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	<title>El dinosaurio que estaba allí &#187; El gabinete del dr. Mantell</title>
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	<description>Lecturas, pasiones y recuerdos de un cerebro reptil</description>
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		<title>Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 07:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El dinosaurio que estaba allí]]></category>
		<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[Impedimenta]]></category>
		<category><![CDATA[Joan Lindsay]]></category>
		<category><![CDATA[literatura australiana]]></category>
		<category><![CDATA[misterio]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Antes de nada, ¡feliz 2012 y que los augurios escatológicos no se cumplan aún! Hacía años que no escribía un cuento. Ahora no quiero leerlo, porque si lo hago seguro que encontraré errores, defectos y necedades sin cuento y quiero conservar la sensación de escritura satisfactoria que rara vez me acompaña. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p><em>Antes de nada, ¡feliz 2012 y que los augurios escatológicos no se cumplan aún!</em></p>
<p><em>Hacía años que no escribía un cuento. Ahora no quiero leerlo, porque si lo hago seguro que encontraré errores, defectos y necedades sin cuento y quiero conservar la sensación de escritura satisfactoria que rara vez me acompaña. En general, la acogida ha sido fría. He recibido comentarios parcos, “me ha gustado”, “no me ha gustado”, pero al menos una persona se ha conmovido con su lectura. Negativamente, pero algo ha removido mi ángel en su interior. Juzgo que eso es bueno. </em></p>
<p><em>Años, años y años sin hacerlo y ahora he escrito dos.  Aunque no tengo mucha experiencia al respecto: la redacción de relatos depende de momentos de intuición fugaz, de estados de ánimo; la expresión “obra de largo aliento” referida a la novela es muy atinada y la “inspiración” no parece tener mucho que ver. Cada día se aprende algo nuevo, normalmente cosas que todos los demás ya saben; no hay que quedarse demasiado atrás. </em></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://i41.tinypic.com/29e6fro.jpg" alt="" width="461" height="241" /></p>
<p>Escribo estas líneas porque algo había que escribir. Hace tiempo que leí esta novela, al poco de recuperarla Impedimenta. Con lo flaca que es mi memoria creo que habré de inventar demasiado, pero peor será para el dinosaurio un sueño demasiado largo. No había visto la película y sólo la vi después. Es un clásico, dicen. Una obra de culto, etiqueta dúctil que sirve tanto para obras maestras como para fracasos entrañables. La novela es mejor. Hablo de <em>Picnic en Hanging Rock</em>.</p>
<p>Sólo con que la novela nos ahorre esa setentera flauta de Pan de la adaptación de Peter Weir (director que por otra parte me encanta, y <em>Master &amp; Commander </em>es una de mis preferidas; de <em>El club de los poetas muertos</em> él no tiene toda la culpa) ya sería preferible, los restantes méritos de la película, que los hay, son insuficientes frente a ese pitido agudo. La obra de Lindsay, en cambio, carece de defectos, o no los recuerdo, es magnífica en cuanto a intensidad, originalidad y sobriedad.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" src="http://i42.tinypic.com/21cwpe0.jpg" alt="" width="150" height="227" />Otros han descrito y reseñado bien la novela, hace “mucho” que se publicó (el mercado editorial computa el tiempo de manera propia, la novedad dura un par de meses, la vejez llega de poco después). Todos coinciden en lo buena que es y la llaman clásica y obra de culto y aluden a la película que también es ambas cosas y seguro que no mienten ni exageran, es conveniente leerla y disfrutarla. Hala, está dicho. Sin embargo, aún faltan cosas que decir en cuanto a su recepción.</p>
<p>Es exagerado considerarla un clásico porque no es tan conocida ni tan permanente y se recuerda más la película que la novela, no siendo excesivo decir que la consecuencia sostiene a la causa y no al revés. Es más bien lo que se llama un <em>long seller</em>, una categoría inferior a la del clásico. Si debo proponer un motivo, y es así porque de otro modo ni habría comenzado, es que Joan Lindsay fue autora de una única obra relevante. En la cubierta, su nombre está impreso en una tipografía mucho menor que la de el título. Y, a la hora de convertirse en clásico, es tan importante o más el autor que la obra. La historia de la literatura no es justa, pero nadie va a escuchar nuestras quejas.</p>
<p>Su condición de <em>long seller</em>, justamente lograda, descansa sobre un sustrato erróneo. Se alude (correctamente) a la ambigüedad del relato, a su relativa oscuridad, al misterio de la trama desarrollada realistamente pero en medio de una atmósfera fantasmagórica, heredera de la novela gótica. Generaciones de lectores han fantaseado con la idea de que ha de estar basada, necesariamente, en hechos reales. Eso es gran mérito de la autora, sin duda alguna, y un demérito enorme por parte de esas generaciones de lectores inmaduros incapaces de separar realidad de ficción. Toda la investigación en torno a la desaparición de las niñas, y de la profesora (esa iluminación fabulosa, genial), en la novela es registrada por periodistas y autoridades, por lo que no sería difícil encontrar los recortes e informes correspondientes. No es así, así que no cabe la menor duda de que todo es inventado, pero muchos lectores siguen albergando dudas. ¡Qué grande Joan Lindsay! ¿Cómo es que fue autora de una única novela reseñable, más que eso, espléndida? Ese es el gran misterio, y no el destino de las muchachas del Appleyard.</p>
<p><a href="http://www.lahijadelacomodador.com/2011/02/picnic-en-hanging-rock-la-inquietante.html" target="_blank">Palabra de María José Sánchez Mayo (La hija del acomodador)</a></p>
<p>“Joan Lindsay es la mejor guía posible para un relato de misterio propio de oscuras mansiones y bosques ingleses, de una historia de un autor decimonónico, y, sin embargo, llevado a la luz cegadora de las antípodas y concebido en 1967.”</p>
<p><a href="http://www.librosyliteratura.es/picnic-en-hanging-rock.html" target="_blank">Palabra de Javier BR (Libros y Literaturas)</a></p>
<p>“¿Dónde reside la fascinación que produce esta historia? Está en lo que no se cuenta, en lo que Joan Lindsay sugiere y el lector imagina. Gracias a un magistral dominio del ritmo de la narración, el lector cae atrapado desde la primera página y ya no puede zafarse hasta el final.  Lo más sorprendente es que la autora no recurre a ninguno de los recursos habituales para crear suspense; a ella le basta con salpicar una narración perfecta con unos pocos detalles aparentemente intrascendentes, apenas perceptibles, que siembran la inquietud en el lector y abren las puertas de su imaginación.”</p>
<p><a href="http://mundoparanormal.com/docs/enigmas/hanging_rock.html" target="_blank">¡Misterio, misterio!</a></p>
<p>“Se ha sugerido que las chicas fueron misteriosamente atrapadas por un vehículo espacial. Ciertamente, la roca es lo suficientemente peculiar como para servir de faro intergaláctico, como la Torre del Diablo que aparece en la película Encuentros en la tercera fase (1977). La presencia de un OVNI podría explicar el hecho de que los relojes se parasen. Cuando Edith contaba que había visto a miss McCraw, dijo que había percibido una misteriosa nube rosa hacia aquella hora; ¿es esto una prueba de que pudiese haber extraños objetos volantes en el espacio?”</p>
<p><a href="http://impedimenta.es/libros.php/picnic-en-hanging-rock" target="_blank">Ficha en la editorial Impedimenta</a></p>
<p>“Lo que empieza siendo una inocente comida campestre se torna en tragedia cuando tres niñas y una profesora desaparecen misteriosamente entre los recovecos de Hanging Rock, un imponente conjunto de rocas rodeado de la salvaje y asfixiante vegetación australiana. La única chica que logra regresar, presa de la histeria, no recuerda nada de lo sucedido. Considerada una de las más desazonantes novelas de culto de la literatura anglosajona, Picnic en Hanging Rock dio lugar a una aclamadísima película de Peter Weir, que contribuyó a incrementar el éxito de una obra ya mítica. Jamás se reveló si los hechos narrados fueron reales o no, y ese ambiguo e intrigante juego alentó la aparición de una legión de seguidores que afirmaban conocer lo ocurrido aquel aciago día de San Valentín en el sobrecogedor paisaje de Hanging Rock.”
