Oct 03
Escrito en El museo.
Etiquetas: filosofía, Francisco J. Rubia, libertad, literatura científica3/10/2009
Ilustraba don Quijote a Sancho en el capítulo LVIII de la segunda parte acerca del que, para él, era “uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los Cielos”. Bien sabía el bueno de don Miguel de los pesares de la privación de libertad, y su discurso nos parece justo y certero. [...] [...more]
Ilustraba don Quijote a Sancho en el capítulo LVIII de la segunda parte acerca del que, para él, era “uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los Cielos”. Bien sabía el bueno de don Miguel de los pesares de la privación de libertad, y su discurso nos parece justo y certero. Pero la ciencia, que para el hidalgo manchego era conocimiento admirable y necesario para la caballería andante, va a fallarle y darle la razón a Calderón, para quien la vida es “una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño: / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son”. La ciencia moderna sostiene, contra don Quijote, que la vida es sueño y la libertad una falacia; en este opúsculo el profesor Francisco J. Rubia se propone “presentar aquellos argumentos que, desde un punto de vista científico, plantean precisamente la no existencia de esa facultad o, lo que es lo mismo, que probablemente el libre albedrío sea una ilusión, una más de todas las ilusiones que el cerebro genera” (p. 9).
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Abr 23
Escrito en El museo.
Etiquetas: literatura científica, literatura italiana, literatura y ciencia23/04/2009
Letra y número, espartanos rebanando atenienses, comunistas envenenando con isótopos a capitalistas. Enemigos naturales. O quizá no tanto, al menos en el caso de letras y números, de literatura y matemáticas. Contra la separación aparentemente natural entre “ciencias” y “letras”, esa dispersión que todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida educativa, resulta que [...] [...more]
Letra y número, espartanos rebanando atenienses, comunistas envenenando con isótopos a capitalistas. Enemigos naturales. O quizá no tanto, al menos en el caso de letras y números, de literatura y matemáticas. Contra la separación aparentemente natural entre “ciencias” y “letras”, esa dispersión que todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida educativa, resulta que es artificial y hasta dañina. Últimamente el maridaje entre literatura y matemáticas vive un momento editorial dulce, tanto en publicaciones como en lectores…
El corazón de los números. Pasiones, piojos, dioses… y matemáticas. Antonio J. Durán.
Entre las mejores obras de divulgación matemática de este año está sin duda esta de Antonio J. Durán, catedrático de Análisis Matemático y ejemplo de hombre de ciencias volcado en las letras (es autor, además, de dos novelas, y también ha escrito sobre las matemáticas en tiempos de Cervantes). En este entretenido ensayo, en el que realiza una buena gestión del misterio y del interés, pretende “alumbrar las más recónditas profundidades de la naturaleza humana” mediante la “la confrontación del mundo abstracto de las matemáticas y el mundo emocional donde moran quienes las descubren”.
Las matemáticas como inspiración poética. La soledad de los números primos. Paolo Giordano.
El debutante Paolo Giordano es otro de esos científicos –es físico– metidos a hacer literatura, y no hay que pasar muchas páginas de su exitosa novela para darse cuenta de que lo hace más que bien. En él, la ciencia no aparece en la forma de citas eruditas, sino como sustancia poética del relato. Para ello ha elegido el caso de los primos gemelos, números primos adyacentes pero no contiguos, pues entre ellos se ubica un número par. Este caso matemático obra como excelente metáfora de la soledad entre los seres humanos…
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Abr 12
Escrito en El museo.
Etiquetas: ciencia, literatura científica, Steven Johnson, temas del siglo XX12/04/2008
“En 1854, Londres era una metrópoli victoriana que intentaba arreglárselas con una infraestructura pública isabelina.” Ninguna descripción del Londres de esa época puede evitar referir el apestoso hedor de sus calles y del fangoso río. Era una ciudad que acumulaba los excrementos y desechos de dos millones y medio de habitantes sin un alcantarillado operativo, [...] [...more]
“En 1854, Londres era una metrópoli victoriana que intentaba arreglárselas con una infraestructura pública isabelina.” Ninguna descripción del Londres de esa época puede evitar referir el apestoso hedor de sus calles y del fangoso río. Era una ciudad que acumulaba los excrementos y desechos de dos millones y medio de habitantes sin un alcantarillado operativo, sólo una red bastante deficiente de cloacas que vertía sus fluidos al Támesis. Los victorianos tenían verdadero pánico al hedor que se filtraba a través de grietas y, sin necesidad de filtrado, desde patios llenos de inmundicias. Creían firmemente que aquella peste podía hacerles enfermar, y este miedo les empujó a tomar decisiones que no hicieron sino aumentar sus probabilidades de muerte. Así comenzó el brote de cólera Broad Street y esta historia.
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Dic 23
Escrito en El museo.
Etiquetas: gran formato, literatura científica, Michel de Montaigne, Vaticano23/12/2006
Un libro no es una mera acumulación de papel y cartón, organizados de una determinada manera. Un libro no es un mero vehículo de ideas, expresadas en un lenguaje más o menos claro o bello. Ni un mensajero que transporta el relato de un narrador remoto; es mucho más. Hay libros de una sensual materialidad, [...] [...more]
Un libro no es una mera acumulación de papel y cartón, organizados de una determinada manera. Un libro no es un mero vehículo de ideas, expresadas en un lenguaje más o menos claro o bello. Ni un mensajero que transporta el relato de un narrador remoto; es mucho más. Hay libros de una sensual materialidad, libros que provocan gozo aún antes de leerlos, sólo inhalar su aroma, acariciar su lomo, embriagarse con la belleza de sus estampas e imágenes. El libro es más que un objeto, por eso hay bibliófilos; y algo más que objetos proponemos hoy, regalos para no errar en la carta de SS. MM., o para regalarse uno mismo.
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