Sep 07

Adiós a El Confidencial con El elefante, de Slawomir Mrozek

Escrito en El dinosaurio que estaba allí, El museo.
Etiquetas: , , , 7/09/2010

Se pasó el mes de vacaciones forzosas y, como un soldado que sueña con la guerra, todos los temores se han materializado al despertar. Con El elefante se cierra mi etapa como crítico literario en El Confidencial tras casi cuatro años en una sección que “la crisis” se lleva por delante. Son inexcusables ahora algunas preguntas ásperas que debe hacerse alguen que ve desaparecer su función. ¿Quién lo ha hecho mal? ¿Lo ha hecho mal alguien? Si todo sigue igual una vez amputado el miembro, ¿es que no era necesario? No obstante, el fin de la relación estaba cantado. Como esas parejas que desde el principio advierten que no pueden durar, pero que se mantienen con más o menos fricciones hasta que al fin uno de los dos decide poner fin a la relación, la sección de crítica en El Confidencial nació con un propósito erróneo y, ¿para qué negarlo?, con un equipo inadecuado. Siempre estuvo pendiente de un hilo, desde aquella primera etapa en la que nos pidieron redescubrir títulos olvidados, y yo me lucí con La dificultad de ser español de Salvador Pániker.

Tras esa primera incursión y las dificultades que originé, varió el rumbo y nos hicimos más convencionales, mas sin dejar de ser erráticos como corresponde a un medio que ha basado su arrollador éxito en eso mismo. Faltó una cabeza que enseñara y orientara a los pipiolos que tratábamos de aprender el oficio a fuerza de ilusión y amor a la lectura, martillándonos los dedos y, a veces, hasta acertando en la cabeza del clavo. En esta anarquía, además de una formación autodidacta, encontramos una libertad ancha; siempre elegí yo mis libros, nunca ceñido por voluntad ajena y sólo algo condicionado por algunas realidades editoriales avasalladoras y, sobre todo, por la disponibilidad de materia prima, pues hubo editoriales atentas como las hubo displicentes. A pesar de todo, reconozco que la mía era una posición privilegiada. Terminé llevando la sección casi en solitario, a mi manera, tan ajeno a la farándula literaria como al principio, cuando siendo un perfecto desconocido que había publicado algunas reseñas en una ignota pero interesante publicación digital, Cuánto y por qué tanto, se me permitió participar en un periódico que se abría paso en la novedad de la red con fuerza hercúlea -quizá con la deseada cabeza esto nunca hubiera sido posible-.

Bueno, pues se acabó. El fino hilo de seda que sostenía mi columpio se ha terminado por romper. Han amputado el miembro y nadie lo va a echar en falta. Más preguntas, ¿necesita alguien un crítico literario? No es sólo un ruego laboral -¡no lo olviden!-, sino una pregunta existencial. La crisis que se ha cargado la sección no ha sido tanto la económica, aunque se esgrima como causa más creíble, cuanto otra más profunda, que afecta a la función y a la condición de la cultura en el mundo actual. Los malos críticos, esos que localizan decenas de obras maestras al año, casualmente escritas por amigos suyos -¡qué buen criterio tienen, pardiez, a la hora de elegir sus amistades!- o publicadas por el mismo grupo que les pasa la nómina a fin de mes -Dios los cría y ellos se juntan-, obras maestras que se disipan como una tormenta de verano, esos malos críticos se han enseñoreado de un oficio que sigo creyendo necesario o, al menos, conveniente. Sé que esto me convierte en “antidemócrata” -en la concepción popular de la democracia y para los Demócratas- pero, aunque todos tienen el mismo derecho a expresar su opinión, no todas las opiniones valen lo mismo. Por supuesto, no se puede culpar sólo a un grupo de malos profesionales y a la desconfianza que provocan. La irrupción de la blogosfera, donde se encuentran buenos críticos “gratuitos” es otra de las causas de la crisis, que son muchas. Al final, siempre es necesario alguien que sancione, que oficialice las bondades de un producto, en este caso de una obra literaria. Los nuevos gurús de las letras avisan desde atalayas diferentes, construidas por ellos mismos, pero no lo hacen peor que los viejos; Vicente Luis Mora, la gente de La tormenta en un vaso, Portnoy o Sergi Bellver, entre otros, son referentes inexcusados para aquél que busca buenos libros en el maremágnum editorial español, por delante de las recomendaciones de muchas firmas de suplemento.

Es posible que vuelva a publicar algo allá, pero ya no será para mí periódico. Ahora será Nuño on demand. No me considero crítico literario antes que nada, aunque no otra cosa he sido hasta ayer. Seguiré intentando trasladar mis emociones e impresiones a otros posibles lectores -siempre me he sentido más reseñista que crítico, término que alude a una solidez académica que yo no he ofrecido-, y si puedo hacer de celestina una vez más entre obra y lector, me sentiré inmensamente honrado.

Balance de agosto: tal y como me temía, he sido objeto de las burlas de Cronos. No he llegado ni a Verne ni a Conrad. Me leí una biografía de Cervantes, la de Fernández Álvarez y aún estoy con Guerra y paz, con el Epílogo, que el buen Tolstói podía haber obviado. Releo, despacio, la Senda hacia tierras hondas de Bashô.  También disfruto, como un buen vino o un buen café, apreciando cada sorbo, Sombrero y Mississipí de Ray Loriga. Ya escribiré más de todo esto, ahora que tengo tiempo de sobra. En breve comenzaré con Alba Cromm, confieso que me asusta un poco. Por último, y no menos importante, ha aprendido que puedo leer con un bebé en brazos. ¡Nos calentamos mutuamente la barriguita! Dos placeres  gratamente reunidos.

Lee mi reseña de El elefante en El Confidencial →

Texto de la contracubierta:

La eficacia satírica de Mrozek, que lo ha convertido en una figura venerada en su Polonia natal (así como en muchos otros países en los que su obra ha sido traducida), es de tal magnitud que ha sido considerado, incluso a su pesar, referencia ineludible. Con un humor punzante, cercano a veces al jocoso disparate, siempre finísimo y a veces definitivamente poético, mantiene en el lector, viva y sin grandilocuencia, una sonrisa que estalla a menudo en franca carcajada, en la que siempre palpita la fuerza vital de la libertad.

Ficha en Acantilado →

Biografía de Slawomir Mrozek:

Slawomir Mrozek (Borzecin, Polonia, 1930) estudió arquitectura, historia del arte y cultura oriental. Antes de darse a conocer como escritor, obtuvo cierto éxito como periodista y dibujante satírico. A partir de 1957, su carrera literaria se desdobla en dos facetas, la de autor dramático—que le ha merecido un reconocimiento universal y un extraordinario éxito popular—y la de narrador. Acantilado emprendió desde el 2001 la publicación de su obra narrativa. Entre sus libros destacan Juego de azar (Acantilado, 2001), La vida difícil (Acantilado, 2002), Dos cartas (Acantilado, 2003), El árbol (Acantilado, 2003), El pequeño verano (Acantilado, 2004) y Huida hacia el sur (2008).