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		<title>Arrancad las semillas, fusilad a los niños de Ôe Kenzaburô</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 14:48:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El dinosaurio que estaba allí]]></category>
		<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[Anagrama]]></category>
		<category><![CDATA[literatura japonesa]]></category>
		<category><![CDATA[Ôe Kenzaburo]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Esta es la tercera novela de Ôe Kenzaburô que tengo la oportunidad de leer. De las anteriores tengo poco que decir. De La presa guardo algunos recuerdos vagos, poco más que la sinopsis y la impresión general, marcada por esa poderosa imagen del soldado negro enjaulado en lo profundo del bosque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p>Esta es la tercera novela de <a title="Ficha del autor en El País" href="http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Kenzaburo/Oe/5620/" target="_blank">Ôe Kenzaburô</a> que tengo la oportunidad de leer. De las anteriores tengo poco que decir. De <a title="Ficha en Anagrama" href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_316" target="_blank"><em>La presa</em></a> guardo algunos recuerdos vagos, poco más que la sinopsis y la impresión general, marcada por esa poderosa imagen del soldado negro enjaulado en lo profundo del bosque nipón, vigilado por unos campesinos para quienes los habitantes del valle vecino ya son repugnantes extranjeros y bandidos. De <a title="Ficha en Anagrama" href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_151" target="_blank"><em>Una cuestión personal</em></a>, nada en absoluto. Creo recordar que narra algo relacionado con la enfermedad del hijo (Ôe Hikari padece diversas discapacidades desde su nacimiento, y los médicos trataron de convencer a los Ôe de que lo dejaran morir), pero seguramente es un conocimiento obtenido de terceras lecturas (no me equivocaba, lo acabo de comprobar).</p>
<p><a href="http://chestofbooks.com/travel/japan/John-Stoddard-Lectures/Japan-Part-18.html"><img class="aligncenter" title="La acción transcurre en una aldea japonesa." src="http://i52.tinypic.com/2uy2g7a.jpg" alt="" width="400" height="314" /></a></p>
<p>Huelga decir, pues, que el Premio Nobel de literatura del año 1994, no es uno de mis autores preferidos. Tampoco siento inclinación alguna hacia los catálogos de horrores que con tanta facilidad se confunden con la buena literatura, o con el buen cine. Sin embargo, he leído <em>Arrancad las semillas&#8230;</em> con interés e intensidad, pese a los horrores tan minuciosamente descritos, algunas veces espurios, “error” de novato para escandalizar o exaltar al lector.</p>
<p>El resumen de la acción es de sobra conocido. Hacia el final de la II Guerra Mundial, un grupo de muchachos de un reformatorio es conducido hacia el interior del Japón (un viaje al corazón de las tinieblas), a una remota aldea donde estarán a salvo de los bombardeos norteamericanos. Mas, lo que inicialmente fue entendido por los adolescentes como una ocasión de libertad no tarda en revelarse como una prisión más severa y cruel que la anterior, pues los campesinos con los que se encuentran por el camino les odian con fanático vigor; escapar es imposible, están cercados por una barrera invisible. No mejora su situación al llegar a la aldea, pues no bien el celador parte en busca del siguiente grupo, los aldeanos les encierran sin agua ni comida, y cuando ésta llega resulta ser poco más que deshechos.</p>
<p>Cuando se declara el brote epidémico, los campesinos, siguiendo una costumbre ancestral, parten a una aldea vecina, pero dejan atrás a los muchachos, bloqueándoles el paso para que no puedan seguirles. Pasada la desesperación inicial, advierten que es una ocasión inmejorable para crearse un mundo a su medida. Al igual que en <em>El señor de las moscas</em> el empeño será en vano, aunque por motivos diversos a los reseñados por Golding. Oê parece un firme defensor del mito del buen salvaje, quizá en parte por su hijo enfermo, pero también porque recoge de la tradición intelectual japonesa el rechazo a la “sociedad” como ente abstracto, coercitivo y violento. No resulta incomprensible cuando la cultura japonesa privilegia al grupo sobre el individuo, mientras que la actividad artística es eminentemente individual. Es cuando los chicos deciden celebrar el festival de la caza, cuando al fin se constituyen como una sociedad tribal, cuando sobreviene la desgracia definitiva.</p>
<p><em>Arrancad las semillas&#8230;</em> es una novela que, con sus (escasos) defectos de principiante a cuestas, logra sujetar al lector, o al menos a éste, por la contundencia de sus imágenes y el vigor de la escritura. Obra abierta, de pura acción, que deja al lector toda labor especulativa y no por ello acusa falta de fondo reflexivo, muy en sintonía con la creación literaria japonesa del siglo XX marcada por la brutalidad del capitalismo y del imperialismo impuestos desde arriba, y por la destrucción absoluta de la guerra y la quiebra del sistema de valores de la posguerra. Volveré a leer lo leído, y lo seguiré leyendo; a fin de cuentas, viene avalado por el mismísimo Mishima.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" src="http://i55.tinypic.com/30tjrqp.jpg" alt="" width="150" height="230" /><a title="Ficha en Anagrama" href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_422" target="_blank">Editorial Anagrama</a></p>
<p>Ôe Kenzaburô, 1958</p>
<p><em>Arrancad las semillas, fusilad a los niños</em> (<em>Memushiri kouchi</em>,芽むしり仔撃ち)
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		<title>Los autores irreverentes&#8230; o no tanto</title>
		<link>http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/2011/05/03/autores-irreverentes/</link>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2011 09:53:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El dinosaurio que estaba allí]]></category>
		<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[Christopher Moore]]></category>
		<category><![CDATA[Impedimenta]]></category>
		<category><![CDATA[La Factoría de Ideas]]></category>
		<category><![CDATA[literatura humorística]]></category>
		<category><![CDATA[Mark Twain]]></category>
		<category><![CDATA[religión]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Tras tanto clásico (Real Madrid C. F. – F. C. Barcelona) despistante mas escasamente deslumbrante, por parte de ambos contendientes, y a la espera del último y más importante de los encuentros, ya va tocando el retorno a la vida real. Y nunca, como en este momento, ha sido tan palpable [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p><em>Tras tanto clásico (Real Madrid C. F. – F. C. Barcelona)  despistante mas escasamente deslumbrante, por parte de ambos  contendientes, y a la espera del último y más importante de los  encuentros, ya va tocando el retorno a la vida real. Y nunca, como en  este momento, ha sido tan palpable la atmósfera ficticia del fútbol.  Cuatro son muchos partidos y, si el fútbol es siempre un espectáculo  dramático, en esta miniserie se perciben varios aspectos narrativos que  refuerzan este carácter teatral, que tan bien han representado Alves y  Busquets. Hay una evolución de personajes, incluso, y hemos visto al  héroe envilecerse y al villano adquirir trazas de doliente humanidad. Si  hace unas semanas el Barça debía ganar por el bien del fútbol, se han  vuelto las tornas y el Real Madrid, si bien no alcanza a representar la  excelencia deportiva (con Mourinho es imposible), pone rostro  estupefacto al Juego Limpio que reclaman los organismos futbolísticos,  aunque no les guste y no hagan nada por conseguirlo. El cruce de  denuncias, parte relevante de esta intensa película (no falta ni un Al  Pacino vociferando y sobreactuando ante el jurado), se ha saldado con  más injusticia, más dramatismo y más daño a este espectáculo que un día  surgió del deporte. Vuelvo a recomendar la lectura de </em>Juego sucio, <em>y  qué certero Declan Hill al advertir el poco ánimo de responsables y  aficionados a la hora de reconocer que el fútbol está corrompido hasta  lo más hondo; ahora bien, sigue pareciéndome imposible apagar la tele y  alejar de mí este fraude tan flagrante en el que el vencedor está  decidido de antemano</em>.<em> Lo intentaré pero, Mr. Hill, no puedo prometer nada.</em> <em> </em></p>
<p><em>Y ahora vamos con libros, que también tienen alguna importancia.</em></p>
<p><img class="aligncenter" title="Auto de fe en Lima" src="http://i56.tinypic.com/5pfwop.jpg" alt="" width="460" height="219" /></p>
<p><strong>Los escritos irreverentes, de Mark Twain</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="Los escritos irreverentes, Mark Twain" src="http://i52.tinypic.com/nmz4op.jpg" alt="" width="150" height="231" />Él no creyó que se pudiera publicar, y su hija Clara no creyó que debiera publicarse, pero hete aquí  la sátira bíblica de Mark Twain, y hasta bien traducida al castellano por gentileza de Gabriela Bustelo y Enrique Redel, editor de la magnífica Impedimenta. <em>Los escritos irreverentes</em> no son un conjunto uniforme sino, pese a los esfuerzos de Bernard DeVoto (responsable de la primera edición en inglés que sigue Impedimenta) un irregular amasijo de textos paródicos que padece esta situación tanto como disfruta de la rutilante inteligencia de su creador.</p>
<p>No podía faltar, en la obra del gran satírico de un siglo eminentemente puritano, la demoledora burla de las flagrantes incoherencias religiosas; mas, bien por temor a la reacción del público o por dedicación insuficiente, alumbró Twain una obra inacabada, fragmentaria y, a ratos, mediocre. Por pasar ya el mal trago, el libro se estructura en tres partes (sin contar con la correcta Introducción a cargo de la traductora) de longitud, aspecto y alcance desigual: “Las cartas de Satán desde la Tierra”, “Los apuntes de la familia de Adán” y “Carta desde el Cielo”, siendo la mediana la medianía, a excepción de “La autobiografía de Eva”. Referida ya la sección que podemos esquivar, sin más explicaciones (fíense de mi criterio o pierdan el tiempo, a su elección), pasemos a las partes que hacen pertinente esta traducción y la presencia del título en los catálogos editoriales más allá de la celebridad del autor.</p>
<p>Satán, un personaje tantas veces simpático aunque tan sólo sea por llevar la contraria, es bajo la pluma de Twain un sarcástico subalterno de Dios, primo lejano del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cartas_persas" target="_blank">Usbek</a> de Montesquieu. Ha viajado a la Tierra para conocer de primera mano el último capricho del Señor: el hombre. Desde nuestro mundo escribe cartas a sus colegas arcángeles, sin perder comba a la hora de burlarse de las prácticas y creencias piadosas del hombre, desde la recreación de un Cielo carente de todos los placeres humanos pero abundante en tormentos, a su idea de Dios, un ser que les fustiga con incansable crueldad pero a quien ellos se resisten a culpabilizar y, por el contrario, idealizan en la forma benéfica que todos conocemos. Es la pieza más demoledora y explícita del conjunto, en la que el recurso a la lógica presta argumentos al ángel caído, que mantiene el pasmo página tras página ante la tozuda ingenuidad humana.</p>
