestras como para fracasos entrañables. La novela es mejor. Hablo de Picnic en Hanging Rock.

Sólo con que la novela nos ahorre esa setentera flauta de Pan de la adaptación de Peter Weir (director que por otra parte me encanta, y Master & Commander es una de mis preferidas; de El club de los poetas muertos él no tiene toda la culpa) ya sería preferible, los restantes méritos de la película, que los hay, son insuficientes frente a ese pitido agudo. La obra de Lindsay, en cambio, carece de defectos, o no los recuerdo, es magnífica en cuanto a intensidad, originalidad y sobriedad.

Otros han descrito y reseñado bien la novela, hace “mucho” que se publicó (el mercado editorial computa el tiempo de manera propia, la novedad dura un par de meses, la vejez llega de poco después). Todos coinciden en lo buena que es y la llaman clásica y obra de culto y aluden a la película que también es ambas cosas y seguro que no mienten ni exageran, es conveniente leerla y disfrutarla. Hala, está dicho. Sin embargo, aún faltan cosas que decir en cuanto a su recepción.

Es exagerado considerarla un clásico porque no es tan conocida ni tan permanente y se recuerda más la película que la novela, no siendo excesivo decir que la consecuencia sostiene a la causa y no al revés. Es más bien lo que se llama un long seller, una categoría inferior a la del clásico. Si debo proponer un motivo, y es así porque de otro modo ni habría comenzado, es que Joan Lindsay fue autora de una única obra relevante. En la cubierta, su nombre está impreso en una tipografía mucho menor que la de el título. Y, a la hora de convertirse en clásico, es tan importante o más el autor que la obra. La historia de la literatura no es justa, pero nadie va a escuchar nuestras quejas.

Su condición de long seller, justamente lograda, descansa sobre un sustrato erróneo. Se alude (correctamente) a la ambigüedad del relato, a su relativa oscuridad, al misterio de la trama desarrollada realistamente pero en medio de una atmósfera fantasmagórica, heredera de la novela gótica. Generaciones de lectores han fantaseado con la idea de que ha de estar basada, necesariamente, en hechos reales. Eso es gran mérito de la autora, sin duda alguna, y un demérito enorme por parte de esas generaciones de lectores inmaduros incapaces de separar realidad de ficción. Toda la investigación en torno a la desaparición de las niñas, y de la profesora (esa iluminación fabulosa, genial), en la novela es registrada por periodistas y autoridades, por lo que no sería difícil encontrar los recortes e informes correspondientes. No es así, así que no cabe la menor duda de que todo es inventado, pero muchos lectores siguen albergando dudas. ¡Qué grande Joan Lindsay! ¿Cómo es que fue autora de una única novela reseñable, más que eso, espléndida? Ese es el gran misterio, y no el destino de las muchachas del Appleyard.

Palabra de María José Sánchez Mayo (La hija del acomodador)

“Joan Lindsay es la mejor guía posible para un relato de misterio propio de oscuras mansiones y bosques ingleses, de una historia de un autor decimonónico, y, sin embargo, llevado a la luz cegadora de las antípodas y concebido en 1967.”

Palabra de Javier BR (Libros y Literaturas)

“¿Dónde reside la fascinación que produce esta historia? Está en lo que no se cuenta, en lo que Joan Lindsay sugiere y el lector imagina. Gracias a un magistral dominio del ritmo de la narración, el lector cae atrapado desde la primera página y ya no puede zafarse hasta el final. Lo más sorprendente es que la autora no recurre a ninguno de los recursos habituales para crear suspense; a ella le basta con salpicar una narración perfecta con unos pocos detalles aparentemente intrascendentes, apenas perceptibles, que siembran la inquietud en el lector y abren las puertas de su imaginación.”

¡Misterio, misterio!

“Se ha sugerido que las chicas fueron misteriosamente atrapadas por un vehículo espacial. Ciertamente, la roca es lo suficientemente peculiar como para servir de faro intergaláctico, como la Torre del Diablo que aparece en la película Encuentros en la tercera fase (1977). La presencia de un OVNI podría explicar el hecho de que los relojes se parasen. Cuando Edith contaba que había visto a miss McCraw, dijo que había percibido una misteriosa nube rosa hacia aquella hora; ¿es esto una prueba de que pudiese haber extraños objetos volantes en el espacio?”

