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	<title>El dinosaurio que estaba allí &#187; Zarpazo de velociraptor</title>
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	<description>Libros, pasiones y recuerdos de un cerebro reptil</description>
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		<title>Cuando sepas que nunca&#8230; de María Sirvent, y Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Apr 2010 08:57:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Publica ahora El Aleph un par de novelas que ponen su atención, aunque de manera diversa, en lo cotidiano. Literatura que prescinde de grandes conflictos, de grandes tragedias, porque el día a día tiene su propia fuerza dramática y porque, sin necesidad de Circes ni Escilas ni cantos de sirena, toda vida pasa por momentos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.ssqq.com/travel/newengland200606.htm"><img class="alignright size-full wp-image-1485" style="margin-left: 5px; border: 0px;" title="portland01" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/portland01.jpg" alt="" width="150" height="112" /></a>Publica ahora El Aleph  un par de novelas que ponen su atención, aunque de manera diversa, en  lo cotidiano. Literatura que prescinde de grandes conflictos, de grandes  tragedias, porque el día a día tiene su propia fuerza dramática y  porque, sin necesidad de Circes ni Escilas ni cantos de sirena, toda  vida pasa por momentos de gran intensidad emocional que son también  susceptibles de ser tratados literariamente.</p>
<p>El <strong>debut de  María Sirvent</strong>, tras el largo y sugerente título de <em>Si supieras  que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio, </em><strong>presenta  la más ordinaria de las situaciones: la vida de oficina</strong>. En ella,  Ágata intenta, por todos los medios, que la echen. Sigue enamorada de su  ex, a quien escribe correos que nunca envía y que constituyen el cuerpo  del relato. Es asediada por un seductor de oficina, por el que siente  una mezcla de atracción y asco, reflejo de las emociones que siente por  sí misma.</p>
<p>Por su parte, <strong>Strout elige para su <em>Olive Kitteridge</em></strong> -Premio Pulitzer 2008- el gran estilo, en consonancia con la gran  literatura norteamericana del siglo XX, para describir las vidas de los  habitantes de Crosby, <strong>un pueblecito de la costa de Maine,  tan literaria</strong>. Sin embargo, su acercamiento a lo cotidiano es más  relativo pues, aun reconociendo la peculiaridad y la violencia de las  sociedades rurales estadounidenses, ocurren demasiados hechos  extraordinarios -Olive y su marido Henry son tomados como rehenes; una  familia vive encerrada en su casa por años, desde que su hijo asestara  veintinueve puñaladas a una mujer; casi todos los personajes tienen un  familiar próximo suicidado-. Esos hechos fuera de lo común, sin embargo,  desarrollan sus consecuencias en el día a día, poniendo a prueba a los  personajes, los muchos personajes de esta novela coral, construida como  un agregado de relatos unidos por Olive Kitteridge y su familia.</p>
<p><a title="Dos miradas de lo cotidiano" href="http://www.elconfidencial.com/libros/aleph-maria-sirvent-elisabeth-strout-20100408.html" target="_blank">Léelo completo en El Confidencial&#8230;</a></p>
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		<title>Bernardo Atxaga, nuevos narradores argentinos y Lola Beccaria</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2009 10:07:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El T-rex que viene]]></category>
		<category><![CDATA[El museo]]></category>
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		<description><![CDATA[  El paraíso aterrador. Siete casas en Francia, Bernardo Atxaga. Los paraísos siempre han sido motivo de reflexión acerca del infierno. Es difícil concebir, desde nuestras coordenadas culturales, el bien sin el mal, la belleza sin la fealdad. Y cuesta imaginar un lugar más paradisíaco que la cuenca del Congo, la tierra de Mokèle-mbèmbé, del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p><a href="http://scienceblogs.com/tetrapodzoology/2007/10/monster_hunting_well_no_no.php"><img class="alignleft size-full wp-image-1059" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="mokele-mbembe" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/mokele-mbembe.jpg" alt="mokele-mbembe" width="150" height="179" /></a><strong>El paraíso aterrador. <em>Siete casas en Francia</em>, Bernardo Atxaga.</strong></p>
<p>Los paraísos siempre han sido motivo de reflexión acerca del infierno. Es difícil concebir, desde nuestras coordenadas culturales, el bien sin el mal, la belleza sin la fealdad. Y cuesta imaginar un lugar más paradisíaco que la cuenca del Congo, la tierra de Mokèle-mbèmbé, del <strong>doctor Livingstone</strong>. Pero también el Estado Libre del Congo de <strong>Leopoldo II</strong>, de <strong>Henry Morton Stanley</strong>; el Zaire de <strong>Mobutu</strong> y la República Democrática de <strong>Kabila</strong>. Y es el Congo bajo domino belga el que atrae ahora a <strong>Bernardo Atxaga</strong>, quien en <em>Siete casas en Francia</em> retrata, desde un pequeño puesto militar de la Force Publique, los hechos ominosos de la explotación humana y la violencia.</p>