<p>“La autobiografía de Eva” es la parte salvable de una sección acertadamente denominada “Apuntes”, sin que por ello se libre de la fragmentariedad. En ella no sólo se burla de la lógica, ciencia que acababa de utilizar para aniquilar los postulados de la religión cristiana, sino también de la ciencia y del machismo que deja a la mujer en casa, con la pata quebrada. Ella y su marido no son sólo los primeros humanos, también (necesariamente) los primeros científicos, si bien su método es aún imperfecto y concluyen que el agua está formada por átomos de hidrógeno, oxígeno y leche. Aunque el objetivo dde Twain sigue siendo desnudar la incoherencia religiosa y el mito del Edén, al reseñar la sorpresa de la pareja original cuando descubren, en el curso de una de sus investigaciones, que los leones y los tigres son carnívoros, sólo que en el Paraíso están obligados a atiborrarse “de fresas y cebollas”, que no terminan de sentarles bien del todo.</p>
<p>Remata el conjunto una curiosa e hilarante carta celestial que la burocracia angelical dirige a Abner Scofield, “comerciante de carbones”. En ella se le informa del estado de sus cuentas morales con el cielo, con los premios y concesiones que el Cielo tiene con quien parece un buen cristiano (un “cristiano profesional”, de hecho). Se trata de una pieza brillante de paródico estilo administrativo, que centra ahora sus dardos no en la religión, sino en el falso creyente que pretende servirse de la oración para obtener ventajas y beneficios. Sin embargo, como toda sátira, esta carece de toda intención reformista. La sátira se destina al correligionario, que es quien puede reírse con esas bromas, pero carece de efecto sobre el blanco de las saetas. Nadie que sea objeto de burla, aunque tal burla tenga un objeto educativo, va a reconocerse en ella, y por ello el esfuerzo de Twain fue inútil, o en todo caso onanista. Twain afiló su ironía con el tajador de la lógica, pero ante la lógica la religión interpone el muro infranqueable de la Fe. Así pues, la obrita de Twain es ilustrada, pero no irreverente, porque en materia de religión no cabe la irreverencia, ni la blasfemia, si no las lleva a cabo un creyente insatisfecho.</p>
<p><a title="Ficha de Los escritos irreverentes" href="http://www.impedimenta.es/ficha.php?id=56" target="_blank">Ficha del libro en Impedimenta</a></p>
<p><strong>Cordero, de Christopher Moore</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="Cordero, de Christopher Moore" src="http://i55.tinypic.com/2rxwozt.jpg" alt="" width="150" height="233" />La nueva novela de Moore, que narra los años desconocidos u oscuros de Jesús (entre su nacimiento y su muerte, como se sabe) es francamente divertida. Todas las novelas de Moore son sólo eso, francamente divertidas. Pero me gusta el efecto que produce un hombre adulto y barbado riéndose a carcajadas, en un lugar público, con un libro en la mano. Si hay un acto inconformista que uno pueda hacer sin jugarse el pescuezo, es este.</p>
<p>La irreverencia de Moore se reduce a meterse con los ángeles (o con uno de ellos), pero eso ya lo ha hecho antes (<a href="http://www.lafactoriadeideas.es/catalogo/libro.asp?referencia=LFL20007" target="_blank"><em>El ángel más tonto del mundo</em></a>); en cambio, su imagen de Jesús es bastante convencional, aunque aprenda artes marciales y faquirismo. La anécdota de la novela es el viaje de Jesús y su mejor amigo Colleja a Oriente en pos de una respuesta a una pregunta muy humana: ¿para qué estoy aquí? El irreverente, de los dos, es Colleja, quien es resucitado en nuestra época para que escriba su Evangelio, dado lo insatisfactorio de los cuatro aprobados por la Iglesia (Evangelios canónicos). Pero no vaya a esperar el lector un Jesús <a href="http://www.decine21.com/Peliculas/La-ultima-tentacion-de-Cristo-4087" target="_blank">libidinoso</a>, violento o, como sostienen algunos, <a href="http://veritas-49.blogspot.com/2010/06/los-secretos-del-golgota.html" target="_blank">terrorista (zelote)</a>; ni siquiera es el Jesús de los <a href="http://es.catholic.net/temacontrovertido/161/1581/articulo.php?id=5508" target="_blank">Evangelios apócrifos</a>, casado y con hijos (aunque sí tiene hermanos).</p>
<p>Concentrando la irreverencia en Colleja, Morre escribe una novela irreverente que deja a salvo a Jesús de Nazaret, no tanto a las iglesias que dicen representarlo, y crea en el fiel amigo de Cristo un personaje entrañable, no tan gilipollas como le consideran los demás y superlativamente gracioso. Como el mismo autor reconoce, no pretende inducir la duda en las convicciones de nadie, no espera que ocurra y, si ocurre, no será tanto culpa suya como del lector inseguro de su fe. Lector que haría bien en tomarse esto como un buen chiste bien contado, porque no hay mucho más, aunque se le pudiera pedir.</p>
<p><a title="Ficha de Cordero" href="http://www.lafactoriadeideas.es/catalogo/libro.asp?referencia=LFL20041" target="_blank">Ficha del libro en La Factoría de Ideas</a></p>
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<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal;"><strong>Los escritos irreverentes, de Mark Twain</strong></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">
<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Él no creyó que se pudiera publicar, y su hija Clara no creyó que debiera publicarse, pero hete aquí  la sátira bíblica de Mark Twain, y hasta bien traducida al castellano por gentileza de Gabriela Bustelo y Enrique Redel, editor de la magnífica Impedimenta. </span></span><em><span style="font-weight: normal;">Los escritos irreverentes</span></em><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> no son un conjunto uniforme sino, pese a los esfuerzos de Bernard DeVoto (responsable de la primera edición en inglés que sigue Impedimenta) un irregular amasijo de textos paródicos que padece esta situación tanto como disfruta de la rutilante inteligencia de su creador.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">No podía faltar, en la obra del gran satírico de un siglo eminentemente puritano, la demoledora burla de las flagrantes incoherencias religiosas; mas, bien por temor a la reacción del público o por dedicación insuficiente, alumbró Twain una obra inacabada, fragmentaria y, a ratos, mediocre. Por pasar ya el mal trago, el libro se estructura en tres partes (sin contar con la correcta Introducción a cargo de la traductora) de longitud, aspecto y alcance desigual: “Las cartas de Satán desde la Tierra”, “Los apuntes de la familia de Adán” y “Carta desde el Cielo”, siendo la mediana la medianía, a excepción de “La autobiografía de Eva”. Referida ya la sección que podemos esquivar, sin más explicaciones (fíense de mi criterio o pierdan el tiempo, a su elección), pasemos a las partes que hacen pertinente esta traducción y la presencia del título en los catálogos editoriales más allá de la celebridad del autor.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">Satán, un personaje tantas veces simpático aunque tan sólo sea por llevar la contraria, es bajo la pluma de Twain un sarcástico subalterno de Dios, primo lejano del Usbek de Montesquieu. Ha viajado a la Tierra para conocer de primera mano el último capricho del Señor: el hombre. Desde nuestro mundo escribe cartas a sus colegas arcángeles, sin perder comba a la hora de burlarse de las prácticas y creencias piadosas del hombre, desde la recreación de un Cielo carente de todos los placeres humanos pero abundante en tormentos, a su idea de Dios, un ser que les fustiga con incansable crueldad pero a quien ellos se resisten a culpabilizar y, por el contrario, idealizan en la forma benéfica que todos conocemos. Es la pieza más demoledora y explícita del conjunto, en la que el recurso a la lógica presta argumentos al ángel caído, que mantiene el pasmo página tras página ante la tozuda ingenuidad humana.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">
<p style="margin-bottom: 0cm;">“<span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">La autobiografía de Eva” es la parte salvable de una sección acertadamente denominada “Apuntes”, sin que por ello se libre de la fragmentariedad. En ella no sólo se burla de la lógica, ciencia que acababa de utilizar para aniquilar los postulados de la religión cristiana, sino también de la ciencia y del machismo que deja a la mujer en casa, con la pata quebrada. Ella y su marido no son sólo los primeros humanos, también (necesariamente) los primeros científicos, si bien su método es aún imperfecto y concluyen que el agua está formada por átomos de hidrógeno, oxígeno y leche. Aunque el objetivo dde Twain sigue siendo desnudar la incoherencia religiosa y el mito del Edén, al reseñar la sorpresa de la pareja original cuando descubren, en el curso de una de sus investigaciones, que los leones y los tigres son carnívoros, sólo que en el Paraíso están obligados a atiborrarse “de fresas y cebollas”, que no terminan de sentarles bien del todo. </span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">Remata el conjunto una curiosa e hilarante carta celestial que la burocracia angelical dirige a Abner Scofield, “comerciante de carbones”. En ella se le informa del estado de sus cuentas morales con el cielo, con los premios y concesiones que el Cielo tiene con quien parece un buen cristiano (un “cristiano profesional”, de hecho). Se trata de una pieza brillante de paródico estilo administrativo, que centra ahora sus dardos no en la religión, sino en el falso creyente que pretende servirse de la oración para obtener ventajas y beneficios. Sin embargo, como toda sátira, esta carece de toda intención reformista. La sátira se destina al correligionario, que es quien puede reírse con esas bromas, pero carece de efecto sobre el blanco de las saetas. Nadie que sea objeto de burla, aunque tal burla tenga un objeto educativo, va a reconocerse en ella, y por ello el esfuerzo de Twain fue inútil, o en todo caso onanista. Twain afiló su ironía con el tajador de la lógica, pero ante la lógica la religión interpone el muro infranqueable de la Fe. Así pues, la obrita de Twain es ilustrada, pero no irreverente, porque en materia de religión no cabe la irreverencia, ni la blasfemia, si no las lleva a cabo un creyente insatisfecho.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal;">
</div>
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		<title>Inquietante ejército de monos, en el Rāmāyaṇa</title>
		<link>http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/2010/07/05/ejercito-de-monos-ramaiana/</link>
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		<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 10:18:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[Mirada de troodon]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés &#8220;Sugrīva se volvió hacia Hanumān, que estaba a su lado, y le dijo: -Convoca a los monos de todos los rincones de la tierra por medio de regalos, de acuerdos y diplomacia. Sé que ya hemos enviado mensajeros, pero despacha más monos para que apremien a los anteriores. Quiero que todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p>&#8220;Sugrīva se volvió hacia Hanumān, que estaba a su lado, y le dijo:</p>
<p>-Convoca a los monos de todos los rincones de la tierra por medio de regalos, de acuerdos y diplomacia. Sé que ya hemos enviado mensajeros, pero despacha más monos para que apremien a los anteriores. Quiero que todos los monos se presenten aquí, incluso los que estén entregados a hacer el amor y los que se sientan inclinados a la pereza. ¡Si no llegan aquí dentro de diez días, serán ejecutados por desobedecer al rey!</p>