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Jul 29

Vascos contra Napoleón, de J. J. Sánchez Arreseigor

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , 29/07/2010

Ahora sé que agosto, por primera vez en años, será un mes de vacaciones. Creo que no las tenía desde el 2005, porque no quería, siempre me apetece escribir sobre lo que leo, y si no me fuerzo a ello. Seguir en marcha es una forma de conservación, porque soy como un motor viejo: me cuesta arrancar, también los primeros metros. Así pues nunca me detuve, de hecho apretaba más. Ahora sí, me paran. Podré retomar Guerra y paz, me ciega la ambición de leer sólo clásicos. Parece que lo podré leer todo, pero todos saben que los treinta días de vacaciones nunca son tantos. Puedes contarlos una y mil veces, y serán treinta. Pero, en realidad, son muchos menos, apenas una semana o diez días. No sé cómo hacen ese engaño, qué sortilegio o tejemaneje, pero el instinto avisa de la verdad y, al final, el plan de lectura queda sin efecto. Un verano quise leerme todo En busca del tiempo perdido, y a lo largo de todo el mes sólo pude leerme Por el camino de Swann. Sí, es cierto, Proust tiene una incidencia peculiar en el flujo temporal, pero algo parecido me ocurrió con Thomas Mann y éste tiene un comportamiento cronológico corriente. Seré menos ambicioso, me conformaré con Tolstói, quizá con algo del Siglo de Oro y puede que algún Julio Verne, Los hijos del capitán Grant, que aún no he leído. ¡Y Conrad, claro! Pero ya perdí el freno, hay que dominarse. Empiezan mis vacaciones, quizá indefinidas. Pero el dinosaurio sigue. Él sí es tan voluminoso que no puede detenerse. Es una suerte tener algo tan grande a lo que aferrarse.

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El texto de la contracubierta:

“Este es un libro indispensable para los aficionados a la historia militar y para todos los interesados en las guerras napoleónicas, en la Guerra de la Independencia y también en la Historia de España contemporánea sin mitos ni distorsiones. Aunque esta obra se centra en el País Vasco, su  interés trasciende ampliamente el ámbito local pues, contra lo que suele creerse, la resistencia vasca tuvo honda repercusión para el conjunto del conflicto y porque mucho de lo que sucedió en el País Vasco durante la invasión napoleónica puede extrapolarse a las demás provincias ocupadas.

La realidad de la Guerra de la Independencia está encubierta por tópicos y leyendas de muy diverso signo: ¿Cuál fue la verdadera importancia de las guerrillas en el conjunto de la lucha? ¿Qué hicieron los invasores en los territorios conquistados? ¿Los afrancesados eran muchos o pocos? ¿Cómo fue recibida la Constitución de Cádiz? ¿Cómo vivía la gente bajo la ocupación? ¿Qué empujó a tantas mujeres a involucrarse en el combate? Este libro responde a estas preguntas y otras muchas, afronta sin tapujos los aspectos sórdidos y poco gloriosos, y deja al descubierto una realidad mucho más fascinante que cualquier leyenda, una epopeya tan asombrosa como inédita para el lector de nuestro tiempo.”

El autor:

“Juan José Sánchez Arreseigor es historiador, especialista en el Mundo Árabe contemporáneo. También ha investigado y escrito sobre historia militar, historia de la mujer e historia del País Vasco, que es su tierra natal. Sobre todos estos temas, pero especialmente el primero, ha publicado decenas de artículos en el diario El Correo, la revista Historia y vida y otros medios de prensa, radio y televisión de toda España, así como conferencias, congresos especializados y cursos universitarios en el «Aula de la Experiencia» de la Universidad del País Vasco. El presente libro es el resultado de seis años de investigaciones y esfuerzos para llenar un importante hueco en la historiografía del País Vasco, de España  y de las guerras napoleónicas.”

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Jul 22

En mitad de la noche un canto, de Jirí Kratchovil

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , 22/07/2010

Finalmente no pude retomar Guerra y paz, demasiado atraso en tantas cosas. Pero tuve suerte con algunas lecturas, como la que presento hoy; no tanto con algunas películas. He visto el montaje del director de El reino de los cielos. Ridley Scott es un tipo algo excéntrico. Parece tener todo bajo control, orquestando proyectos desmedidos, para luego plagar sus películas de despistes inexplicables. Los gazapísimos de Gladiator son legendarios, quizá más célebres que sus más célebres escenas, como la batalla de Vindobona, espectacular -a pesar de errores de bulto como la carga de caballería en el bosque y de la cámara lenta final; por cierto que la estructura se repite en el asalto final a Jerusalén de Kingdom of Heaven- o el ridículo combate final con el heroinómano emperador Cómodo. Es capaz de filmar películas impecables como Los duelistas o Black Hawk derribado y, también, de perpetrar infamias como Un buen año o, precisamente, El reino de los cielos. Y es que la película no hay por donde cogerla, comenzando por su actor protagonista:  como dice el Mayor Reitman, “No puedes hacer que una lata de tomate actúe” -aunque estoy en desacuerdo con su crítica: no es una película histórica ni bélica, es una action movie ambientada en la época de las Cruzadas, con cierta intencionalidad política-. En su versión extendida, además, empeora. Los cortes, al contrario que en El señor de los anillos, estaban más que bien dados y, si acaso, eran insuficientes -yo habría cortado todos los primeros planos de Orlando Bloom-. Tampoco tuve suerte con otro de mis directores predilectos, Takeshi Kitano. Una de sus películas que me quedaba por ver era Minnā yatteru ka!, ignoro con qué título se la conoce en España, si es que se la conoce, porque dudo que haya llegado a ser doblada. La película, si se la puede llamar así, sigue las desventuras de Asao, el típico hentai japonés con una única obsesión: follar. Dada su insulsa humanidad, llega a la acertada conclusión de que debe apoyarse en objetos y virtudes externas, como un coche descapotable o un billete de avión de primera clase. En realidad, es una mera acumulación de gags, algunos ciertamente graciosos -para los que pillan el humor nipón- que recuerda más a la serie de Mr. Bean que a El verano de Kikujiro, Zatoichi o Hana-bi. No pude con ella. Así que me puse a leer, que es lo que me corresponde, ¿no?

En mitad de la noche un canto

Un “laberinto literario casi perfecto” es, para su traductora y prologuista Patricia Gonzalo de Jesús, este En mitad de la noche un canto, pero será fácil y regocijante para el lector perderse en este relato dedálico. En él, Petr, checo nacido en Brno, busca a su padre desconocido enviando cartas sin destino en una Checoslovaquia vigilada por la StB, un país que “necesita mártires como un parterre en flor abejas que lo polinicen” (p. 47). Cualquiera de los habitantes del laberinto puede ser un espía -para saber más de la afable secreta checa, léase Todos los colores del sol y de la noche, o visítese en Praga el Museo del Comunismo-: y éste es “un laberinto tan perfecto que no sólo se pierde en él todo aquél que entra, sino que es a la vez un laberinto que, como un gran animal paticojo, se levanta, se aleja renqueante y con el rabo borra las huellas que va dejando tras de sí, y así, todo lo que voy a relatar a continuación y que aún vas a oír tiene ya lugar sólo en las entrañas de ese animal ahora ya invisible, que camina, cojea y sigue borrando las huellas tras de sí” (p. 55).

Jiří Kratochvil trazó este inquieto laberinto en 1989, meses antes de la caída del comunismo checo, pero sólo fue publicado tras la Revolución de Terciopelo. Antes, el público checo había encontrado algunos de sus escritos en la célebre Samizdat. Al contrario que los cajones repletos de obras maestras que nuestros “antifranquistas” atesoraban, Ulises perseguidos por la cultivada secreta franquista, obras demasiado revolucionarias para la España dictatorial y aún para la historia de la literatura; demasiado todavía para la democracia, pues la llave sigue echada. En cambio y por fortuna, los cajones de Kratochvil se abrieron y, durante los noventa, cabalgaron irrefrenables hacia las librerías checas hasta seducir a autores rutilantes como Milan Kundera.

