Nov 26
Escrito en El dinosaurio que estaba allí.
Etiquetas: Alberto Olmos, Lengua de Trapo, premios26/11/2009
En España no son muchos los premios “limpios”, es decir, aquéllos que se dan a obras ya publicadas y obviando intereses comerciales. Esta modalidad, más popular en países de tradición lectora más arraigada -lo nuestro es nuevo, vamos con un par de siglos de retraso, casi-, esta modalidad es la que ayuda a orientar al [...] [...more]
En España no son muchos los premios “limpios”, es decir, aquéllos que se dan a obras ya publicadas y obviando intereses comerciales. Esta modalidad, más popular en países de tradición lectora más arraigada -lo nuestro es nuevo, vamos con un par de siglos de retraso, casi-, esta modalidad es la que ayuda a orientar al lector entre la muchedumbre de autores más o menos valiosos que asaltan las librerías cada semana con sus novedades. Pues bien, uno de esos premios se lo acaba de llevar Alberto Olmos, el Ojo Crítico, que festeja así por todo lo alto sus veinte años de existencia. Y es que Olmos es uno de los escritores “jóvenes” -si es que esta laxa nominación vale para alguien con siete novelas a las espaldas- que apunta una trayectoria más alta en nuestro país y en lengua castellana.
Las razones del jurado -integrado por, entre otros, Isaac Rosa y Nuria Azancot-, con las que no puedo menos que coincidir, se refieren a “la capacidad narrativa que el autor plasma en todas sus novelas”, su dominio de la técnica narrativa y su “capacidad para reinventarse de una novela a otra”, sin olvidar lo más importante en la escritura de ficción: “la habilidad de Alberto Olmos para atrapar al lector en la solidez de la trama y en la credibilidad de los personajes”. Sin eso, no hay técnica ni originalidad que valga.
Hoy encabeza su blog con una escéptica cita de Houllebeq -”Hay tantos premios que alguno me tenían que dar”-, y que sólo corresponde al autor francés porque llegó antes; Olmos es suspicaz ante estos avatares de la vida literaria, porque para él, lo importante, es la escritura. Hay pocos autores, jóvenes o no, que tengan un compromiso tan firme y exclusivo con la literatura. Un compromiso que muchos lectores reconocen y aprecian ya, y pronto serán legión. Yo me honro en ser uno de ellos.
Enhorabuena, Alberto.
Obras reseñadas para El confidencial:
El estatus, Lengua de trapo, 2009
Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder, Caballo de Troya, 2009
Tatami, Lengua de trapo, 2008
El talento de los demás, Lengua de trapo, 2007
Trenes hacia Tokio, 2006
Mar 07
Escrito en El T-rex que viene, El museo.
Etiquetas: Alberto Olmos, Caballo de Troya, literatura de vanguardia, temas del siglo XXI7/03/2009
La literatura debe reinventarse constantemente, como Osiris, divinidad solar que moría cada día para renacer al siguiente. De igual modo, la novela lleva muriéndose más de un siglo, pero reaparece constantemente con formas nuevas, de tal modo que debería incluirse en su definición su carácter de ave fénix. Aunque, en realidad, la novela, la [...] [...more]
La literatura debe reinventarse constantemente, como Osiris, divinidad solar que moría cada día para renacer al siguiente. De igual modo, la novela lleva muriéndose más de un siglo, pero reaparece constantemente con formas nuevas, de tal modo que debería incluirse en su definición su carácter de ave fénix. Aunque, en realidad, la novela, la literatura en general, goza de buena salud; es la teoría la que, no pudiendo seguirla, la declara muerta y al fin debe reconocer que está viva y debe reconstruir sus doctrinas con los nuevos materiales: tarde, porque la novela, la literatura, ya ha mudado y viste plumajes nuevos.
Olmos ha concebido la obra “del texto a la textura”: lo que ha buscado es dotar de textura web a las historias de los personajes Eritrea, Supercrisis, Jeepster…
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Sep 27
Escrito en El museo.
Etiquetas: Alberto Olmos, Lengua de Trapo, literatura de vanguardia, literatura española, literatura intimista27/09/2008
El novelista y exprofesor de español para japoneses Alberto Olmos no ha tenido un aterrizaje brusco en el planeta literario, del estilo de Nocilla Dream o Llámame Brooklyn, pero con ya cinco novelas a sus espaldas es uno de los `jóvenes narradores´ –ese concepto tan laxo– más sólidos y reconocidos de nuestro país. Si con [...] [...more]
El novelista y exprofesor de español para japoneses Alberto Olmos no ha tenido un aterrizaje brusco en el planeta literario, del estilo de Nocilla Dream o Llámame Brooklyn, pero con ya cinco novelas a sus espaldas es uno de los `jóvenes narradores´ –ese concepto tan laxo– más sólidos y reconocidos de nuestro país. Si con A bordo del naufragio resultó finalista del prestigioso premio Herralde, su consagración llegó hace dos años con Trenes hacia Tokio, donde plasmaba sus experiencias niponas tras tres años de permanencia en el país del sol naciente. Luego llegaría El talento de los demás, su novela más ambiciosa y conseguida –aunque sin el encanto de Trenes– y que logró gran aceptación entre la crítica.
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Oct 20
Escrito en El museo.
Etiquetas: Alberto Olmos, literatura de vanguardia, literatura española20/10/2007
Resulta interesante que Alberto Olmos aborde el asunto del talento en su ya cuarta novela. Precisamente ahora, cuando ha confirmado lo que apuntaba en A bordo del naufragio, en Trenes hacia Tokio y, aún más, en esta espléndida El talento de los demás. La historia gira alrededor del un enigmático personaje en grado cero, Mario [...] [...more]
Resulta interesante que Alberto Olmos aborde el asunto del talento en su ya cuarta novela. Precisamente ahora, cuando ha confirmado lo que apuntaba en A bordo del naufragio, en Trenes hacia Tokio y, aún más, en esta espléndida El talento de los demás. La historia gira alrededor del un enigmático personaje en grado cero, Mario Sut, del que nadie sabe absolutamente nada pero que desencadena tres relatos muy distintos. Alrededor de él, varios personajes mucho más humanos, con ínfulas artísticas y creativas, que creen tener talento y reflexionan sobre ello, sobre el talento, el éxito y el fracaso. Porque el verdadero talento, el único, es el de los demás: “Ahora vivo del talento de los demás, que es el único que nunca se acaba”, le dice su profesor y amante a Mario, con un punto de vista cáustico y cínico que es el de -casi- todos los personajes: la vida es una pugna entre talentos, en la cual la gran mayoría salen fatalmente derrotados.
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