<p>»Bajo mi mando hay miles de millones de monos; que todos vengan y se presenten ante mí. Envía a los monos inmensos que tienen el tamaño de las nubes y que tapan el cielo para que den a conocer mis órdenes. Envía a esos monos que saben dónde viven todos los otros monos de la tierra.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p>Trescientos millones de monos negros como el kohl vinieron de la montaña de Añjanā, cien millones de monos resplandecientes vinieron de las montañas del ocaso, cientos de millones de un pardo rojizo como la melena del león vinieron del monte Kailāsa, y mil millones que vivían de raíces y frutos vinieron de los Himālayas. Cientos de millones vinieron de los Vindhyas; eran feroces como Marte y capaces de cosas terribles. Un número incontable llegó de las orillas del océano de leche, donde vivían en bosques de palmas y se alimentaban de cocos. Las tropas de monos vinieron por colinas, valles y ríos bebiéndose el sol, por así decirlo.</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://img155.imageshack.us/img155/3098/hanumanbeforerama.jpg" alt="" width="475" height="284" /></p>
<p>Rāma contempló al enorme ejército de monos, que parecía un estanque de lotos, y quedó muy complacido. Alzó a Sugrīva, el rey de los monos, que se había postrado a sus pies, y le abrazó con afecto y respeto. Le pidió que tomara asiento y entonces le dijo:</p>
<p>- Un verdadero rey es aquel que divide su tiempo proporcionalmente entre los asuntos de estado y el placer. Aquel que persigue sólo el placer y descuida el <em>dharma</em> y los bienes materiales es como el hombre que se va a dormir a la copa del árbol y despierta cuando cae al suelo. Un rey que destruye a sus enemigos y se dedica al bienestar de sus amigos recoge los frutos de las tres metas de la vida. Vive de acuerdo con el <em>dharma</em>. ¡Ha llegado el momento de comenzar nuestra empresa, destructor de enemigos! ¡Consulta a tus ministros y consejeros!</p>
<p>-Gracias a ti he restituido mi fama y mi gloria, y he recobrado el antiguo reino de los monos -dijo Sugrīva-. Tú y tu poderoso hermano me habéis ayudado a conseguir esto, y aquel que no devuelve los favores es el peor de los hombres.</p>
<p>» Aquí tenemos cientos de monos que han traído a otros miles de monos desde todos los rincones de la tierra. Hay osos y monos con cola de vaca que saben abrirse paso en los bosques más inexpugnables. Hay monos que son hijos de dioses y de <em>gandharvas</em> y que pueden cambiar de forma a voluntad, acompañados de sus grandes ejércitos. Hay monos cuyo valor es comparable al de Indra, monos que viven en los Vindhyas y que tienen la estatura de las montañas Meru y Mandara, ¡cientos de miles de millones de monos que vienen en camino! ¡Matarán a Rāvana y a su familia y traerán de vuelta a Sīta!</p>
<p>(&#8230;)</p>
<p>En ese momento, se levantó una enorme nube de polvo que tapó los afilados y ardientes rayos del sol. Cubrió el cielo y lo oscureció en todas las direcciones. La tierra comenzó a temblar y muy pronto quedó cubierta por innumerables monos de fuerza inaudita, grandes como montañas, de afilados dientes y uñas. En cuestión de minutos, la zona quedó invadida por los jefes mono y sus millones de seguidores, los cuales podían cambiar de forma a voluntad. Había monos formidables y poderosos provenientes de los ríos, los mares y las montañas, así como aquellos que vivían en los bosques y cuyas voces rugían como el trueno. Los monos de toda lla tierra se habían reunido allí, gritaban y aullaban, daban saltos y brincos, y rodeaban a Sugrīva como las nubes roden al sol. La euforia de los monos se traducía en un estruendo terrible. Inclinaron su cabeza ante Sugrīva y comenzaron a presentarse. Algunos jefes, que eran más reservados, se acercaron a él para inclinarse con las palmas juntas. Y Sugrīva, que conocía el <em>dharma</em>, los presentó ante Rāma.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" src="http://img413.imageshack.us/img413/2231/1ramianaweb.jpg" alt="" width="150" height="233" /><em>Rāmāyaṇa</em>, edición de Atalanta (2010). Traducción de Roberto Frías según la versión inglesa de Arshia Sattar. Una espléndida revisión pues lo habitual es presentar un <em>Rāmāyaṇa </em>farragoso, arcaico. Tal y como dice Jesús Aguado (Babelia), &#8220;lejos de ser un monumento o un objeto de museo, defecto de la mayoría de las versiones occidentales mencionadas (incluida una en latín que refuerza todavía más esta sensación de antigualla venerable pero inservible y lejanísima), aparece como un texto vivo, actual, próximo y directo con el que uno, sin importar a qué región geográfica o mental del mundo pertenezca, puede dialogar sobre todo lo divino y lo humano&#8221;. Más que recomendable, aunque, como yo, ya tuvieran otra edición en casa.</p>
<p><a title="Ficha de la editorial Atalanta" href="http://www.atalantaweb.com/libro.php?id=56" target="_blank">Ficha en la editorial Atalanta →</a>
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		<title>Vampiros, por el Conde de Siruela</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 07:23:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[Atalanta]]></category>
		<category><![CDATA[Jacobo Siruela]]></category>
		<category><![CDATA[terror]]></category>
		<category><![CDATA[vampiros]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Ayer fue el primer día sin Mundial en semanas. Fue una privación demasiado brusca, tras tantos días viendo fútbol -es un decir-, así que estuve repasando vídeos de mis jugadores favoritos, el Buitre y su suspensión del espacio-tiempo, Éric Cantona -un tipo tan grande que me hizo apoyar a un equipo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p>Ayer fue el primer día sin Mundial en semanas. Fue una privación demasiado brusca, tras tantos días viendo fútbol -es un decir-, así que estuve repasando vídeos de mis jugadores favoritos, el Buitre y su suspensión del espacio-tiempo, Éric Cantona -un tipo tan grande que me hizo apoyar a un equipo dirigido por Alex Ferguson-, los pases imposibles de Michael Laudrup, la casta de Bakero o Raúl, la suprema elegancia de Zizou. Pelé o Maradona no despiertan emoción alguna en mí -en el caso del argentino positiva no, desde luego-. Me siento algo culpable, porque en estos días leo poco. Selecciono más, en todo caso. Era inevitable, al recibir de Atalanta la nueva edición de <em>Vampiros</em>, elegirla como lectura privilegiada. Ya había padecido/gozado, hace años, <em>El vampiro</em>, la versión que Jacobo Siruela adaptó para el Círculo de lectores. Me duró apenas un día y medio de verano, demasiado poco, demasiado intenso. Recuerdo haber sentido el primer escalofrío durante una lectura, y eso que el sol lucía bien alto, y bien fuerte. Había golondrinas en el cielo y olía a hierba secándose. No era el ambiente para aterrorizarse con un cuento, pero ocurrió. Era <em>La habitación de la torre</em> de Edward Frederick Benson, autor tan ignoto entonces como ahora, para mí. Entonces coronaba el libro, un colofón perfecto. <em>Vampiros</em>, pues, lo empecé por ahí, por la cámara tenebrosa y el cuadro semoviente y sediento del texto del olvidado Benson. Fue una noche tórrida de verano, la calle alborozada por la clasificación de España para octavos de final. Estaba en mi casa, en mi propio hogar dispuesto y organizado a mi gusto. Y volví a temblar.</p>
<p><a title="Lo bueno empieza después del eclipse" href="http://www.elconfidencial.com/libros/vampiros-atalanta-recopilacion-jacobo-siruela-20100701-4020.html" target="_blank">Lee mi reseña de <em>Vampiros </em>en El Confidencial →</a></p>
<p><a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Dracula_for_Sale_-_Sighisoara_-_Romania.jpg"><img class="aligncenter" title="Dracula for Sale, by Adam Jones" src="http://img153.imageshack.us/img153/9933/800pxdraculaforsalesigh.jpg" alt="" width="475" height="356" /></a></p>
<p><strong>El texto de la editorial:</strong></p>
<p>&#8220;Esta antología, que ahora se reedita ampliada con tres cuentos inéditos  –la más completa y documentada que existe hasta el momento en español–  reúne los mejores textos cortos de vampiros que se han escrito desde  principios del siglo XIX hasta casi finales del siglo XX. En cualquiera  de sus variantes, ya sea en su aspecto más primitivo, como «reviniente»  inspirado en el folclore eslavo, o como noble perverso con un  irresistible magnetismo erótico para las mujeres, o bien como bella y  cruel vampiresa, instigadora de la fatalidad de los hombres, todas estas  muestras de la «tempestuosa belleza del terror» siguen fascinando a  través de los siglos, pues en ella se funden el deseo más tenebroso de  la sexualidad con el más profundo miedo a la muerte, dos ingredientes  que nunca dejarán de cautivar a la imaginación.</p>
<p>Publicada por primera vez en 1993; y reeditada mas tarde en 2001 con  nuevos cuentos y una introducción más larga de Jacobo Siruela, esta  tercera entrega del 2010, publicada ahora en Atalanta, añade tres  cuentos nuevos del siglo XX. August Derleth, (editor de Arckham House),  introduce una nueva variante con su vampiro de la nieve; Richard  Matheson (el autor de «Soy leyenda») inserta el vampirismo en la  cotidianedad contemporánea; y Robert Aickman, considerado el más grande  escritor inglés de cuentos sobrenaturales de la segunda mitad del siglo  pasado.&#8221;</p>
<p><a title="Ficha en la editorial Atalanta" href="http://www.atalantaweb.com/libro.php?id=57" target="_blank">Ficha →</a>
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		<title>Abe Kôbô y Dazai Osamu: visiones de lo humano</title>
		<link>http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/2010/06/14/abe-kobo-dazai-osamu-visiones-de-lo-humano/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 08:44:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[Abe Kôbô]]></category>
		<category><![CDATA[Candaya]]></category>
		<category><![CDATA[Dazai Osamu]]></category>
		<category><![CDATA[literatura japonesa]]></category>
		<category><![CDATA[Sajalín]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Esta reseña tiene su origen en mi torpeza con los nombres. Siempre he creído que los nombres son importantes. Yo no sería como soy si tuviera uno más común, y dudo que Stendhal hubiera pasado a la historia como Henri Beyle, y mucho menos George Sand como Amandine Aurore Lucile Dupin. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p>Esta reseña tiene su origen en mi torpeza con los nombres. Siempre he creído que los nombres son importantes. Yo no sería como soy si tuviera uno más común, y dudo que Stendhal hubiera pasado a la historia como Henri Beyle, y mucho menos George Sand como Amandine Aurore Lucile Dupin. ¿Cherilyn Sarkisian? ¿Saul Hudson? ¿Habría sido Napoleón lo que fue de haberse llamado Cacalovo? Mas, siendo importantes los nombres, éstos se pierden en las circunvalaciones de mi cerebro. Hace mucho que quería leer <em>Indigno de ser humano</em>, la breve novela autobiográfica de Dazai Osamu, cuya adaptación al anime había visto recientemente -con diseños de Takeshi Obata, autor de <em>Death Note</em>-. Cuando Candaya, una editoral que me gusta especialmente -todo lo que publican es, al menos, interesante-, publicó <em>Idéntico al ser humano</em>, pensé, &#8220;vaya, la traducción correcta de <em>Ningen Shikkaku</em> es esa, entonces&#8221;. Que el autor hubiera cambiado no me llamó la atención, así que inmediatamente me puse en contacto con la editorial. Luego ya me di cuenta de que el argumento era completamente distinto y entonces, sólo entonces, descubrí que no era la misma obra. Era de Abe, el autor de <em>La mujer de arena</em> que publicara Siruela. La casualidad quiso que, casi simultáneamente, ahora sí, Sajalín publicara la novelita de Dazai. Por fortuna, no todos los despistes resultan desgraciados. Dicen que el queso se inventó gracias a uno y convendrán conmigo en que la humanidad es mucho más feliz desde entonces.</p>