Kratochvil se confiesa admirador del célebre autor de La broma, pero quizá su obra recuerde más a Bohumil Hrabal y, si pensamos en imágenes, a Emir Kusturica. Porque los años de aquella Checoslovaquia -de su Brno natal- gris, tan distinta de la actual, el autor checo los cuenta a través de “mundos posibles”; Moravia aparece entre el costumbrismo y el sueño, entre la lírica y la violencia, entre Hrabal y Kafka -esa pulga sobredimensionada y asesina; ese padre, como el castillo, que no se puede alcanzar-, entre el posmodernismo y el cuento popular checo, permanentemente referido por el autor -y anotado por la traductora-. Entre la fantasía y la historia, porque sobre el fondo histórico de los “emigrados” -exiliados políticos- erige Petr su historia vital: “Fui concebido bajo un firmamento iluminado por proyectiles y con la tos asfixiante de los lanzacohetes katiusha como ruido de fondo”.

El mundo privado que crea Petr, desde su fantástica concepción a sus draculíneos poderes sobrenaturales, tiene su paralelo en la huida, ésta física, de tantos checos. Un fenómeno histórico que padeció el autor en sus propias carnes, pues su padre y su tío huyeron del totalitarismo comunista a principios de los cincuenta. Hay un fondo autobiográfico, pues, inseparable del histórico, por razones obvias. Pero, como buen posmoderno, Kratochvil deconstruye su propio pasado y el de Checoslovaquia, “por eso te lo cuento de esta forma: la narración como un sistema abierto, algo que aún se puede desmontar en cualquier momento y volver a montar desde el mismísimo principio de otra manera. Y esto es, no en vano, lo que siempre te ha interesado más de mis historias” (p. 148). Mas, por encima de la estructura, de las imágenes surreales, está la escritura, irónica y chispeante, rica en diminutivos y adjetivos en -il (pezgordil, relojil, murcielaguil), en jerga coloquial de Brno, juegos de palabras -muchas veces intraducibles-. Un elixir mágico, como la misma Europa central donde fue mezclado.

Publicado originalmente en El confidencial

La obra en Impedimenta:

“«Fui concebido bajo un firmamento iluminado por proyectiles y con la tos asfixiante de los lanzacohetes katiusha como ruido de fondo, y nací poco antes de la Navidad de aquel año que sería el último de la guerra y el primero de la paz.» Así comienza En mitad de la noche un canto, una alegoría universal sobre la infancia, la pérdida, la búsqueda del padre y de la propia identidad en la Checoslovaquia comunista. En el marco de una fantasmagórica ciudad de Brno, bajo la constante vigilancia de un kafkiano Ellos, nos introducimos en un laberinto de vidas al límite que se entreveran con los convulsos acontecimientos históricos que atravesará el país a lo largo de esas décadas. Fantasía y realidad, comedia y tragedia, lo mítico y lo grotesco se entremezclan en la historia de un hijo natural cuya vida está marcada por la necesidad de averiguar la identidad de su padre y, al mismo tiempo, en la historia paralela de un muchacho cuyo padre emigró durante su infancia y cuyos rastros también se perdieron.”

Una corta biografía

“Entre los autores que irrumpieron en el panorama literario checo posterior a 1989, la llamada «era post-Kundera», destaca por encima de todos Jiří Kratochvil. A pesar de haber permanecido inédito durante mucho tiempo, y de haber sido publicado únicamente de modo clandestino por el sistema del samizdat hasta la Revolución de Terciopelo, Kratochvil ha recibido más tarde diversos premios literarios de enorme prestigio: los premios Tom Stoppard (1991), Egon Hostovský (1995), Karel Čapek (PEN Club, 1998) y Jaroslav Seifert (1999), entre otros. Nacido en Brno en 1940, durante la época de la Normalización, que siguió a los eventos de 1968, Kratochvil se vio obligado a desempeñar todo tipo de oficios poco acordes con su vocación literaria, como operador de grúa, vigilante nocturno de una granja avícola o telefonista. En 1983 comenzó a trabajar en el centro regional de conservación del patrimonio, y en 1991 en el departamento de creación radiofónica de Radio Brno. Desde 1995 se dedica exclusivamente a la literatura. Kratochvil es particularmente conocido por su trilogía formada por La novela del oso (1990), En mitad de la noche un canto (1992) y Avion (1995), así como por su dilogía carnavalesca compuesta por Historia siamesa (1996) e Historia inmortal (1997). Muy influenciado por la obra de Milan Kundera y por el realismo mágico, su obra constituye una de las piezas clave del posmodernismo checo. Sus novelas y relatos, alejados de las técnicas narrativas tradicionales, contienen motivos grotescos, fantásticos, bizarros y misteriosos, y están casi siempre estrechamente relacionados con la ciudad de Brno.”

Ficha →

Palabra de Emilio Ruiz Mateo (La tormenta en un vaso)

“Que venga el libro electrónico y haga con nosotros lo que quiera, no vamos a negarnos a sus beneficios, pero que no perdamos el feliz hedonismo que supone siempre leer un Impedimenta.”

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Jul 15

Un error de cálculo, de Luis Béjar

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , 15/07/2010

Tal y como predijera, España es campeona del mundo. Eso supone, según dicen, un aumento del PIB de 0,7% a añadir al crecimiento natural. También dicen que la marca “España” ha visto crecer su prestigio y demanda. Por si fuera poco, el país está más unido que nunca, los nacionalistas ahora parecen excéntricos aguafiestas, empeñados en destruir algo tan maravilloso como un campeonato de fútbol. Y es que los inocentes pueden pensar que sólo es fútbol, pero yo sé que ¡sólo es fútbol! y todo eso viene dado. Bueno, pues ya se acabó. Ahora empieza lo de todos los veranos, los fichajes, las ilusiones en un Real Madrid que, al final, y como se ha dejado robar la identidad por el Barça, decepciona. Mourinho ganará, siempre lo hace, pero no convencerá y en mi club eso es lo importante, o lo era. Vuelve la vida corriente, planificar corriendo el mes de agosto, que las editoriales no funcionan. Avistar el mes de septiembre que siempre se presenta de improviso. Adelantar algunos proyectos, que el tiempo apremia y se agota y acogota. En nada, las navidades y algunas novedades. Un cambio total de vida, eso siempre es bueno. Por ahora, sólo quiero terminar de leer Guerra y paz, edición de Mario Muchnik.

Lee mi reseña de Un error de cálculo en El Confidencial →

Texto de la editorial:

“Un hombre ve cambiar su vida después de afeitarse la barba.

Una novela sobre la locura y la literatura. Una magnífica reescritura de El Quijote.

«Antes de convertirse en Zalacaín el Aventurero, el llamado Teodoro Sagredo Blanco era un profesor de instituto un tanto asqueado del oficio, aunque cumplidor, eso sí, en la medida en que esto era todavía posible. Hasta que un día, a unos meses apenas de cumplir cincuenta años, la cagó por el simple hecho de afeitarse la barba».

Así, de este modo brillante, comienza la novela y las peripecias del tal Teodoro Sagredo Blanco.