Ficha en la editorial Impedimenta

“Lo que empieza siendo una inocente comida campestre se torna en tragedia cuando tres niñas y una profesora desaparecen misteriosamente entre los recovecos de Hanging Rock, un imponente conjunto de rocas rodeado de la salvaje y asfixiante vegetación australiana. La única chica que logra regresar, presa de la histeria, no recuerda nada de lo sucedido. Considerada una de las más desazonantes novelas de culto de la literatura anglosajona, Picnic en Hanging Rock dio lugar a una aclamadísima película de Peter Weir, que contribuyó a incrementar el éxito de una obra ya mítica. Jamás se reveló si los hechos narrados fueron reales o no, y ese ambiguo e intrigante juego alentó la aparición de una legión de seguidores que afirmaban conocer lo ocurrido aquel aciago día de San Valentín en el sobrecogedor paisaje de Hanging Rock.”

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Ene 21

Una revolución pequeña, de Juan Aparicio Belmonte

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , , 21/01/2010

Juan Aparicio BelmonteLa cuarta novela de Juan Aparicio-Belmonte vuelve a dar la vuelta al mundo, y no en un sentido geográfico. El suyo es un realismo, casi costumbrismo, muy peculiar, que encontraba expresión en su aclamada anterior novela, El disparatado círculo de los pájaros borrachos: “si la realidad hoy en día es un disparate, toda novela realista tendrá que ser disparatada” (p. 127; Lengua de Trapo, 2006).

El autor ha hecho del humor disparatado su sello, que no se imprime sobre chistes vacíos sino sobre un fondo de crítica social centrada en el sistema judicial y penitenciario, así como en las peculiaridades políticas nacionales. Así ocurre en esta novela, Una revolución pequeña, en la que el abogado inocente acaba en prisión, los jueces asesinan… un mundo novelesco que subvierte la mirada convencional sin dejar de reseñar fielmente la realidad, aunque sea a través de los espejos deformantes del humor.

Léelo completo en El Confidencial…

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Nov 10

Flavia de los extraños talentos, de Alan Bradley

Escrito en El T-rex que viene, El museo.
Etiquetas: , , 10/11/2009

Con esta entretenidísima, inteligente e irónica novela, Alan Bradley obtuvo el Debut Dagger Award de la Crime Writer’s Association. Flavia de los extraños talentos es una novela de misterio, una investigación a la antigua usanza con algunos componentes de modernidad, tal como la protagonista, una niña dotada de “extraños talentos” -expresión que pertenece a la edición española, pero que es muy acertada y sugerente- y una personalidad no menos peculiar, que habita una vieja mansión junto a sus hermanas Ophelia y Daphne -a las que odia, sentimiento compartido por ellas-, su padre, ex militar aficionado a la filatelia y víctima de un oscuro pasado, el criado Dogger, con algún desequilibrio mental, y la cocinera sra. Mullet, autora de horrendas tartas de crema.

La vida transcurre allí monótona, opresiva, entre las ofensas mutuas y las consiguientes venganzas de las hermanas, el silencio reconcentrado del padre y la sombra de la madre desaparecida en extrañas circunstancias. Hasta que una mañana Flavia descubre un cadáver en el huerto de pepinos. Parece un desconocido, pero en seguida advierte que no lo es tanto. Así comienza a desplegar sus talentos en una carrera contra la policía por descubrir al autor del crimen, del que inmediatamente es acusado el padre.

Lee el artículo completo en El Confidencial…

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Ago 06

Otra vuelta de tuerca: El estatus, de Alberto Olmos

Escrito en El T-rex que viene, El museo.
Etiquetas: , , , 6/08/2009

fantasmadaOtra vuelta de tuerca. El estatus. Alberto Olmos.

La nueva novela de Alberto Olmos tiene todos los ingedientes de una convencional narración de misterio. La protagonizan dos mujeres solas, madre e hija, que pasan a habitar un territorio que, para ellas, es inhóspito: el primer piso de Schmelgelme 34, donde aguardan la llegada del marido y padre. Han cambiado su cómoda villa campestre, repleta de criados, por ese retazo urbano y una criada inexperta y deslenguada, indiferente ante las diferencias de clase entre ella y su señora, que sin embargo las tiene muy bien presentes. La hija, Clarita, que está en la edad de las primeras menstruaciones, traba una peregrina amistad con el no menos extraño portero del inmueble, Jesualdo, un gigante discapacitado cuyas inclinaciones se hacen pronto evidentes. Junto a las nuevas inquilinas y su criada, parece ser el único habitante del edificio, en el que sin embargo pronto comienzan a suceder episodios inexplicables.