<p><a title="Dos miradas japonesas de lo humano" href="http://www.elconfidencial.com/libros/clasicos-japoneses-identidad-hombre-kobo-osamu-20100614.html" target="_blank">Lee mi reseña de <em>Indigno de ser humano</em> e <em>Idéntico al ser humano</em> en El Confidencial →</a></p>
<p><img class="aligncenter" title="Aoi Bungaku: Ningen Shikkaku" src="http://img514.imageshack.us/img514/8329/ningen.jpg" alt="" width="475" height="294" /></p>
<p><strong>Candaya, sobre su<em> Idéntico al ser humano</em>:</strong></p>
<p><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px none;" title="Idéntico al ser humano, de Abe Kôbô" src="http://img14.imageshack.us/img14/2017/identico.jpg" alt="" width="125" height="187" />&#8220;La noticia  de que acaba de despegar un cohete espacial con  							destino a Marte llena de zozobra al creador del  							programa radiofónico “Hola, marciano”. El temor de  							que la realidad pueda desbaratar su universo de  							ficción y poner en peligro el modesto <em>modus  							vivendi</em> con el que intenta asegurar la  							estabilidad de su familia, hace tambalear el  							precario equilibrio del periodista, cada vez más  							paralizado por la angustia y la pérdida de la  							autoestima.</p>
<p>La  inesperada visita de un oyente que asegura ser un  							marciano “idéntico al ser humano” desencadena un  							desconcertante e incómodo diálogo en el que, al modo  							beckettiano, se transita fácilmente de la lucidez al  							delirio. Con un impecable manejo de la alegoría y de  							la sátira, Kobo Abe se servirá de las irritantes  							palabras de estos dos seres extraviados para  							enfrentar al lector a algunas de las obsesiones que  							lo han emparentado con Kafka o Camus: el problema de  							la identidad y el desasosiego de no saber quién se  							es ni quién es el otro, el cuestionamiento de la  							noción de realidad o la crisis de supervivencia del  							ser humano frente a las estructuras dislocadas y  							caóticas del mundo contemporáneo. El lector,  							magnetizado por la tensión dramática, espera, como  							en un relato policial, que el suspense vaya cediendo  							hasta revelar el desenlace: “¿todo esto será la  							consecuencia de la fábula vencida por la realidad o  							de la realidad vencida por la fábula?”.</p>
<p>Con<em> Idéntico al ser humano</em>,<em> </em>Kobo Abe  							se distancia del color local que caracteriza la  							tradición literaria japonesa e incorpora a algunos  							de los grandes temas de la modernidad, como la  							ficción científica, la seducción por el lenguaje de  							las matemáticas y los sistemas clasificatorios o la  							reflexión sobre la convivencia en  las ciudades  							impersonales, vertiginosas e inhumanas de nuestro  							tiempo.&#8221;</p>
<p><a title="Ficha en la editorial Candaya" href="http://www.candaya.com/identicoalserhumano.htm" target="_blank">Ficha →</a></p>
<p><strong>Sajalín, sobre su <em>Indigno de ser humano</em>:</strong></p>
<p><a href="http://img688.imageshack.us/img688/2781/indigno.jpg"><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px none;" title="Indigno de ser humano, de Dazai Osamu" src="http://img688.imageshack.us/img688/2781/indigno.jpg" alt="" width="125" height="180" /></a>&#8220;Publicada por primera vez en 1948, <em>Indigno  de ser humano </em>es una de las novelas más célebres de la literatura  japonesa contemporánea. Su polémico y brillante autor, Osamu Dazai,  incorporó numerosos episodios de su turbulenta vida a los tres cuadernos  que conforman esta novela y que narran, en primera persona y de forma  descarnada, el progresivo declive como ser humano de Yozo, joven  estudiante de provincias que lleva una vida disoluta en Tokio.</p>
<p>Repudiado por su familia tras un intento de suicidio e  incapaz de vivir en armonía con sus hipócritas semejantes, Yozo malvive  como dibujante de historietas y subsiste gracias a la ayuda de mujeres  que se enamoran de él pese a su alcoholismo y adicción a la morfina. Sin  embargo, tras el despiadado retrato que Yozo hace de su vida, Dazai  cambia repentinamente de punto de vista y nos muestra, mediante la voz  de una de las mujeres con las que Yozo convivió, una semblanza muy  distinta del trágico protagonista de esta perturbadora historia. Indigno  de ser humano se ha convertido, con el paso de los años, en una de las  obras más populares de la literatura japonesa, superando los diez  millones de ejemplares vendidos desde su primera publicación en 1948.&#8221;</p>
<p><a title="Ficha en la editorial Sajalín" href="http://www.sajalineditores.com/products-page/sajalin/indigno-de-ser-humano/" target="_blank">Ficha →</a></p>
<p><span style="color: #99cc00;">Palabra de&#8230;</span></p>
<p>«La obra supone   una perfecta descripción de la frustración de no estar a la altura, de   suspender en el contrato social (el <em>shikkaku</em> del título en japonés   significa suspendido, no aprobado) que tantas frustraciones genera en las   nuevas generaciones japonesas.» — Paloma Llaneza <em>(Babelia)</em></p>
<p><em> </em>«Osamu Dazai fue un “outsider” en medio del orden y   el reglamento, pero nos legó una historia turbia y bella, sencilla y   demoledora.» — Ramón Palomar <em>(Las Provincias)</em></p>
<p><em><br />
</em>
<div class='kouguu_fb_like_button'><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/2010/06/14/abe-kobo-dazai-osamu-visiones-de-lo-humano/&#038;layout=button_count&#038;show_faces=true&#038;width=450&#038;height=65&#038;action=like&#038;colorscheme=light&#038;" scrolling="no" frameborder="0" allowTransparency="true" style="border:none; overflow:hidden; width:450px; height:65px;"></iframe></div>
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		<title>La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 08:38:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[Impedimenta]]></category>
		<category><![CDATA[literatura británica]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Si es usted devoto lector de Cumbres borrascosas -o cualquier otro relato paramero y meteorológico-, Lejos del mundanal ruido o la obra de David Herbert Lawrence, mejor no siga leyendo. Porque, en esta divertida novela, Stella Gibbons emprende la cervantina tarea de aniquilar a la novelística romántica y bucólica, por medio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p><a href="http://flickr.com/photos/migajiro/2340279315/"><img class="alignright size-full wp-image-1451" style="margin-left: 5px; border: 0px;" title="Vio algo sucio en la leñera..." src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/lenera.jpg" alt="" width="150" height="100" /></a>Si es usted devoto  lector de <a href="http://www.catedra.com/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=1266082&amp;id_sello_editorial_web=01&amp;id_sello_VisualizarDatos=01" target="_blank">Cumbres borrascosas</a><em> </em>-o cualquier otro  relato paramero y meteorológico-, <a href="http://www.albaeditorial.es/php/sl.php?shop.showprod&amp;numusr=7455/453559&amp;lang=1&amp;m=Eur&amp;ref=84-84281558&amp;fldr=264" target="_blank">Lejos del mundanal ruido</a> o la obra de <a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2008/04/23/86_libro_marcado.html" target="_blank">David Herbert Lawrence</a>, mejor no siga  leyendo. Porque, en esta divertida novela, <strong>Stella Gibbons  emprende la cervantina tarea de aniquilar a la novelística romántica y  bucólica</strong>, por medio de una ácida parodia y, ni la familia Brönte, ni  Thomas Hardy, ni el autor de <em>Hijos y amantes </em>-éste por motivos  diferentes, su supuesta misoginia-, entre muchos otros, salen bien  parados. Como periodista obligada a lidiar tantas veces con los egos  hinchados de los escritores más o menos de moda, más o menos  prestigiosos, Gibbons dispone su venganza mediante un relato que, como  debe ser, cuenta con todos los ingredientes del género a desmantelar,  desordenados y alterados en sus proporciones, para lograr algo que, sin  dejar de ser lo mismo, es bastante diferente.</p>
<p>La protagonista, <strong>Flora Poste, es una digna representante de la frívola  aristocracia británica</strong>, capaz de zamparse con deleite una tartaleta  de manzana con verduras -y con eso está todo dicho-. Acaba de perder a  sus padres, lo que no tiene demasiada importancia porque apenas los  conocía, siempre estaban viajando. Más relevante resulta el hecho de que  no eran tan ricos como creía, y la pobre hija de Robert Poste hereda  una ridícula renta y ninguna propiedad. Sin embargo, Flora no es una  heroína llorona; su vida está regida por los pensamientos y directrices  éticas del abate Fausse-Maigre, y siguiendo los sabios consejos de su  obra -que Flora carga siempre consigo- <em>El sentido común de índole  superior,</em> resolverá iniciar una vida de parásita, alojándose en casa  de aquellos parientes que la acepten.</p>
<p><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons" src="http://i51.tinypic.com/ru4ffa.jpg" alt="" width="150" height="228" />Escribe a varios, pero  finalmente resuelve alojarse con los Starkadder de Sussex. Frente a sus  otras opciones únicamente espantosas, ésta le parece, al menos,  interesante; y porque algo le hicieron a su padre, Robert Poste  -relacionado con una cabra viva o muerta-; y porque Flora tiene algunos  “derechos”, aunque ignora cuáles sean. Además, según le asigna su amiga  la señora Smiling, <strong>Flora tiene “el complejo de Florence  Nightingale más repugnante que he visto en mi vida”</strong> (p. 36), pues  imagina que “alguno de mis parientes está metido en algún lío o sufre  alguna desgracia, y resulta que yo puedo echar una mano” (p. 36). Y ése  es el argumento de la novela: Flora tratará de ordenar la vida en la  deprimente y tétrica granja de Cold Comfort.</p>
<p>Una <strong>galería de personajes geniales, imborrables</strong>,  caracterizados en función de sus excesos y peculiaridades más cerriles,  como Meriam, sujeta anualmente a “los desastrosos efectos de la  abundancia de los perfumes de parravirgen en las noches de verano  demasiado largas” (p. 111); Amos, el predicador escatológico que evita  cuidadosamente llamar a Flora por su nombre y prefiere los circunloquios  como “pobre pecadora miserable que te arrastras por el fango”; Elfine,  la asilvestrada doncella extraída de la novelística romántica, y que  termina cambiando la poesía por el <em>Vogue -“</em>la atmósfera de  ‘pajarillos silvestres revoloteando alrededor de una ninfa’ que envolvía  a Elfine como un vapor pestilente” (p. 199); o la terrible tía Ada  Doom, que vio “algo sucio en la leñera”, cuando no era mayor que un  pajarillo, que marcará el destino familiar de manera ineluctable.</p>
