Dic 05
Escrito en El museo.
Etiquetas: Destino, Francisco Rico, literatura española, literatura universal, literatura y arte5/12/2009
Suele decirse que el arte no se explica; que basta con sentirlo y, armado por esa emoción, el espectador alcanza a comprenderlo en sus capas más profundas. Otros lugares comunes que me pasan por la cabeza en el momento de reseñar Figuras con paisaje, del maestro Francisco Rico, son el del ensayo como investigación detectivesca [...] [...more]
Suele decirse que el arte no se explica; que basta con sentirlo y, armado por esa emoción, el espectador alcanza a comprenderlo en sus capas más profundas. Otros lugares comunes que me pasan por la cabeza en el momento de reseñar Figuras con paisaje, del maestro Francisco Rico, son el del ensayo como investigación detectivesca -empleado por Muñoz Molina- o como viaje al interior de la cultura. Lugares comunes, mas no imprecisos, si bien el primero queda anulado por la mera existencia de este lúcido ensayo. Publicado por vez primera hace quince años, en Galaxia-Gutenberg, lo reedita ahora Destino con escasos añadidos -un par de ensayos, breves- y retoques.
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Jun 18
Escrito en El T-rex que viene, El museo.
Etiquetas: literatura alemana, literatura española, literatura y arte, literatura y cine18/06/2009
La creación como motivo. Mirar al agua. Javier Sáez de Ibarra Todo libro, de cualquier género, que tenga que ver con el arte contemporáneo, debe empezar por el principio: el pasmo del espectador y un principio de entendimiento. Así ocurre en Mirar al agua, Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, que [...] [...more]
La creación como motivo. Mirar al agua. Javier Sáez de Ibarra
Todo libro, de cualquier género, que tenga que ver con el arte contemporáneo, debe empezar por el principio: el pasmo del espectador y un principio de entendimiento. Así ocurre en Mirar al agua, Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, que arranca con el relato que da nombre al conjunto y en el que el misterio del arte y del amor se funden para principiar una respuesta al divorcio existente entre el hombre común y el arte de nuestra época. Y es que, como destacó el jurado, no es muy habitual en nuestras letras el diálogo con las artes plásticas, como sin embargo sí lo es en las anglosajonas. El propio autor lo anuncia en uno de los lemas del libro –por otra parte muy cargado de éstos, todos significativos y orientativos-, una cita de Iván de la Nuez: “el arte le ofrece a la literatura la posibilidad de continuar, desde otras perspectivas, sus labores narrativas o sus tareas como cartero de la sabiduría. El choque entre ambos ámbitos producirá seguramente una nueva poética del siglo que empieza”…
La quimera del oro. El tesoro de Sierra Madre. B. Traven.
Hay novelas condenadas a sobrevivir por mor de sus descendientes fílmicos, que gozan de un mayor reconocimiento y, a veces, de una mejor factura. El caso más conocido es Lo que el viento se llevó, pero El tesoro de Sierra Madre es igualmente prototípico. La gran película de John Huston es uno de los clásicos del cine norteamericano de la edad dorada -y uno de los últimos- y, en muchos aspectos, supera a la novela de Bruno Traven, un escritor inquieto y enigmático que siempre huyó de la celebridad y el reconocimiento sembrando de pistas falsas su biografía y cambiando periódicamente de seudónimo -su nombre real es desconocido-…
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Ene 17
Escrito en El gabinete del dr. Mantell, El museo.
Etiquetas: Atalanta, libro ilustrado, literatura de vanguardia, literatura y arte, Max Ernst17/01/2009
Dice el adagio que “una imagen vale más que mil palabras”. De acuerdo, es una flagrante mentira, al no haber escala comparativa válida más allá del capricho más o menos razonado de cada cual. Pero una imagen evoca, de manera inmediata, un torrente de palabras conscientes o no, una suerte de traducción íntima que, aunque [...] [...more]
Dice el adagio que “una imagen vale más que mil palabras”. De acuerdo, es una flagrante mentira, al no haber escala comparativa válida más allá del capricho más o menos razonado de cada cual. Pero una imagen evoca, de manera inmediata, un torrente de palabras conscientes o no, una suerte de traducción íntima que, aunque también se da en el caso del texto, es en éste menos natural y requiere un entrenamiento particular. De hecho, muchos son incapaces de entender más allá del significado literal de un texto, a pesar de tener una cierta educación, y sin ambages se han lanzado a sangrientas cruzadas por ello. El arte contemporáneo, ya desde finales del XIX, ha jugado con este carácter de la imagen simplificándose, yendo cada vez más hondo en el inconsciente del ser humano, apelando a ese lenguaje, el mentalés que llamó Pinker. Quienes lo hicieron más a las claras fueron los surrealistas, que basaron su método “casi” automático en la libre asociación de ideas, es decir, en el pensamiento íntimo e inconsciente.
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May 05
Escrito en El museo.
Etiquetas: literatura estadounidense, literatura y arte, Peter Carey5/05/2007
Herbert Badgery, protagonista de El embaucador (Alfaguara, 1990), distinguía dos grupos de hombres, quienes saben mentir y quienes no; evidentemente, estos últimos ocupan un escalafón inferior. El australiano Peter Carey, dos veces ganador del premio Booker, pertenece al primer grupo y no sólo porque se dedique a escribir ficciones. Su nuevo libro, Robo, es una [...] [...more]
Herbert Badgery, protagonista de El embaucador (Alfaguara, 1990), distinguía dos grupos de hombres, quienes saben mentir y quienes no; evidentemente, estos últimos ocupan un escalafón inferior. El australiano Peter Carey, dos veces ganador del premio Booker, pertenece al primer grupo y no sólo porque se dedique a escribir ficciones. Su nuevo libro, Robo, es una novela que juega con el lector, sembrada de trampas y triquiñuelas, desde la dispersión de perspectivas -emplea dos narradores- o el misterioso destinatario del discurso hasta la puesta en duda de conceptos como los de autoría o arte.
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