Jul 12
Escrito en El museo.
Etiquetas: Kjell Askildsen, Lengua de Trapo, literatura nórdica, miedo12/07/2008
El gran cuentista noruego Kjell Askildsen publicó Desde ahora te acompañaré a casa en 1953, libro que fue censurado por inmoral. Hoy cuesta imaginarse el porqué, sólo si acudimos a las excusas habituales de la censura: amoralidad erótica o política. Pero, tras leer éste, o cualquiera de los libros que ha publicado en España Los [...] [...more]
El gran cuentista noruego Kjell Askildsen publicó Desde ahora te acompañaré a casa en 1953, libro que fue censurado por inmoral. Hoy cuesta imaginarse el porqué, sólo si acudimos a las excusas habituales de la censura: amoralidad erótica o política. Pero, tras leer éste, o cualquiera de los libros que ha publicado en España Los perros de Tesalónica, Últimas notas de Thomas F. para la humanidad, Un vasto y desierto paisaje, los tres en Lengua de Trapo y hace poco recopilados en Debolsillo-, no es difícil advertir el temor que asaltó al represor de turno. Los once relatos del conjunto no están tan conseguidos como sus obras posteriores, es inevitable, pero las líneas están trazadas con decisión; los temas, el estilo despojado y abrupto, están aquí, en esta obra temprana, bien perfilados. Su crítica de la sociedad contemporánea, también.
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Sep 16
Escrito en El museo.
Etiquetas: Kjell Askildsen, literatura nórdica16/09/2006
Los horrores cotidianos son, sin duda, los más inasumibles. Instintivamente, casi ciegamente, depositamos nuestra confianza en una serie de convenciones y rutinas que sólo raramente, en momentos de crisis, se someten a revisión y crítica. La familia, el matrimonio, la amistad, son instituciones en las que nos ponemos a salvo o en las que creemos [...] [...more]
Los horrores cotidianos son, sin duda, los más inasumibles. Instintivamente, casi ciegamente, depositamos nuestra confianza en una serie de convenciones y rutinas que sólo raramente, en momentos de crisis, se someten a revisión y crítica. La familia, el matrimonio, la amistad, son instituciones en las que nos ponemos a salvo o en las que creemos encontrar un refugio frente a la frialdad del mundo. Mas pocas veces se percibe, como Kjell Askildsen pone de manifiesto en esta serie de breves relatos, los intrínsecos y terribles fantasmas que habitan en ellas como enfermedades entrañadas, aguardando el momento propicio para asaltar nuestra salud. El traidor está dentro y sólo la conciencia de ello puede impedir que abra la puerta del hogar al enemigo.
Askildsen necesita muy escasos recursos para ir desvelando, despaciosamente, los peligros inopinados. Es un autor lírico y minimalista, pero no de un minimalismo ‘basto’ como de catálogo de Ikea, sino refinado y sutil. Es en lo exigüo de los elementos donde está el gran valor de su prosa, que se lee dulcemente mientras el lector va cayendo en la cuenta de lo hondo y rico del mensaje. Hechos desnudos y anécdotas sencillas que nos recuerdan la novela social de nuestros años cincuenta, con un estilo menos prolijo aunque con una intención similar, apuntada en el párrafo precedente. Si aquéllas eran corales y sociales, Los perros de Tesalónica es individual e intimista, pero tanto nuestros Fernández Santos y Ferlosio como Askildsen insisten en voltear la realidad y mostrar al lector su otra faz, tenebrosa y amenazadora.
Mediante esa prosa espléndidamente eficaz, muy nórdica, Askildsen relata lo nimio y lo exhibe sin aditivos. Escenas cotidianas, conversaciones insignificantes, actitudes intrascendentes, que el lector reconoce como propias porque las ve y protagoniza cada día -es un decir- se transforman en momentos se tensión que advierten de un conflicto oculto y que terminan por desvelar la vacuidad de la mayor parte de las relaciones humanas, algo que sospechamos aunque por conveniencia olvidamos cínicamente. Al final, el hombre está siempre solo, viene a decir este inestimable noruego cuya trayectoria viene avalada por diversos galardones, entre ellos dos Premios de la Crítica noruegos, y por el hueco que se va haciendo concienzudamente en el panorama literario europeo, donde es ya considerado uno de los grandes maestros del relato corto.
Esta colección de sucintas narraciones viene a confirmar esa posición de magisterio. Ahora sólo resta que se vaya abriendo paso en nuestro mercado literario, porque lectores los tiene, todos aquellos que vivimos en esta sociedad que él disecciona con precisión; aunque parezca que lo hace sin querer, en el fondo, lo hace sin piedad, mostrando una terrible realidad: que si no ponemos toda la carne en el asador, nos quedaremos solos en el abismo.
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