<p><em>La hija de Robert Poste </em>es  una novela con varios estratos. El lector elige cuán hondo excavará,  aunque para llegar a los más profundos necesitará un gran conocimiento  de la novelística inglesa del XIX y de principios del XX, pues el texto  está repleto de guiños y parodias. Se burla de algo tan ajeno al  espíritu narrativo inglés como es la frase ampulosa y emperifollada,  porque “tengo en mente a todos esos miles de personas que, al contrario  que yo, desempeñan labores vulgares y sin sentido en oficinas, en  tiendas y en sus hogares, y que no siempre están seguras de si una frase  es literatura o bien una simple estupidez”; para facilitar las cosas,  señala con asteriscos -dos o tres, según su calidad- aquellos fragmentos  especialmente “literarios”, es decir, retorcidos, retóricos y  recargados.</p>
<p><strong>Una soberbia y amarga ironía, que cristaliza en las respuestas de Flora a sus rurales primos</strong> y al señor Mybug -trasunto de D. H. Lawrence- y lo esperpéntico de las  situaciones permiten que, aún renunciado a la prospección  “arqueoliteraria”, la novela se lea con fruición. Gibbons, que se  consideraba “una principiante en el más encantador, difícil y perverso  de todos los oficios”, se propuso divertir, y lo logró holgadamente; tan  holgadamente que acabó escribiendo verdadera literatura, de esa que se  asienta en la memoria y se recuerda con emoción.</p>
<p><a href="http://www.impedimenta.es/ficha.php?id=49" target="_blank">Ficha del libro en Impedimenta</a></p>
<p><a title="La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons" href="http://www.elconfidencial.com/libros/hija-robert-poste-impedimenta-stella-gibbons-20100311.html" target="_blank">Publicado originalmente en El Confidencial</a>
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		<title>El caballo amarillo, de Boris Savinkov</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 05:30:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
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		<category><![CDATA[El museo]]></category>
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		<category><![CDATA[literatura rusa]]></category>
		<category><![CDATA[temas del siglo XX]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Impedimenta reedita, traducido por primera vez del ruso –Andreu Nin lo hizo en 1931, pero desde el francés–, El caballo amarillo. Diario de un terrorista ruso, una suerte de memorias disfrazadas de novela escritas por el asesino revolucionario Boris Savinkov en 1917, durante su exilio en París. Allí, Apollinaire se refería [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p>Impedimenta reedita, traducido por primera vez del ruso –<a href="http://www.fundanin.org/nin16.htm">Andreu Nin lo hizo en 1931</a>, pero desde el francés–, <em>El caballo amarillo. Diario de un terrorista ruso</em>, una suerte de <strong>memorias disfrazadas de novela escritas por el asesino revolucionario Boris Savinkov en 1917</strong>, durante su exilio en París. Allí, Apollinaire se refería a él como “<em>notre ami l’assassin</em>”, y es que, ante todo, Savinkov fue eso, un asesino, que narra en esta breve novela, estructurada con la apariencia de un diario, por un lado los preparativos para el asesinato del gobernador general de Moscú, el Gran Duque Sergei Alexandrovich –magnicidio acaecido el 4 de febrero de 1905, en la novela el 18 de agosto–, y por otro el “amor” adúltero del protagonista por Yelena.</p>
<p><a href="http://www.kclibertaria.comyr.com/presentacion.html"><img class="size-full wp-image-1282 alignnone" title="Propangando la anarquía" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/propagando.jpg" alt="Propangando la anarquía" width="475" height="192" /></a></p>
<p>La  ideología, para George –trasunto de Savinkov; Nin consideraba esta  novela un retrato “de cuerpo entero”, mientras que para James Womack,  traductor y prologuista de esta edición, es una “caricatura de sí  mismo”–, es menos que secundaria. George/Savinkov <strong>mata sin motivo, mata por matar, por la acción de matar, y por la muerte</strong>:  “El amor no existe en el mundo, ni la paz, ni la vida. Sólo existe la  muerte. La muerte constituye tanto nuestro halo de santidad como nuestra  corona de espinas” (p. 108). La obra entera, que es en esencia una  indagación –sin conclusiones– en la propia personalidad, trata de  decirle al autor quién es en realidad. Pero los devaneos de George no  llevan a lugar alguno. George es un psicópata que se ha topado con la  vía revolucionaria y hace uso de ella para sus propios fines, para  probarse, como Raskolnikov, y encontrarse.</p>
<p>De  ahí la acusación de Vania: “Tú piensas que eres el superhombre. Y te  crees que has encontrado la piedra filosofal, el secreto de la vida.  Pero eso no es más que el camino de Smerdiakov” (p. 57). <strong>George está lejos de sus compañeros terroristas –y de toda la humanidad, dada su falta absoluta de emociones</strong>:  “Existe una barrera entre ellos y yo. Es una frontera infranqueable. Y  es una espada carmesí” (p. 183)–, porque, mientras que su vida se reduce  a la lucha (p. 175) y la muerte (p. 73), porque no reconoce ley alguna  (p. 85, p. 135), ellos abrazan diversos motivos emocionales para llevar  los bolsillos repletos de bombas y balas.</p>
<p>Así,  Fiodor se hace revolucionario por envidia; Heinrich por ingenuidad  juvenil; Vania por fanatismo; y Erna por amor –motivos espurios que  denotan el escepticismo de Savinkov hacia la Revolución, el mismo que  siente hacia el amor y que se manifiesta con Yelena, con quien encuentra  la horma de su zapato: padece una psicopatía tan sólida como la suya-.</p>
<p>George  es, sin embargo, mucho más pragmático. Los revolucionarios están  convencidos de la necesidad de la revolución. Pero en el ambiente no  flota esa necesidad. Y es que los revolucionarios no son lamarckistas  (“la necesidad crea el órgano”) sino darwinistas (“el órgano crea la  necesidad”). George es más que consciente de ello: “<strong>No sé por qué no se debe matar</strong>. Y nunca entenderé por qué es bueno hacerlo en nombre de la libertad, pero no en nombre de la autocracia” (p. 27).</p>
<p><strong><em><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="El caballo amarillo, de Borís Savinkov" src="http://i56.tinypic.com/286wl8w.jpg" alt="" width="150" height="227" />El caballo amarillo</em></strong><strong> es el retrato nihilista de un psicópata</strong>,  que encuentra en el asesinato su conexión con la realidad. La calidad  literaria de la obra es indudable; desde el perfilado de los personajes,  henchidos de vida en apenas unas pinceladas, al decorado, igualmente  pintado con sutileza, pero especialmente el ritmo, que no se ve  estorbado siquiera por las peroratas teológicas de Vania –la presencia  apabullante de San Juan, tanto del Evangelio como del Apocalipsis,  aportan una textura mítica y frofética que enriquece el relato-, hacen  de la narración una lectura absorbente. Luego será el lector el que deba  decidir si un asesino debe ser leído –la eterna cuestión de la  moralidad de la literatura-, y si sus (sin)razones pueden interesarle.</p>
<p><a href="http://www.impedimenta.es/ficha.php?id=44" target="_blank">Ficha del libro en Impedimenta</a></p>
<p><a title="Las (sin)razones del asesino" href="http://www.elconfidencial.com/libros/caballo-amarillo-boris-savinkov-impedimenta-20091112.html" target="_blank">Publicado originalmente en El Confidencial</a>
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		<title>Momotaro visita España. Cuentos del Japón Viejo</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Sep 2009 09:33:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
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		<category><![CDATA[cuento popular]]></category>
		<category><![CDATA[cultura popular]]></category>
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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Las antologías de cuentos japoneses populares son relativamente abundantes en España. Hace años, este libropésico pudo calmar su ansia devoradora con las Tradiciones japonesas de Fukuyiro Wakatsuki -que aún se puede encontrar en librerías de viejo, dada la popularidad de la colección en que fue editado, Austral-. Este escueto librillo recogía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"><img class="alignleft size-medium wp-image-1218" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="ukyo" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/ukyo-300x148.jpg" alt="ukyo" width="300" height="151" />Las antologías de cuentos japoneses populares son relativamente abundantes en España. Hace años, este libropésico pudo calmar su ansia devoradora con las <em>Tradiciones japonesas</em> de <strong>Fukuyiro Wakatsuki </strong>-que aún se puede encontrar en librerías de viejo, dada la popularidad de la colección en que fue editado, Austral-. Este escueto librillo recogía de forma sistemática leyendas y mitos de la tradición nipona, agrupados bajo epígrafes consagrados a algunos elementos fundamentales de su cultura: el Sol, la Luna, la montaña, el mar, la nieve, la flor, el arroz, la seda, el ciruelo y el crisantemo. A mi modo de ver aún está por superar, al menos entre las que conozco. Recientemente, Alianza ha publicado también <em>El espíritu del agua, </em>una bella selección de cuentos, que dejan de lado la mitología y cosmogonía japonesas para consagrarse a la voz que susurraba alrededor del fuego, en las aldeas de todos los siglos. La traductora y editora, <strong>Kayoko Takagi</strong>, ha seleccionado treinta y dos cuentos como los más representativos, con una escritura clara y limpia, con el sabor de la tradición aunque con algunos arreglos que los acercan al lector occidental contemporáneo. Además, a cada cuento le precede una breve introducción que lo sitúa, histórica y etnográficamente.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"><a title="El éxito de los cuentos japoneses" href="http://www.elconfidencial.com/libros/momotaro-visita-espana-exito-cuentos-tradicionales-20090903.html" target="_blank">Lee el artículo completo en El Confidencial&#8230;</a><br />
</span>
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		<title>El motín de la Bounty: cuando el paraíso se convirtió en un infierno</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2009 08:18:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones del Viento]]></category>
		<category><![CDATA[literatura de viajes]]></category>
		<category><![CDATA[naval]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Del paraíso al infierno. La verdadera historia del motín de la Bounty. William Bligh La historia del motín del Bounty es una de las más célebres de la historia naval mundial, y una de las más fértiles para el campo de la ficción. No sólo ha inspirado las novelas de Charles [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"><img class="alignleft size-full wp-image-1164" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="bounty" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/bounty.jpg" alt="bounty" width="150" height="128" />Del paraíso al infierno. <em>La verdadera historia del motín de la </em>Bounty. William Bligh</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;">