El afeitarse la barba lo convierte, a los ojos de los demás, en otra persona. Nadie, ni su propia familia, su infiel mujer y sus hijos, creen reconocer en el rasurado Teodoro al barbado Teodoro. Como este señor sin barba insiste en ser el que era antes, el barbado, es recluido en un manicomio, la Residencia Social Asistida Nuestra Señora el Amparo, y a la que el narrador decide llamar «el reino de Aglapsia». Allí establece relación con su médico; con la madre superiora de las monjas que atienden el hospital, significativamente llamada Sor Adolf; con un extraño personaje llamado Julián Gavanzo de Medroleas, a quien el narrador rebautizará como «El Homónimo; con el mismo Pío Baroja, en la extraordinaria biblioteca del hospital; precisamente de una novela de Baroja extraerá el nombre a partir del cual querrá ser reconocido, Zalacaín el aventurero. Y, por supuesto, una serie de raros personajes como Don José María, El Gigantilla, Efraín, La Esfera, El Chino Pareja, Robespierre…

En medio de una narración que por momentos puede alcanzar el delirio, se nos va contando la historia de este señor llamado Teodoro Sagredo Blanco: su vida de profesor, su matrimonio, su integración en Comisiones Obreras o el Partido Comunista Español. Los años de franquismo. Su juventud y niñez. La historia familiar.

En el hospital se enamora de una interna a quien bautiza como Libertad, no, como él dice, «por viejos hábitos anarquistas», sino por unos bellísimos versos de Luis Cernuda.

Y un día Teodoro Sagrado, decide escribir su propia historia, encerrarse en su cuarto («Este es mi cuarto y estoy vivo») y ponerse en la redacción de su libro, que es el mismo libro que hemos estado leyendo.”

Ficha en El Aleph →

Sobre Luis Béjar:

“Luis Béjar ha dedicado toda su vida a la literatura. En su trayectoria como escritor comenzó cultivando géneros como el teatro y la poesía y terminó escribiendo varias novelas que recibieron algún que otro aplauso de la crítica así como destacados premios literarios. Es autor de Aquello es lo que llamábamos Berlín (premio Sésamo 1978), traducida al ruso; El coleccionista de agujeros (premio Eulalio Ferrer 1981), El manuscrito de París (premio Castilla-La Mancha 1988) y El viejo sonido del arco iris (premio Francisco Ayala 1995). Es autor igualmente de un libro de poesía, Donde viven las cosas (1998). En su narrativa, Luis Béjar siempre trata de entender la lucha entre el hombre y su realidad, ese mundo con apariencia de verdadero.”

Palabra de Senabre:

“El toledano Luis Béjar (1943) no es un escritor novel, aunque su nombre suene tan sólo en círculos restringidos, pero tampoco uno de esos narradores osados que se lanzan a llenar folios creyendo que basta contar algo para urdir una novela.”

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Jul 08

Memorias del célebre enano Joseph Boruwlaski, gentilhombre polaco

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , 8/07/2010

Esta semana me costó decidirme. Había varios títulos en la recámara, mas ninguno suficientemente certero. Pasa a menudo. Y sí, he vuelto a trabajar a destajo, ahora que el Mundial da un respiro -y un ahogo: ¡estamos en la final!-, sin contar con que ha sido un empacho de partidos, que no de fútbol -creo que el primer buen encuentro del campeonato se vio ayer- y ya van entrando ganas de otras cosas. Si elegí las memorias de Boruwlaski fue por su curiosidad. Lo mismo que el personaje fue una rareza llamativa en su época, lo son sus memorias en las góndolas de novedades en la nuestra. Quizá lo más llamativo sea, sin olvidar la descripción de los viajes polacos durante el Antiguo Régimen -echando a latigazos a los campesinos de sus casas para alojar en ellas a los viajeros-, la correspondencia “amorosa” de Boruwlaski y su mujer. ¡Menudo tiranuelo! La simpatía que el personaje pudiera despertar se esfuma durante el acoso epistolar, felizmente resuelto a su favor. Y es que ser enano en aquel entonces era jodido, pero ser mujer resulta que era aún peor.

Lee mi reseña de Memorias del célebre enano Joseph Boruwlaski en El Confidencial →

Comentario de la editorial:

“Leer las memorias del célebre enano Joseph Boruwlaski, nacido en Polonia en 1739 y muerto en Inglaterra en 1837, es recorrer las cortes europeas acompañado de un personaje inigualable, un observador privilegiado que vivió en su cuerpecito (no llegó al metro de altura) los avatares de un mundo que se debatía entre el Antiguo Régimen y el Siglo de las Luces. Viena, París, Londres… son algunos de los escenarios donde Joseph Boruwlaski encandiló a su público —entre el que se contó el Príncipe de Gales, la futura reina de Francia María Antonieta o los últimos reyes de Polonia— con sus habilidades: músico, hábil conversador, de trato elegante y con un escogido y refinado comportamiento. Su encanto fue mucho más que ser enano, que ser un cortesano en miniatura; su triunfo fue ser un alma en extremo sensible tanto para acompañar y divertir como para empatizar con sus protectores, enamorarse y enamorar. Estas memorias, este viaje, son un tratado sobre la dignidad humana, sobre la superación personal sin patetismos ni fórmulas insulsas.”

Ficha →

Pequeña biografía:

“Joseph Boruwlaski (1739-1837) perdió a su padre con nueve años, por lo que su madre lo entregó como acompañante y entretenimiento de aristócratas. Después de una ajetreada vida entre cortes y espectáculos con él como protagonista, se retiró a Durham, donde murió a la edad de noventa y ocho años. Afamado fenómeno de su época, aparece citado en la definición de «Enano» de la Enciclopedia de Diderot.”

“El enano polaco que se enamoró de Durham”, por David Simpson

“Su majestad enana”, en The Human Marvels

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Jul 01

Vampiros, por el Conde de Siruela

Escrito en El gabinete del dr. Mantell, El museo.
Etiquetas: , , , 1/07/2010

Ayer fue el primer día sin Mundial en semanas. Fue una privación demasiado brusca, tras tantos días viendo fútbol -es un decir-, así que estuve repasando vídeos de mis jugadores favoritos, el Buitre y su suspensión del espacio-tiempo, Éric Cantona -un tipo tan grande que me hizo apoyar a un equipo dirigido por Alex Ferguson-, los pases imposibles de Michael Laudrup, la casta de Bakero o Raúl, la suprema elegancia de Zizou. Pelé o Maradona no despiertan emoción alguna en mí -en el caso del argentino positiva no, desde luego-. Me siento algo culpable, porque en estos días leo poco. Selecciono más, en todo caso. Era inevitable, al recibir de Atalanta la nueva edición de Vampiros, elegirla como lectura privilegiada. Ya había padecido/gozado, hace años, El vampiro, la versión que Jacobo Siruela adaptó para el Círculo de lectores. Me duró apenas un día y medio de verano, demasiado poco, demasiado intenso. Recuerdo haber sentido el primer escalofrío durante una lectura, y eso que el sol lucía bien alto, y bien fuerte. Había golondrinas en el cielo y olía a hierba secándose. No era el ambiente para aterrorizarse con un cuento, pero ocurrió. Era La habitación de la torre de Edward Frederick Benson, autor tan ignoto entonces como ahora, para mí. Entonces coronaba el libro, un colofón perfecto. Vampiros, pues, lo empecé por ahí, por la cámara tenebrosa y el cuadro semoviente y sediento del texto del olvidado Benson. Fue una noche tórrida de verano, la calle alborozada por la clasificación de España para octavos de final. Estaba en mi casa, en mi propio hogar dispuesto y organizado a mi gusto. Y volví a temblar.