La apariencia de convencionalidad se disipa pronto. En seguida aparecen dos voces junto a la del narrador: la de las protagonistas, que dialogan desde algún lugar fuera del tiempo, y la del portero, un monólogo interior –recurso que emplea profusamente el autor, especialmente hacia el final del volumen– que evoca al Benjy Compson de Faulkner. Olmos hace, en cada uno de sus proyectos, algo nuevo, pero dentro de sus coordenadas narrativas y estéticas. Aquí emplea esos ingredientes del relato de fantasmas para cocinar un guiso que, conservando la atmósfera inquietante, da una vuelta de tuerca al género, explora la soledad que aqueja a unos personajes que, por mor de su estatus, permanecen aislados, incomunicados, aun madre e hija: “admitámoslo, en nuestra familia nunca ha sido costumbre quererse” (pág. 108). La desolación del edificio, que se va revelando por las excursiones de Clarita –un edificio que “por fuera es un palacio, pero por dentro es la ruina total”– es la extensión física de la propia desolación y descomposición emocional de los personajes. El ordenado piso que habitan no deja de ser un decorado que terminará por ser engullido por la nada circundante.

La novela tiene ese aire de la gran narrativa centroeuropea de principios del siglo XX y hace gala de una complejidad constructiva que, sin embargo, esconde sus andamios, ofreciendo un aspecto pulido, acabado. Es la mejor novela de Olmos hasta ahora, que redunda en sus mejores cualidades, a las que ya se hizo referencia en anteriores ocasiones, perfeccionándose en una progresión casi ininterrumpida que llena de expectación a quienes disfrutamos de su escritura.

Lo publiqué, en su momento, en El Confidencial…

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Jul 17

España es sobrenatural y Los huesos de Descartes

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , 17/07/2009

 

alquimiaOcultismo cañí. España es sobrenatural. Mondo Brutto y Vacaciones en Polonia

 

Que España es un país sobrenatural se puede ver cada noche en televisión, o a media tarde, o a media mañana. Arroja ello una imagen de la España preternatural que habitamos, y que es objeto de estudio de algo que se llama “fantaciencia”, que debe ser algo parecido a lo que hace Iker Jiménez o lo que hacía el difunto Jiménez del Oso. Y es que, en España, el ocultismo no sólo se preocupa de extraterrestres y fantasmas, sino de casi todo. Desde que Pitita Ridruejo –quien, por cierto, no tiene entrada en la Wikipedia– introdujo a la Virgen María en los salones más cool de Marbella, la vida social y oculta de España están más que intrincadas. En realidad, como muestran los autores del presente ensayo, que tambén es gente oculta con los peregrinos nombres de Galactus o Zafia Potocka, esto es así desde tiempos inmemoriales, y hacen un repaso a la España mágica, ya sea el Círculo de El Escorial de Felipe II o el origen esotérico del nacionalismo gallego…

 

Reliquias filosóficas. Los huesos de Descartes. Russell Shorto

 

¿Puede alguien convertirse en ejemplo para fundamentalistas religiosos y fundamentalistas ateos, al tiempo que lo es para los moderados que intermedian entre ambos bandos? René Descartes es hoy reivindicado por todos, y sus restos se trataron como reliquias de un santo, curiosamente, dado que el sabio francés postuló –recogiendo pensamientos y doctrinas de otros, aunque siempre lo presentara como fruto de su propia reflexión; pero esta es otra historia– que cuerpo y alma están separados, de tal manera que finalizada la vida la unión se rompe. Russell Shorto cuenta las vidas paralelas de sus restos óseos y el pensamiento cartesiano, que juzga la base de la civilización contemporánea. Siguiendo a Richard Watson, asevera que el mundo actual es “cartesiano hasta la médula”. Algo que también es más que discutible, pero que no rebaja en nada la calidad del ensayo…

 

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Feb 23

Ana M.ª Vázquez Hoys: Las golondrinas de Tartessos

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , 23/02/2009

 

gerion1Existe una ingenuidad general entre los historiadores: creer lo que está escrito. Sienten una natural veneración por la letra impresa o grabada o meramente dibujada, como si el sentido natural de la palabra no fuera la falsedad y el encubrimiento. Ello ha llevado a creer los cronicones antiguos como si de cámaras de seguridad de tratara, cuando no eran más que folletos propagandísticos. Claro que, cada vez menos historiadores –serios- están dispuestos a tragarse el socorro mariano de la batalla de Covadonga o que el imperio español se vino abajo en Rocroi. Entonces, ¿por qué creer las viejas tesis clásicas del origen de la cultura que, en el fondo, no son más que panfletos que los griegos se tragaron íntegros y con guarnición? ¿Y si Europa enseñó a Asia, en vez de ocurrir al revés? Tal es la propuesta de este libro: “¿Escribió antes Occidente que Oriente?”.