<p>La historia del motín del <em>Bounty</em> es una de las más célebres de la historia naval mundial, y una de las  más fértiles para el campo de la ficción. No sólo ha inspirado las  novelas de <strong>Charles Nordhoff</strong>, en las que se apoyaron las célebres películas de 1935, con <strong>Clark Gable</strong> y <strong>Charles Laughton</strong>, y de 1962, con <strong>Marlon Brando </strong>en la piel de <strong>Fletcher Christian</strong> -la versión de 1984, la más equilibrada, con <strong>Anthony Hopkins</strong>, <strong>Mel Gibson </strong>y <strong>Daniel Day-Lewis</strong>, tuvo su origen en un libro de <strong>Richard Hough</strong>-; recientemente <strong>John Boyne</strong>, pero antes <strong>Julio Verne </strong>o <strong>Lord Byron </strong>se  sirvieron de la prodigiosa aventura, que bulle en emociones  contrapuestas y una historia judicial posterior tan apasionante como la  misma del viaje, del motín o de la huida de los amotinados, y que se  puede seguir en <em>La Bounty</em>, de <strong>Caroline Alexander</strong>.</p>
<p><strong>William Bligh</strong>,  el terrible malvado que ha consagrado el cine expone aquí el relato con  el que trató de convencer a la opinión pública de su inocencia, dado  que el Almirantazgo ya le había dado su aprobación. El relato es,  obviamente, autocomplaciente, pero al mismo tiempo es creíble y  equilibrado, si tenemos en cuenta que a los santos se los comieron los  leones de Roma, y que desde entonces sólo hay seres humanos,  desprovistos del divino don de la perfección. Bligh era ambicioso,  arrogante y algo inflexible, lo que ni su empeño literario consigue  borrar. Pero no lo debió ser más que cualquier otro comandante de  cualquier Marina de la época. Una muestra del carácter arrogante de  Bligh la encontramos a su paso por Canarias, donde tiene un roce con el  Gobernador al exigirle un trato de igual, siendo el británico meramente  teniente de navío. Sus observaciones sobre las islas Afortunadas  demuestran asimismo que no se trataba de un observador perspicaz y  atento, sino todo lo contrario, que se limita a la repetición de clichés  y tópicos, sorprendiéndose mucho cuando éstos no encajan con lo que ve,  considerándolo excepción magnífica. No extraña nada, pues, que no  advirtiese luego ni el comportamiento de sus hombres en Tahiti ni sus  planes de rebelión. Bligh, muy probablemente, tenía todo su ánimo  concentrado en su hoja de servicios, y no era capaz de percibir nada  más.</p>
<p>En  el relato, manifiesta su preocupación por la habitabilidad del barco.  Ello pasaba por un fortalecimiento de la disciplina, por la higiene y la  buena alimentación, pero también por el ejercicio físico que obligaba a  hacer a los hombres. Con una bondad un tanto autoritaria, contrató a un  violinista para hacer bailar a la tripulación, algo que no fue del todo  bien recibido. Aunque el bienestar de sus hombres tampoco debía traerle  de cabeza, y eso de nuevo lo deja escapar en su propio libro. Pues,  tras ser abandonados por los amotinados trataron de aprovisionarse en  Tofoa, donde fueron sorprendidos por indígenas hostiles, que mataron a <strong>John Northon</strong>.  Sin embargo, olvida pronto este fallecimiento, congratulándose varias  veces de que en su travesía en bote llegaron todos sanos y salvos. Y eso  que Northon se sacrificó para que Bligh pudiera huir. Fue quizá este  paternalismo despreocupado y autoritario, que revelaba el profundo  desprecio que sentía por la chusma, unido al goce paradisíaco que les  permitió disfrutar en tierra, lo que condujo al motín.</p>
<p>Hasta la página 173 este es un habitual relato de viajes de la época, no muy distinto de los que podemos leer de <strong>Cook</strong> o <strong>Malaspina</strong>,  es decir, relato de peripecias navales y descripciones superficiales de  culturas y países exóticos, ocupando buena parte del texto la narración  de la convivencia de Bligh con los tahitianos, y el comportamiento poco  fiable de éstos, pues eran bastante aficionados al hurto, y sólo  amables cuando el europeo porta armas de fuego. Es entonces cuando se  narra, con viveza, el motín, y aventura las posibles causas de éste: la  vida gozosa y las mujeres tahitianas. A partir de ahí Bligh narra la  asombrosa navegación que llevó a dieciocho hombres, sin agua ni  alimentos, sin cartas de navegación, ni armas, en un frágil bote, a lo  largo de cuatro mil millas hasta llegar a Timor, colonia holandesa. Se  puede concluir que Bligh era un grandísimo marino, pero un capitán  despistado. Que le preocupaba más su prestigio que su misión y que, no  siendo demasiado blando ni demasiado duro, no supo cuándo ser una cosa y  cuándo otra.</p>
<p><a href="http://www.edicionesdelviento.com/catalogo/swf/libros.asp" target="_blank">Ficha en Ediciones del Viento</a></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"><a title="El motín de la Bounty: cuando el paraíso se convirtió en un infierno" href="http://http://www.elconfidencial.com/cache/2009/07/09/libros_25_motin_bounty_verdadera_historia_bligh.html" target="_blank">Publicado originalmente en El Confidencial</a></span></p>
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		<title>Lady Mary, de Margaret Oliphant</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jul 2009 07:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[El Nadir]]></category>
		<category><![CDATA[literatura británica]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica]]></category>
		<category><![CDATA[Margaret Oliphant]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés Los buenos fantasmas Unos años antes de que Oscar Wilde publicara el célebre cuento del pobre fantasma de Canterville, Margaret Oliphant ya le había dado la vuelta a la tortilla del relato gótico de apariciones. Ahora, el fantasma es el protagonista, y no el espectador de espectros. Escritora innovadora y delicada, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p><strong>Los buenos fantasmas</strong></p>
<p><strong><img class="alignleft" style="margin-right: 5px; border: 0px;" src="http://www.elconfidencial.com/fotos/2009070862oliphant_20090709.jpg" alt="" width="136" height="200" /></strong>Unos años antes de que <strong>Oscar Wilde </strong>publicara el célebre cuento del pobre fantasma de Canterville, <strong>Margaret Oliphant </strong>ya  le había dado la vuelta a la tortilla del relato gótico de apariciones.  Ahora, el fantasma es el protagonista, y no el espectador de espectros.  Escritora innovadora y delicada, cualidades que ornan <em>Lady Mary</em>,  a esta breve novela sin embargo le falta tensión en una trama en la que  la bondad y la fidelidad de una ahijada hacia su tutora arrastran a  Lady Mary de vuelta al mundo de los vivos para reparar un despiste  testamentario que dejó a la buena muchacha en la calle. Con este punto  de partida no se explota un relato eminentemente benéfico, encantador y  dulce, en el que la tensión viene impuesta por la incomunicación que ya  padecía Lady Mary en vida y que se agrava por su ectoplasmática  condición. Si buscan una lectura ligera, correcta y bella, ésta es la  suya.</p>
<p><a href="http://www.editorialelnadir.com/titulo.asp?id=39" target="_blank">Ficha en El Nadir</a></p>
<p><a href="http://http//www.elconfidencial.com/cache/2009/07/09/libros_25_motin_bounty_verdadera_historia_bligh.html" target="_blank">Publicado originalmente en El Confidencial</a>
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		<title>Un veraneante en la literatura. Logaritmo, de Antonio Botín Polanco.</title>
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		<pubDate>Thu, 21 May 2009 09:23:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[El museo]]></category>
		<category><![CDATA[literatura de vanguardia]]></category>
		<category><![CDATA[literatura española]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés No sé cuántas novelas habrá dedicadas a &#8220;las playas del mundo&#8221;. Seguramente, muy pocas. También llaman la atención los apellidos del autor de esta peculiar novela, que sí, era pariente de los botines aunque por lo que se lee en Logaritmo, no parece que apreciara demasiado a la rama bancaria de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p>No sé cuántas novelas habrá dedicadas a &#8220;las playas del mundo&#8221;. Seguramente, muy pocas. También llaman la atención los apellidos del autor de esta peculiar novela, que sí, era pariente de los botines aunque por lo que se lee en <em>Logaritmo</em>, no parece que apreciara demasiado a la rama bancaria de la familia. <strong>Antonio Botín Polanco</strong> fue uno de los personajes de aquel Santander de los Baños de Ola, cultural y regio que <a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2009/03/14/libros_54_vuelta_tuerca.html">recientemente ha retratado <strong>Álvaro Pombo</strong></a> y que <a href="http://www.santander2016.eu/esp/index.php">el Consistorio quiere recuperar con vistas a 2016</a>. Un entorno que se prestaba a una severa mirada crítica de la que hace uso abundante y brillante en esta novela, publicada originalmente en 1933, bajo la influencia de <strong>Ramón Gómez de la Serna</strong> y de <strong>José Ortega y Gasset</strong>, cuya amistad cultivó.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1096" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="sardinero_1890" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/sardinero_1890.jpg" alt="sardinero_1890" width="475" height="228" /></p>
<p>Como se lee en la espléndida introducción de <strong><a href="http://www.albertosantamaria.blogspot.com/">Alberto Santamaría</a> </strong>&#8220;la presencia de Ramón en su obra es palpable en la búsqueda de un humor narrativo -no exento de lirismo-, o en su incesante transformación de la realidad a través del lenguaje&#8221; (p. 17-18). La presencia de Ortega y Gasset no es menor: desde el propio título de la novela, que hace referencia a la noción orteguiana de las palabras como &#8220;logaritmos de las cosas&#8221;, al uso de la ironía o las citas explícitas del capítulo XVI, sin mencionar el pensamiento sociológico que recorre toda la obra y que es el de Ortega. Simplificando groseramente, ve el mundo como el filósofo madrileño y lo escribe como Gómez de la Serna. Podríamos deducir de ello que Botín Polanco era escasamente original. Podríamos decirlo, y así parece. O que estaba en un estadio previo a la originalidad -la llamada voz propia- que no llegó a desarrollar, pues después de 1935 apenas escribió.</p>
<p>No son los personajes los que protagonizan el relato, sólo lo conducen: los protagonistas son pensamiento y lenguaje, Ortega y Ramón. Un pensamiento y un lenguaje aplicados a unas circunstancias históricas concretas, los años 30 -desde el final de la Monarquía hasta mediada la República-, y a unos puntos geográficos determinados, una ciudad costera de provincias, Madrid, París. Y pensamiento y lenguaje se aplican de forma crítica e irónica, inmisericorde: &#8220;una crítica fundamentalmente dirigida a la moral y a los valores de una burguesía abocada a una forma insustancial de vida&#8221; (p. 29), cebándose especialmente sobre la burguesía provinciana, a la que dedica agudas observaciones -&#8221;el matrimonio burgués, que ayunta a san Pablo con <strong>Adam Smith</strong>&#8220;-.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1097" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="piquio" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/piquio.jpg" alt="piquio" width="475" height="239" /></p>