Lee mi reseña de Vampiros en El Confidencial →

El texto de la editorial:

“Esta antología, que ahora se reedita ampliada con tres cuentos inéditos –la más completa y documentada que existe hasta el momento en español– reúne los mejores textos cortos de vampiros que se han escrito desde principios del siglo XIX hasta casi finales del siglo XX. En cualquiera de sus variantes, ya sea en su aspecto más primitivo, como «reviniente» inspirado en el folclore eslavo, o como noble perverso con un irresistible magnetismo erótico para las mujeres, o bien como bella y cruel vampiresa, instigadora de la fatalidad de los hombres, todas estas muestras de la «tempestuosa belleza del terror» siguen fascinando a través de los siglos, pues en ella se funden el deseo más tenebroso de la sexualidad con el más profundo miedo a la muerte, dos ingredientes que nunca dejarán de cautivar a la imaginación.

Publicada por primera vez en 1993; y reeditada mas tarde en 2001 con nuevos cuentos y una introducción más larga de Jacobo Siruela, esta tercera entrega del 2010, publicada ahora en Atalanta, añade tres cuentos nuevos del siglo XX. August Derleth, (editor de Arckham House), introduce una nueva variante con su vampiro de la nieve; Richard Matheson (el autor de «Soy leyenda») inserta el vampirismo en la cotidianedad contemporánea; y Robert Aickman, considerado el más grande escritor inglés de cuentos sobrenaturales de la segunda mitad del siglo pasado.”

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Jun 24

El tesoro del San José, de Carla Rahn Philips

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , , 24/06/2010

Ay, el veranito. La Noche de San Juan, playa o montaña, Julio Verne, Don Quijote. Cada cuatro años, el Mundial. Eso es el verano. También algo de vida marinera, aunque sea a base de marisco y sardinas asadas. El mar, como decorado y para olerlo. También para leerlo, un poco de La línea de sombra, por ejemplo. Es difícil disociar, sin embargo, las imágenes veraniegas de La isla del tesoro, que es casi una imposición, aunque este niño ayer fuera más impresionado por Los Goonies y por Los cinco. Aventuras sin padres, ¡qué más puede desear un crío! La etapa estival ha perdido algo de chispa, claro. Al hacerse adulto, y todo niño quiere crecer -de ahí el fracaso político de Peter Pan-, se pierden muchas cosas. Todo empieza cuando cruzas los dedos para que tus amigas decidan hacer top-less -nunca ocurre- y, a partir de ahí, la cuesta abajo. Pero estábamos con los Goonies y los Cinco y la búsqueda de tesoros, que cuando creces esos anhelo y emoción cambian, pero no se pierden. Sigue habiendo tesoros por ahí, aunque quizá no nos corresponda a nosotros encontrarlos.

Lee mi reseña de El tesoro del San José en El Confidencial →

Su editorial Marcial Pons dice de él:

“Según los cazadores de tesoros, el galeón español San José transportaba la carga más valiosa que jamás se haya perdido en el mar. Carla Rahn Phillips sostiene que la verdadera pérdida residió en las casi seiscientas vidas desaparecidas en el desastre. Por descontado que la autora de este libro fascinante plantea (y resuelve) la eterna pregunta de la cuantía del tesoro que viajaba a bordo en el momento del naufragio. Pero más allá, sumergiéndose en archivos y fondos históricos, Rahn Phillips logra reconstruir la historia del San José y la de los oficiales, la tripulación y los pasajeros que lo acompañaron en su último viaje. Original, exhaustivo y convincente, El tesoro del San José dibuja una línea de separación entre el mito popular y la historia, arrojando mucha luz sobre dimensiones humanas de la Guerra de Sucesión que nos eran desconocidas.”

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Jun 17

Diario de un ama de casa desquiciada, de Sue Kaufman

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , 17/06/2010

La verdad es que en estos días poco me apetece leer.  Si algo me inquieta es disfrutar del fútbol, de un Mundial que sólo viene cada cuatro años, aunque éste esté resultando bastante decepcionante, y no lo digo sólo por el accidente ayer de España. Aunque es cierto que hace mucho, mucho, que no se ve buen fútbol en una Copa del Mundo, con la excepción de algún equipo desorientado -como el nuestro- que aún cree que jugar bien sirve para algo. ¡Si hasta Brasil ha hecho dejación! Por eso, porque yo lo que quiero es ver partidos, aunque sea un Argelia-Eslovenia, es tan raro que, por unas horas, haya conseguido sacarme el fútbol de la cabeza. Ha sido con esta novela, con la que no tenía demasiadas expectativas. Sólo lo abrí por responsabilidad laboral, pero una vez más he conseguido que mi trabajo resulte divertido. Más que Jabulani y compañía, eso está claro.

Lee mi reseña de Diario de un ama de casa desquiciada en El Confidencial →

Lo que dice la editorial:

“Tina Balser es una sofisticada ama de casa que vive en Manhattan y parece tener todo cuanto podría desear: dinero, dos preciosas hijas y un marido que es un abogado de éxito. Cuando sus miedos y neurosis comienzan a atenazarla, Tina estrena un diario en el que, con sus agudas e hilarantes anotaciones sobre sí misma y su entorno, intenta arrojar un poco de luz en su aburrida vida y dar con las causas de su insatisfacción. A través de las páginas de su diario iremos descubriendo a la universitaria que intentó ser pintora pero que abandonó su carrera por una vida más convencional, al estirado marido en el que se ha convertido el hombre con el que se casó y los distintos remedios con los que intenta superar sus problemas.
Esta obra fue publicada originalmente en 1967 y está considerada como una de las novelas fundacionales y más representativas de la nueva conciencia femenina surgida a mediados del siglo pasado en Estados Unidos. Diario de un ama de casa desquiciada es un divertido e inteligente relato sobre el sentimiento de angustia al que todos nos enfrentamos alguna vez en nuestra vida.”

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La editorial sobre Sue Kaufman:

“Sue Kaufman nació en 1926 en Nueva York, donde vivió hasta su muerte en 1977. Se graduó en el Vassar College en 1947 y empezó a colaborar con publicaciones como The Atlantic Monthly, The Paris Review y The Saturday Evening Post. Su primera novela, The Happy Summer Days, apareció en 1959, pero el mayor éxito de toda su carrera le llegó en 1967 con la publicación de la novela Diario de un ama de casa desquiciada, que fue adaptada al cine en 1970 por Eleanor y Frank Perry. Otras obras de la autora son: Green Holly (1961), The Headshrinker’s Test (1969), Falling Bodies (1974) y The Master and Other Stories (1976). Desde 1980, la Academia de las Artes y las Letras norteamericana convoca el Premio Sue Kaufman de Ficción en su memoria.”