<p><strong>Pisando fuerte. <em>La joven guardia. Nueva narrativa argentina.</em></strong></p>
<p>Si la semana pasada notábamos aquí a <a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2009/04/08/libros_12_artista_mundos_flotantes.html">uno de los autores argentinos de mayor impacto en 2008</a>, referimos ahora la aparición de una antología de cuentos que recoge a veintitrés &#8220;jóvenes escritores argentinos&#8221; -denominación en torno a la cual reflexiona el texto antologado de <strong>Juan Terranova</strong>-, menores de cuarenta años y que ya empiezan a destacar -alguno, como <strong>Andrés Neuman</strong>, desde hace ya tiempo-. Se trata de un elenco diverso, y esa diversidad es algo que el antólogo, <strong>Maximiliano Tomas</strong>, ha buscado transmitir.</p>
<p><strong>Arriesgarse y fracasar. <em>El arte de perder</em>, Lola Beccaria. </strong></p>
<p>¿Puede considerarse un arte la derrota? Los seguidores del Atlético de Madrid, sin duda, se la habrán formulado más de una vez. Pero, desde un punto de vista afectivo, dicha cuestión puede ser revolucionaria. Perder, en este contexto, significa intentarlo, luchar. Pierde el que lucha, el que no se deja dominar. En este caso, es resistirse a las convenciones en torno al amor. La protagonista de <em>El arte de perder</em>, novela de <strong>Lola Beccaria</strong>, defiende vivir un amor herido, un amor lisiado, pero auténtico, antes que renunciar a la emoción pura, real, o fingir que se tiene aquello que falta.</p>
<p><a title="Bernardo Atxaga, de Obaba al Congo" href="http://www.elconfidencial.com/cache/2009/04/16/libros_20_bernardo_atxaga_obaba_congo.html" target="_blank">Sigue leyendo en El Confidencial&#8230;</a></p>
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		<title>Sergio Chejfec, Miguel-Anxo Murado y António Lobo Antunes</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 09:25:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El T-rex que viene]]></category>
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		<category><![CDATA[literatura de vanguardia]]></category>
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		<description><![CDATA[  Un artista del mundo flotante. Mis dos mundos, Sergo Chejfec. Sin duda se trata de un título sumamente interesante que nos descubre a un autor notable que escribe en nuestra lengua y que, no obstante, nunca había sido publicado en España. Lo cual nos vuelve a hacer reflexionar sobre esta situación (que cambia lentamente) [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: normal;"></span></strong> </p>
<p><strong><span style="font-size: normal;"><span style="font-family: Arial;"><a href="http://www.librodearena.com/post/cyrano2/sabado-22-firsbury-park/31648/4925"><img class="alignleft size-full wp-image-1053" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="Finsbury Park. Fuente:librodearena.com" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/parque.jpg" alt="Finsbury Park. Fuente:librodearena.com" width="150" height="174" /></a>Un artista del mundo flotante. <em>Mis dos mundos</em>, Sergo Chejfec.</span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Sin duda se trata de un título sumamente interesante que nos descubre a un autor notable que escribe en nuestra lengua y que, no obstante, nunca había sido publicado en España. Lo cual nos vuelve a hacer reflexionar sobre esta situación (que cambia lentamente) en la que el mundo hispanohablante vive culturalmente de espaldas a sí mismo. De todos modos, <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Chejfec</strong> es distinto a todos. Además de vivir al margen de la vida literaria –que nada tiene que ver con la literatura–, su escritura tiene mucho de germánica y muy poco de narrativa. Esta es una novela para lectores fascinados por los recovecos del pensamiento en cierto modo hegeliano, que se despliega y desenvuelve. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>La fiebre, señora del mundo. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El sueño de la fiebre</em>, Miguel-Anxo Murado.</strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Quién no ha asistido asombrado a las fantasías de la fiebre, esas figuraciones del cerebro alterado por la enfermedad y el hervor, que se viven como una pesadilla de especial intensidad y de la que nos vemos incapaces de despertar. La calentura es mucho más que un aumento anormal de la temperatura del cuerpo, y más que una mera alteración del estado natural de consciencia. La fiebre está cargada de recuerdos y “tiene ese poder de evocar porque nos lleva al mismo rincón oscuro en el que estuvimos de niños, de jóvenes, de adultos. La fiebre es un lugar”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>El mal es insistir en el estilo. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Mi nombre es Legión</em>, António Lobo Antunes.</strong></span></p>
<p><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">La narrativa de <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">António Lobo Antunes</strong> tiene dos preocupaciones esenciales: la experiencia literaria de la violencia y la consecución de un estilo propio. Huelga decir que hace tiempo que cumplió ambos objetivos con creces, pero puede que haya entrado en su Caribdis particular, en la que el estilo fagocita tramas y personajes. Esta es la sensación que deja su última novela, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Mi nombre es Legión</em>, en la que el estilo Lobo Antunes, que ciertamente es ya un patrimonio para la cultura portuguesa, copa el relato de modo absoluto, ahogando al resto de elementos narrativos.</span></p>