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Oct 11

Fernando Marías y otros: Historias de La Corporación

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , , , , , , 11/10/2008

Tenía que pasar. Si algo ha caracterizado al artista desde que el romanticismo lo consagrara como héroe -que vence las limitaciones de lo físico, de lo humano; que vence al poder, a la sociedad, a la muerte- ha sido la vanidad. Y en una época que esconde conspiradores detrás de todos los tabiques, no podía tardar en aparecer una conspiración cuyo objeto serían los artistas. También ellos quieren experimentar el placer de ser mecido por los hilos del titiritero, gozar de la fantasía de la irresponsabilidad de ser manejado por poderes ocultos, mejor cuanto más clandestinos. Esta fabulación, por otro lado muy sugerente, debió surgir en algún tenebroso brainstorming de la editorial 451 a partir de una novela de Fernando Marías, publicada en 1996 en Destino y, si se me permite la crueldad, justamente olvidada.

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Jun 28

José Antonio Ramírez Lozano: La oca de oro

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , , , 28/06/2008

Nadie sabe, a ciencia cierta, el origen del juego de la oca. Pudo ser un invento griego, y el disco de Phaistos, fechado en torno al 2000 a. C., podría ser uno de los primeros tableros. Otros atribuyen su origen a los caballeros templarios, que en seguida se hacen beneficiarios de todo misterio irresoluble. Ligada a esta teoría está la que atribuye un significado esotérico al infantil tablero; el juego de la oca sería una guía encriptada del Camino de Santiago, que debería hacerse siguiendo las marcas que los Maestros Constructores -templarios, claro- habrían ido dejando en el recorrido, en los monumentos y estructuras que levantaban, ya fueran catedrales o posadas. Y este viaje, que como todo viaje auténtico -no turístico- tiene una dimensión espiritual que, en el caso del Camino es más que evidente -en tanto que viaje al fin del mundo y, por tanto, simbólicamente, a la frontera del Más Allá-, es el que ha elegido José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz, 1950) para componer esta novela-fábula en torno a la palabra como sustancia espiritual, material y literaria.

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May 24

En busca del Indiana Jones perdido

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , 24/05/2008

Pocos habrían imaginado, hace algunos años, que un arqueólogo pudiera convertirse en un héroe popular, una figura capaz de introducirse en el imaginario colectivo en la manera en que lo ha hecho el personaje creado por George Lucas. Indiana Jones tiene dos vidas, como cualquier héroe legendario. Es el típico profesor con gafas y pajarita, tan polvoriento como los andrajosos papelotes que maneja, pero cuando se calza el sombrero y se ciñe el látigo, rompe la barrera de lo real para convertirse, junto con los objetos que persigue, en una criatura mítica. No obstante, sus aventuras -excepto la última, ahora en cines- no son tan distintas de la de tantos y tantos arqueólogos que, lejos de aburrirse en oscuras y mugrientas bibliotecas, descienden a pozos profundos, se enfrentan a animales salvajes y huyen, como pueden, de matones y políticos corruptos. A muchos se les ha asignado el rol de ‘verdadero Indiana Jones’, como si su particular heroísmo necesitara de tales comparaciones.

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May 10

Carlos Ruiz Zafón: El juego del ángel

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , 10/05/2008

Dirá el DRAE, en una futura edición, que un planetazo es un “bombazo editorial de niveles atómicos y en absoluto exento de calidad literaria”. Esta definición puede escamar a algunos cuando se aplica a autores tan planetarios, en lo referido a cuenta corriente, como Carlos Ruiz Zafón. Si de La sombra del viento ha vendido, hasta ahora, ocho millones de ejemplares, El juego del ángel ha inaugurado su partida con una tirada de un millón, algo hasta hace muy poco sólo al alcance de monstruos como García Márquez.

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