Sobre la autora en Eric’s Choice →

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Jun 14

Abe Kôbô y Dazai Osamu: visiones de lo humano

Escrito en El gabinete del dr. Mantell, El museo.
Etiquetas: , , , , 14/06/2010

Esta reseña tiene su origen en mi torpeza con los nombres. Siempre he creído que los nombres son importantes. Yo no sería como soy si tuviera uno más común, y dudo que Stendhal hubiera pasado a la historia como Henri Beyle, y mucho menos George Sand como Amandine Aurore Lucile Dupin. ¿Cherilyn Sarkisian? ¿Saul Hudson? ¿Habría sido Napoleón lo que fue de haberse llamado Cacalovo? Mas, siendo importantes los nombres, éstos se pierden en las circunvalaciones de mi cerebro. Hace mucho que quería leer Indigno de ser humano, la breve novela autobiográfica de Dazai Osamu, cuya adaptación al anime había visto recientemente -con diseños de Takeshi Obata, autor de Death Note-. Cuando Candaya, una editoral que me gusta especialmente -todo lo que publican es, al menos, interesante-, publicó Idéntico al ser humano, pensé, “vaya, la traducción correcta de Ningen Shikkaku es esa, entonces”. Que el autor hubiera cambiado no me llamó la atención, así que inmediatamente me puse en contacto con la editorial. Luego ya me di cuenta de que el argumento era completamente distinto y entonces, sólo entonces, descubrí que no era la misma obra. Era de Abe, el autor de La mujer de arena que publicara Siruela. La casualidad quiso que, casi simultáneamente, ahora sí, Sajalín publicara la novelita de Dazai. Por fortuna, no todos los despistes resultan desgraciados. Dicen que el queso se inventó gracias a uno y convendrán conmigo en que la humanidad es mucho más feliz desde entonces.

Lee mi reseña de Indigno de ser humano e Idéntico al ser humano en El Confidencial →

Candaya, sobre su Idéntico al ser humano:

“La noticia de que acaba de despegar un cohete espacial con destino a Marte llena de zozobra al creador del programa radiofónico “Hola, marciano”. El temor de que la realidad pueda desbaratar su universo de ficción y poner en peligro el modesto modus vivendi con el que intenta asegurar la estabilidad de su familia, hace tambalear el precario equilibrio del periodista, cada vez más paralizado por la angustia y la pérdida de la autoestima.

La inesperada visita de un oyente que asegura ser un marciano “idéntico al ser humano” desencadena un desconcertante e incómodo diálogo en el que, al modo beckettiano, se transita fácilmente de la lucidez al delirio. Con un impecable manejo de la alegoría y de la sátira, Kobo Abe se servirá de las irritantes palabras de estos dos seres extraviados para enfrentar al lector a algunas de las obsesiones que lo han emparentado con Kafka o Camus: el problema de la identidad y el desasosiego de no saber quién se es ni quién es el otro, el cuestionamiento de la noción de realidad o la crisis de supervivencia del ser humano frente a las estructuras dislocadas y caóticas del mundo contemporáneo. El lector, magnetizado por la tensión dramática, espera, como en un relato policial, que el suspense vaya cediendo hasta revelar el desenlace: “¿todo esto será la consecuencia de la fábula vencida por la realidad o de la realidad vencida por la fábula?”.

Con Idéntico al ser humano, Kobo Abe se distancia del color local que caracteriza la tradición literaria japonesa e incorpora a algunos de los grandes temas de la modernidad, como la ficción científica, la seducción por el lenguaje de las matemáticas y los sistemas clasificatorios o la reflexión sobre la convivencia en  las ciudades impersonales, vertiginosas e inhumanas de nuestro tiempo.”

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Sajalín, sobre su Indigno de ser humano:

“Publicada por primera vez en 1948, Indigno de ser humano es una de las novelas más célebres de la literatura japonesa contemporánea. Su polémico y brillante autor, Osamu Dazai, incorporó numerosos episodios de su turbulenta vida a los tres cuadernos que conforman esta novela y que narran, en primera persona y de forma descarnada, el progresivo declive como ser humano de Yozo, joven estudiante de provincias que lleva una vida disoluta en Tokio.

Repudiado por su familia tras un intento de suicidio e incapaz de vivir en armonía con sus hipócritas semejantes, Yozo malvive como dibujante de historietas y subsiste gracias a la ayuda de mujeres que se enamoran de él pese a su alcoholismo y adicción a la morfina. Sin embargo, tras el despiadado retrato que Yozo hace de su vida, Dazai cambia repentinamente de punto de vista y nos muestra, mediante la voz de una de las mujeres con las que Yozo convivió, una semblanza muy distinta del trágico protagonista de esta perturbadora historia. Indigno de ser humano se ha convertido, con el paso de los años, en una de las obras más populares de la literatura japonesa, superando los diez millones de ejemplares vendidos desde su primera publicación en 1948.”

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Palabra de…

«La obra supone una perfecta descripción de la frustración de no estar a la altura, de suspender en el contrato social (el shikkaku del título en japonés significa suspendido, no aprobado) que tantas frustraciones genera en las nuevas generaciones japonesas.» — Paloma Llaneza (Babelia)

«Osamu Dazai fue un “outsider” en medio del orden y el reglamento, pero nos legó una historia turbia y bella, sencilla y demoledora.» — Ramón Palomar (Las Provincias)


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Jun 10

No sólo Xavi lee el fútbol: libros y más libros balompédicos

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , , , , , , , , , 10/06/2010

A punto está de comenzar a “jabulani” el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, con sus coloridas aficiones, los lesionados de última hora -¡Iniesta no!- y los ladrones haciendo su agosto en junio. Puede sorprender a los ignorantes, y resultar paradójico a los cultivados, pero a los dinosaurios nos encantaba el fútbol, como poco a poco la ciencia ha ido demostrando. El que tanto tuviera que ver con nuestra extinción poco importa: tal es la pasión sauria por este noble y antiguo deporte, con el que tanto vibramos hace cuatro años en la final entre los dinosaurios franceses y los villanos, mamiferazos italianos. Fue como una repetición de nuestra apoteosis mesozoica, tan futbolera. También entonces nuestro rey contribuyó al desastre, convirtiéndonos en leyenda, al pedir aquel balón, más grande, más grande, que le fue concedido. Ahora, como por culpa de Monterroso nuestra esencia es la lectura, no sólo nos pegamos a esos televisores vuestros, también leemos el fútbol, que es plenamente dramático, plenamente literario, como demuestran las finales de Suiza 1954 y Alemania, veinte años más tarde, o el cabezazo de Zizou al “archivillano” italiano, cuyo nombre he olvidado, cosas del cerebro reptil.

Dinosaurs! Playing Soccer by Sarah Kellington

Creo que, como en todos los ámbitos, conocer el pasado es un grado. Como dijera Menéndez Pelayo, “Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte. Puede producir brillantes individualidades aisladas, rasgos de pasión de ingenio y hasta de género, y serán como relámpagos que acrecentará más y más la lobreguez de la noche”; quizá por eso el fútbol ahora es tan mediocre, en general, a pesar del Barça y de España, de Messi y de Cristiano, de Xavi y de Iniesta. No hay que olvidar que Patton rompió la línea nazi gracias a sus conocimientos de la guerra clásica. En mi reportaje de libros futbolísticos en El Confidencial no olvido incluir un par de títulos, aunque Historia, lo que se dice Historia (encarnada), es don Alfredo, el más grande de todos los tiempos.