<p><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><a title="Un artista de los mundos flotantes" href="http://www.elconfidencial.com/cache/2009/04/08/libros_12_artista_mundos_flotantes.html" target="_blank">Seguir leyendo en El Confidencial&#8230;</a></span></p>
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		<title>Stan Nicholls: Orcos</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jan 2009 22:46:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[Zarpazo de velociraptor]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica]]></category>
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		<category><![CDATA[Stan Nicholls]]></category>

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		<description><![CDATA[Quien leyera El señor de los anillos –y todos lo hemos leído– es difícil que no sintiera intriga por el orco, esa criatura cerduna, oscura, malcarada, hedionda y que, en fin, reúne todos los defectos imaginables, dado que se construyeron como opuesto de los elfos, seres cuasidivinos; seres infernales, habitantes del inframundo, enemigos de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: normal; font-family: Arial;">Quien leyera <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El señor de los anillos </em>–y todos lo hemos leído– es difícil que no sintiera intriga por el orco, esa criatura <em style="mso-bidi-font-style: normal;">cerduna</em>, oscura, malcarada, hedionda y que, en fin, reúne todos los defectos imaginables, dado que se construyeron como opuesto de los elfos, seres cuasidivinos; seres infernales, habitantes del inframundo, enemigos de la luz, una vacía representación del mal, pero tenían encanto. Costaba imaginarse su degenerada forma de vida, aunque algunos atisbos se ofrecían en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El hobbit</em>, por ejemplo. Por eso decepciona tanto la obra de <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Stan Nicholls</strong> –y no sólo por su divergencia con el maestro–, porque sus orcos han perdido todo el encanto. No se parecen nada a la imagen tradicional del orco; están retratados como neandertales –la nueva visión, más ajustada, de éstos– o como nativos americanos –algo muy envidente en los sueños de Stryke–. A Nicholls le ha faltado talento para meterse en la piel de los subseres y por ello ha tenido que cambiarlos. Nada que ver, pues, con <em style="mso-bidi-font-style: normal;"><a href="http://www.elconfidencial.com/ocio/indice.asp?id=4484">Wicked</a></em>, novela que invertía el cuento clásico de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El mago de Oz</em> manteniéndose dentro del cuento, aprovechándose con inteligencia del atractivo del relato original. </span></p>
<p><span style="font-size: x-small; font-family: Arial;"><a title="Stan Nicholls: Orcos" href="http://www.elconfidencial.com/cache/2009/01/10/libros_78_orquitos.html" target="_blank">Segur leyendo&#8230;</a></span></p>
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		<title>Eric G. Wilson: Contra la felicidad</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jul 2008 16:12:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[Zarpazo de velociraptor]]></category>
		<category><![CDATA[Eric G. Wilson]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Taurus]]></category>
		<category><![CDATA[temas del siglo XXI]]></category>

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		<description><![CDATA[“La tristeza nos concilia con la realidad. Nos arroja al fluir de la vida. Nos coloca en el borde afilado de la experiencia (p. 46). La mayor tragedia es vivir sin tragedia. Abrazar la felicidad es odiar la vida. Amar la paz es aborrecer el ser” (p. 50). Aunque nos priva del análisis de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“La tristeza nos concilia con la realidad. Nos arroja al fluir de la vida. Nos coloca en el borde afilado de la experiencia (p. 46). La mayor tragedia es vivir sin tragedia. Abrazar la felicidad es odiar la vida. Amar la paz es aborrecer el ser” (p. 50). Aunque nos priva del análisis de la sociedad norteamericana contemporánea, en el presente ensayo <strong>Eric G. Wilson</strong> cuenta sus conclusiones: la búsqueda de la felicidad a toda costa, por cualquier medio, es su gran mal, pues crea individuos alienados, narcotizados, divorciados de la realidad, alimentados de abstracciones. Como en la caverna de <strong>Platón</strong>, el hombre contemporáneo se alimenta de sombras en la pared. Este discurso parece muy influido por la literatura distópica –<em>Un mundo feliz</em>, <em>Fahrenheit 451</em>- … o quizá es la sociedad estadounidense la que ha derivado hacia las construcciones de pesadilla de <strong>Huxley </strong>y <strong>Bradbury</strong>.</p>
<p><a title="Eric G. Wilson: Contra la felicidad" href="http://www.elconfidencial.com/cache/2008/07/25/72_contra_felicidad.html" target="_blank">Seguir leyendo&#8230;</a></p>
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