El fútbol ya no está reñido con las artes; el intelectual hará bien en dejarse de bromas superficiales -“¿El fútbol? Unos millonarios en calzoncillos pateando una tripa de cerdo”, o cualquier otro grotesco chascarrillo, como los que gustaban a Borges o a Cabrera Infante- y reconocer, aun mintiendo, su afición y su filiación futbolera. Atrás quedaron los tiempos en los que, como cuenta Javier Marías que recordó García Hortelano (págs. 85 a 87), se encontraron éste, Querejeta, Benet y Javier Pradera en un estadio para presenciar un Real Madrid–Real Sociedad y tuvieron que inventar un sinnúmero de excusas para no reconocer lo que hoy reconocen tantos y tantos escritores. Algo que no suele darse a la inversa: los futbolistas no suelen hacer gala de su afición lectora. Esto lo contaba Marías en un artículo allá por 1995, y poco después aparecía en Alemania Salvajes y sentimentales (Comprar libro; 17, 50 €), una memorable recopilación de los artículos futbolísticos -tanto como El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano, reeditado varias veces- que el madridista confeso publicaba irregularmente, a veces picado por el diario El País para contestar, el día del derbi por antonomasia, al culé Vázquez Montalbán. Alfaguara publica ahora una edición revisada y ampliada, gracias a lo cual recoge aquel impagable artículo Un cuento para releer, escrito tras la final de Alemania 2006, cuando el “archiconocido archivillano Materazzi” recibió un merecido e insuficiente cabezazo de Zinedine Zidane.

“Cuanto se recuerda en la vida adquiere con el tiempo, precisamente por ser recordado, un carácter narrativo, y acaba viéndose, según el caso, como una película, una novela o un relato” (p. 277). Este enfoque permitió al autor de Corazón tan blanco interpretar aquella escena de manera muy diferente a la mayoría, indignada por la reacción del rey caído en desgracia. Con el mismo accidente o hazaña culmina Libro del fútbol (Comprar libro; 22,50€), que en 451 edita el argentino Pablo Nacach. La narración corresponde ahora a Santiago Segurola, que sin embargo no sobrevuela la exégesis común del último remate del francoargelino. Y es que, si Segurola ve las cosas como pocos, Marías las ve como nadie, con esa perspicacia que hace de él uno de los grandes novelistas de todos los tiempos -en un artículo balompédico se deben permitir machadas, segunda acepción-.

Si el volumen que cierra el texto del mítico corresponsal se hubiera limitado a una antología de cuentos futbolísticos la comparación con la antología de Jorge Valdano habría sido inevitable; pero Nacach, de quien ya reseñamos aquí La vida en domingo, se ha propuesto otra cosa. Es una demostración de que el divorcio entre arte y fútbol nunca ha sido tal; que ni siquiera duermen en camas separadas, sino que mantienen una vida íntima atlética y creativa, como recomiendan las revistas femeninas. El libro reúne textos -aunque hace una pequeña trampa: bajo el título de Libro de fútbol se esconde, en pequeñito, y otros juegos de pelota- desde Homero a Vázquez Montalbán, pasando por Nabokov -que fue portero, como Chillida y Albert Camus- pasando por Calderón y Shakespeare. A tan egregios autores les acompañan estampas de arte mueble de diverso origen y material, fotografías, óleos, grabados, bajorrelieves. Sólo faltaría un CD con música -quizá Los Sencillos, quizá Gerry and The Peacemakers- y alguna película -desde Evasión o victoria a Buscando a Eric- para refrendar la pasión artística por el deporte rey.

No sólo el arte, también la Historia está del lado del balompié, aunque es triste escuchar a muchos profesionales una absoluta ignorancia respecto del pasado de su oficio y pasión. J.A. Bueno Álvarez y Miguel Ángel Mateo han escrito una voluminosa Historia del fútbol, (Comprar libro; 33 €) publicada por Edaf. El tomazo recoge toda la historia, incluyendo biografías y fichas de partidos, del noble deporte que naciera el 26 de octubre de 1863 en la Freemason’s Tavern de Londes (p. 9). No descuida aquellos orígenes remotos, en los que no se distinguía apenas del rugby, hasta que se introdujo la regla del fuera de juego, verdadero nervio de este deporte y muestra de su carácter ético original: se apuntó porque un gentleman no se aprovecha del esfuerzo de sus compañeros -el “palomero” no es un caballero, recuérdelo para las pachangas-. Y es que, en sus orígenes, el fútbol era un juego elitista, como indica el nombre de uno de los primeros grandes, el Old Etonians. La narración avanza, el fútbol sale de las Islas y se hace universal; llegan Sindelar, Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. El Real Madrid gana cinco Copas de Europa. Brasil, cinco mundiales. Desde aquel remoto 1863 hasta hoy la historia del fútbol, al menor detalle, junto con anécdotas intrascendentes y jugosas, se recoge en las 800 páginas -engañosas, las dos columnas y el tamaño de la letra sugieren un equivalente de 1500- de este libro que ningún aficionado se debe perder. Y no se olviden navegar por Youtube, donde hasta se pueden ver goles que nunca se filmaron. Es el complemento perfecto.

Con más sencillez y la apariencia de un almanaque, Alfredo Relaño, director del diario deportivo As, firma 366 historias del fútbol mundial (Comprar libro; 22,50 €). Una anécdota para cada día del año, incluyendo Navidad, fecha en la que se han jugado algunos partidos, como aquel que enfrentó a alemanes e ingleses en 1914 ante sus respectivas trincheras -demostrando que aquella guerra nada tenía que ver con los que sin embargo morían, sino con quienes estaban bien lejos-. El 15 de octubre de 1967, la estrella del Torino -un club maldito-, Gigi Meroni, moría atropellado. El involuntario homicida, como luego confirmaría el juicio, fue, paradójicamente, un gran fan de Meroni, cuya estética imitaba. Hasta llevaba una foto de su ídolo en el manillar de la moto que acabó con su vida. Los hechos cayeron en el olvido, pero hace diez años, tal día como hoy, aquel joven mismo, ya talludito, accedía a la presidencia del Torino. Es entonces cuando revive el fantasma de Meroni, la que fuera novia de éste acusa al club de haber olvidado a su figura y la hinchada no deja de recordarle aquel infausto día cada vez que el Toro no hace las cosas como debe. Así son las historias que Relaño recoge en un libro que, lamentablemente, tendrán que modificar pronto: en el capítulo correspondiente al 11 de julio tendrán que incluir la victoria, al fin, de España en un Mundial. ¡Qué falta de previsión!

Pero no todo es fiesta en el fútbol; más allá de los hechos extrafutbolísticos -como los hooligans y otras violencias que sólo tienen en los estadios un escenario-, la propia estructura del fútbol profesional arroja sombras, como se ha encargado de descubrir Declan Hill en un ensayo que ha dado mucho que hablar ya antes de ser publicado, Juego sucio (Comprar libro; 22 €). Y no sólo ha dado palabras. Investigaciones, sanciones y escándalos, de esos que salpican eventualmente el mundo futbolístico; tradicionalmente en Italia, pero ésta vez todo empezó en Alemania y sus ramas y raíces llegan incluso a tapar el sol que más brilla: el de los mundiales, citando explícitamente el Ghana-Brasil de la Copa del Mundo 2006. De España se ocupa poco, mas como advierte que todas las competiciones internacionales cuentan con partidos amañados y árbitros sobornados -suelen animarles con prostitutas-, aunque sea indirectamente cae un velo de sospecha. La UEFA se ha apresurado a organizar un departamento anticorrupción, pero la FIFA ha ignorado complacientemente las advertencias. Ojalá en este Mundial sólo haya deporte y Hill tenga que pasar a ocuparse de otros asuntos, derrotado éste por incomparecencia.

Lo publiqué, en su momento, en El Confidencial

Una memorable recopilación de los artículos futbolísticos -tanto como El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano, reeditado varias veces- que el madridista confeso publicaba irregularmente, a veces picado por el diario El País para contestar, el día del derbi por antonomasia, al culé Vázquez Montalbán. Alfaguara publica ahora una edición revisada y ampliada, gracias a lo cual recoge aquel impagable artículo Un cuento para releer, escrito tras la final de Alemania 2006, cuando el “archiconocido archivillano Materazzi” recibió un merecido e insuficiente cabezazo de Zinedine Zidane.

Dice la editorial:

“Escribir de este deporte es para él «un descanso», lo cual debe entenderse, según apunta Paul Ingendaay en su prólogo, como la oportunidad de abandonar las máscaras de la ficción e instalarse en un territorio en el que «las cosas están claras y el autor se siente seguro de sus pasiones y sus recuerdos». Para Marías el fútbol es la «recuperación semanal de la infancia»; y también es temor y temblor, dramaticidad y zozobra , una mezcla de sentimentalidad y salvajismo, una escuela de comportamiento y nostalgia, y la escenificación de la épica al alcance de todo el mundo.

En este libro, que incorpora treinta nuevos textos, se habla de jugadores y aficionados, entrenadores y presidentes, derrotas y triunfos, de emoción y vergüenza; también del carácter casi cinematográfico de este deporte, de la cuidadosa memoria y el rápido olvido, del patriotismo, la celebración de los goles, los himnos, los andares y gestos llenos de significado. Y vemos el fútbol como lo que seguramente es, en el fondo, para millones de aficionados: un interminable desfile de héroes, villanos, figurantes y gestas, un espectáculo que quizá merece la pena tomarse en serio.”

Ficha en la editorial Alfaguara →

J.A. Bueno Álvarez y Miguel Ángel Mateo han escrito una voluminosa Historia del fútbol, publicada por Edaf. El tomazo recoge toda la historia, incluyendo biografías y fichas de partidos, del noble deporte que naciera el 26 de octubre de 1863 en la Freemason’s Tavern de Londes (p. 9). No descuida aquellos orígenes remotos, en los que no se distinguía apenas del rugby, hasta que se introdujo la regla del fuera de juego, verdadero nervio de este deporte y muestra de su carácter ético original: se apuntó porque un gentleman no se aprovecha del esfuerzo de sus compañeros -el “palomero” no es un caballero, recuérdelo para las pachangas-. Y es que, en sus orígenes, el fútbol era un juego elitista, como indica el nombre de uno de los primeros grandes, el Old Etonians.

Dice la editorial:

“Junto a anécdotas, reflexiones y hechos poco conocidos, el lector encontrará un repaso completo y actualizado de todas las ediciones de las grandes competiciones internacionales celebradas hasta la fecha, así como una glosa y una ficha técnica de la carrera de más de doscientos futbolistas, entrenadores y dirigentes de distintas épocas. Dividida en cuatro partes que abarcan otros tantos periodos cronológicos, en todas ellas se dedica especial atención al fútbol español, cuya historia pormenorizada constituye otro de los ejes de la obra. La publicación de esta Historia del fútbol coincide, además, con el periodo de mayor esplendor de la selección nacional, con el apogeo de una generación irrepetible de grandes futbolistas españoles y con una Liga que reúne a todas las estrellas de la actualidad. Desde los pioneros británicos del siglo XIX al gran Brasil de Pelé, desde el Real Madrid de Di Stéfano al Barcelona de las seis copas, desde la Holanda de Cruyff a la Argentina de Maradona, desde el Arsenal de Chapman al Milan de Sacchi, desde el Uruguay que obtuvo la primera Copa del Mundo a la España vencedora de la Eurocopa-2008, desde el maracanazo a la Ley Bosman, desde las primeras figuras del fútbol a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, desde la Quinta del Buitre al Dream Team, desde Zamora a Yashin… Todos tienen cabida en esta obra que cuenta todo lo que sabías y lo que no sabías sobre la actividad humana más popular de nuestra época.”

Ficha del libro en la editorial Edaf →

Este libro es una demostración de que el divorcio entre arte y fútbol nunca ha sido tal; que ni siquiera duermen en camas separadas, sino que mantienen una vida íntima atlética y creativa, como recomiendan las revistas femeninas. El libro reúne textos desde Homero a Vázquez Montalbán, pasando por Nabokov -que fue portero, como Chillida y Albert Camus- por Calderón y Shakespeare.

Dice la editorial:

“Ser de un equipo, amar el fútbol: el juego favorito de adultos que una vez fueron niños. ¿Hay una combinación más intrínsecamente humana que esa guerra sin cuartel entre libertad y fiesta, violencia y sacrificio, carácter y frustración que es el fútbol? El fútbol todo lo convierte en representación, en espectáculo, pero nunca dejará de ser otras muchas cosas; entre ellas, uno de esos hilos invisibles que padres e hijos se inventan con el fin de unirse para siempre. Instalados frente a una maquinita súper engrasada con millones de euros, dólares, yenes, pesos, y retransmitida urbi et orbe.”

Ficha del libro en la editorial 451 →

Una anécdota para cada día del año, incluyendo Navidad, fecha en la que se han jugado algunos partidos, como aquel que enfrentó a alemanes e ingleses en 1914 ante sus respectivas trincheras -demostrando que aquella guerra nada tenía que ver con los que sin embargo morían, sino con quienes estaban bien lejos-.

Dice la editorial:

“¿Sabías que Brasil no estrenó su clásica camiseta amarilla, la «verdeamarelha», hasta 1954?, ¿que el Manchester United y el Liverpool, rivales encarnizados, amañaron un partido para que el Manchester no descendiera?, ¿que la primera gran bronca entre Madrid y Barça se remonta a 1916, cuando empataron a 6 goles en un mítico partido?, ¿que 33 años después de matar con una moto al legendario Gigi Meroni el homicida involuntario se convirtió en presidente del Torino?, ¿que la película Evasión o victoria se inspiró en un partido verdadero disputado entre prisioneros de guerra ucranianos y nazis?, ¿que fue un periodista gaditano el que inventó las tandas de penaltis?, ¿que un prisionero de guerra alemán defendió la portería del Manchester City? o ¿que el Real Madrid fue rechazado en el campeonato catalán?… Esto y mucho más encontrarás en las páginas de este fantástico y definitivo libro. 366 historias escritas por uno de los periodistas deportivos más importantes de nuestro país que nos hace recordar con nostalgia algunas de las historias olvidadas del juego más hermoso jamás inventado.”

Ficha del libro en la editorial Martínez Roca →

No todo es fiesta en el fútbol, aunque libros como este puedan contribuir a limpiarlo de excrecencias.

Dice la editorial:

“El libro que ha sentado en el banquillo a cien profesionales del fútbol internacional y ha motivado a Michel Platini para la creación de un departamento anticorrupción en la UEFA. Traducido a trece idiomas y con una amplia repercusión en la prensa deportiva y en el mundo del fútbol, este libro sobre «el deporte rey» y la corrupción se ha convertido ya en un best seller internacional. Su autor, el periodista y realizador de documentales canadiense Declan Hill, tuvo la «osadía» de presentar como tesis doctoral en la universidad de Oxford una investigación sobre el fútbol y sus asuntos sucios. Avalado por su rigor, Juego sucio. Fútbol y crimen organizado es un peligroso y trepitante reportaje sobre las distintas mafias que se han infiltrado en el mundo del fútbol y rastrea de primera mano el funcionamiento de las apuestas y los sobornos, que han llegado a manipular partidos del Mundial de 2006 como el Ghana-Brasil, el Italia-Ucrania o el Inglaterra-Ecuador.”

Ficha del libro en la editorial Alba →

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