<p>La novela narra el enamoramiento de Carlos, evidente álter ego del autor, un vividor -&#8221;se había limitado a disfrutar los dineros que encontró bajo el cubierto que le correspondió en la comida&#8221;-, un señorito -en sentido orteguiano-, un espectador -&#8221;un invitado en la vida&#8221;-, y un cascarrabias a quien todo parece mal. Su voz se confunde con la del narrador, con quien coincide perfectamente en su cosmovisión -y lo mismo la enamorada, Mechita-. Los tres forman un club, al parecer selecto -no entra nadie más- frente a un mundo en el que imperan la vanidad, la codicia, la necedad, en todas las clases y orientaciones políticas -sólo se salvan los pescadores y algunos artistas-. Carlos y Mechita se enamoran de golpe, aunque ya se conocían, por sus dientes: &#8220;Ninguno de los dos era guapo. Pero los dos tenían los dientes limpios y blancos. Y estuvieron sonriéndose un rato, porque se tienen dientes, mitad para morder, mitad para enseñarlos&#8221;.</p>
<p>Domina la reflexión sobre la acción. Como novela en sentido tradicional sufre un poco, pero no es una novela tradicional. Al margen de los géneros el texto triunfa, fluye. Poco importa la inexistencia de una trama, de unos personajes tal y como aparecen en las novelas decimonónicas, por la viveza del lenguaje -&#8221;el azul del cielo se columpiaba sobre la mar, que respondía a las cosquillas de la hélice con una risa blanca&#8221;-, por el ritmo de la prosa -se lee como un poema; toda la novela es un largo romance en prosa-, por la hondura de la reflexión, por la sagaz ironía, por la ternura y el lirismo de los dos amantes -&#8221;los besos son rosas del deseo, carne del amor, espuma de sollozos cuando en lo fugaz clava su espina lo eterno&#8221;-. Botín Polanco es un escritor totalmente olvidado, aun en Santander. Hay novelas que, sin saberse la causa, se mueren; quizá porque, siendo bellas y fuertes, nadie las supo querer.<strong></strong></p>
<p><em><a href="http://www.qualeaeditorial.com/tabid/79/ProductID/7/Default.aspx">Logaritmo</a></em>. Ed. Quálea. 232 págs. 17,95€. <strong></strong></p>
<p><strong><a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2009/05/21/libros_74_radiografia_marbella_oscura.html">Lee el original en El Confidencial&#8230;</a></strong><strong></strong>
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		<title>Lev Tolstói: El padre Sergio</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 06:30:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[Lev Tolstói]]></category>
		<category><![CDATA[literatura intimista]]></category>
		<category><![CDATA[literatura rusa]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés   Tenía pensado un artículo comparando El padre Sergio con su Confesión, del mismo modo que con Los cosacos tracé líneas hacia los Diarios. Pero como eso ya lo ha hecho, y muy bien, Almudena Guzmán en ABC, pues me la envaino y procuraré en el futuro ser más rápido y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p> </p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-989" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="Lev Tolstói por Ilia Efimovich Repin. Fuente: Wikipedia" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/tolstoi.jpg" alt="Lev Tolstói por Ilia Efimovich Repin. Fuente: Wikipedia" width="142" height="206" />Tenía pensado un artículo comparando <em>El padre Sergio</em> con su <em>Confesión</em>, del mismo modo que con <em>Los cosacos</em> tracé líneas hacia los <em>Diarios</em>. Pero como eso ya lo ha hecho, y muy bien, <a title="El autor y su personaje, por Almudena Guzmán" href="http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=11539&amp;num=892&amp;sec=32" target="_blank">Almudena Guzmán en ABC</a>, pues me la envaino y procuraré en el futuro ser más rápido y que sean otros los que tengan que abrirse la cabeza buscando un enfoque original. No obstante sigo poseído por la fiebre parangonera (que transmite el mosquito de Auerbach). Así que, recordando sus memorias noveladas, <em>Infancia, Adolescencia, Juventud</em>, me vinieron a la nuez (recuerden mi reptiliana condición) dos personajes de la niñez de Tolstói, el peregrino Grisha, cargado de cadenas, y la abnegada criada Natalia Sávishna. Ambos personajes me recuerdan, mucho, al padre Sergio y a su ángel redentor, Páshenka.</p>
<p>Grisha es un peregrino, de ésos tan habituales en las novelas rusas, que recorren los caminos confiando en su santidad como sostén, no sólo moral, sino también físico. Los ricos les alojan, y así aparece Grisha en la vida de Tolstói, a la sazón un niño de diez años. El peregrino pasa unos días en la dacha familiar, en la aldea de Petróvskoie, invitado por la madre. Los niños quedaron  muy impresionados por su aspecto: &#8220;un hombre de unos cincuenta años, con el rostro pálido y picado de viruelas, el cabello largo, canoso, y una barba rala y rojiza. Era tan alto que para cruzar la puerta no sólo tenía que agachar la cabeza, sino doblar el cuerpo. Estaba vestido con algo raído parecido a un caftán y a una sotanilla; sostenía en la mano un enorme cayado, con el que golpeó el suelo con todas sus fuerzas al entrar. Frunció el ceño y, abriendo desmesuradamente la boca, se echó a reír del modo más horroroso y antinatural. Era tuerto y la pupila, cubierta por una nube, saltaba incesantemente y añadía a su rostro -feo de por sú- una expresión aún más repugnante&#8221; (<em>Infancia</em>. Ed. Alianza, pág. 35. Trad. de Víctor Andresco).</p>
<p>Tan impresionados quedaron, que decidieron esconderse en un armario para espiarle y ver, por sí mismos, las cadenas que se rumoreaba llevaba el santón enrolladas alrededor de su cuerpo. Entonces el joven Tolstói observó la pura fe del peregrino, que clama, como el padre Sergio durante su retiro, &#8220;¡Perdóname, Señor, enséñame lo que debo hacer&#8230;; enséñame lo que debo hacer, Señor!&#8221;, y manifiesta que &#8220;la impresión y el sentimiento que despertó en mí no desaparecerán de mi memoria&#8221;. No desapareció, a juzgar por lo que leemos en <em>El padre Sergio</em>, sus constantes súplicas de socorro a Dios ante las coacciones de la lujuria y la zapa de la duda.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-994" title="Kurskaya korennaya por Iliá Repin. Fuente: Wikipedia" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/kurskaya_korennaya.jpg" alt="Kurskaya korennaya por Iliá Repin. Fuente: Wikipedia" width="475" height="241" /></p>
<p>En cuanto a Páshenka, era una niña algo boba aunque seguramente más por falta carácter que por falta de intelecto, de la que Kasatski, junto con muchos otros niños, se reía. Mas luego descubre en ella la verdadera fe, el auténtico servicio a Dios a través del servicio al prójimo. Enseñanza por la que, obviamente, también se empeñó Tolstói, su perenne empeño por redimir al campesinado ruso. Por su parte, la Natalia Sávishna de su infancia, &#8220;no vivía más que para el bienestar de los señores (&#8230;). No sólo no hablaba de sí misma, sino que, al parecer, ni pensaba en su existencia. Todo en su vida era amor y sacrificio&#8221;.</p>
<p>Es interesante leer el artículo <em><a href="http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2008/04/paul-jonhson-tolstoi-el-hermano-mayor.html">Tolstoi: El hermano mayor de Dios</a></em>, pues rara vez se lee una versión tan crítica (quizá excesivamente virulenta y agresiva) de alguien generalmente alabado por su grandeza moral y su humanismo. Se le interpreta como ególatra, vanidoso y exhibicionista, algo que encaja muy bien con el padre Sergio, que es igual hasta su definitiva transformación. Tolstói, entonces, conocería el camino pero no cómo seguirlo. En el cuento, Tolstói escribe sus propios conflictos espirituales, se retrata en un Kasatski que, en todo cuanto emprende, busca el reconocimiento y el halago público. En ambos, la existencia es una permanente lucha contra el sentimiento de culpa, contra el orgullo aferrado a su naturaleza.</p>
<p>Ficha: <em><a href="http://www.reylear.es/libro.php?id=50">El padre Sergio</a></em>. Trad. Bela Martinova. Rey Lear. 112 págs. 9,95 €
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		<title>Lev Tolstói: Los cosacos</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Mar 2009 06:30:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Lev Tolstói]]></category>
		<category><![CDATA[literatura de viajes]]></category>
		<category><![CDATA[literatura rusa]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés   Hemos leído Guerra y paz, Anna Karenina, La muerte de Ivan Illich o Sonata a Kreutzer, las obras mayores -junto con Resurrección y Hadyi Murad- de ese gran novelista que fue Lev Tolstói, la cara de la literatura rusa -la cruz es Fíodor Dostoyevski-. Hemos visto a Greta Garbo como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p> </p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-1001" style="margin-right: 5px; border: 0px;" title="El joven Tolstói, a la edad de 23 años" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/joven-tolstoi.jpg" alt="joven-tolstoi" width="123" height="160" />Hemos leído <em>Guerra y paz</em>, <em>Anna Karenina</em>, <em>La muerte de Ivan Illich</em> o <em>Sonata a Kreutzer</em>, las obras mayores -junto con <em>Resurrección</em> y <em>Hadyi Murad</em>- de ese gran novelista que fue <strong>Lev Tolstói</strong>, la cara de la literatura rusa -la cruz es <strong>Fíodor Dostoyevski</strong>-. Hemos visto a <strong>Greta Garbo</strong> como Karenina, a <strong>Mel Ferrer</strong> como el príncipe Andrei Bolkonsky. Hemos leído, o visionado, la obra de Tolstói y, haciéndolo, hemos conocido a Tolstói mismo, pues buena parte de su obra es autobiográfica, como lo es la de todo autor que se precie. En el plazo de un mes ha sido reeditadas dos obras quizá menores, pero no por ello menos relevantes, profundamente íntimas, <em>Los cosacos,</em> obra de juventud, y <em>El padre Sergio</em>, obra de madurez. La primera expresa sus anhelos de libertad y los vicios de la lujuria que la estorban, junto con los males de la sociedad corrupta; la segunda, el ansia de espiritualidad y, de nuevo, la lujuria hostigadora y condenadora: &#8220;Tengo la impresión de que predominan en mí tres pasiones insanas: el juego, la lujuria y la vanidad&#8221;.</p>
<p><em>Los cosacos</em> fue publicada finalmente en 1863 pero fue escrita tiempo antes, aunque no de manera continua, durante su vida militar. Tolstói sirvió primero en el Cáucaso, el escenario de la novela, y luego en el Danubio, durante la terrible guerra de Crimea en la que obtuvo honores. Los paralelismos entre el Olenin de la novela y Tolstói son abundantes. La novela comienza con la despedida del protagonista de sus camaradas de parranda, en Moscú. Olenin ha elegido un destino militar en el Cáucaso, la frágil frontera sur del imperio, siempre amenazada por los <em>abreks</em>, nómadas insumisos. Pero, al mismo tiempo, pretende escapar de una vida vacía, vulgar y rastrera, la vida de un &#8220;joven ocioso&#8221;, aunque en realidad huye de sus muchas deudas, de una mujer a la que no ama y no sabe amar y de su propia inanidad. En las salvajes estepas, donde cabalgan libres los cosacos -aunque es una forma de libertad que habría que cubrir de matices-, aspira a encontrar el estímulo que despierte la grandeza que habita, dormida, en su interior.</p>
<p>No se sintió atraído por la vida militar el gran escritor. Su padre había llegado a teniente coronel, y en cierto modo era obligado seguir este camino. Lo hizo primero su hermano <strong>Nikolái</strong>, quien servía en las inestables fronteras del Cáucaso, amenazadas en el XIX como en la Edad Media por los pueblos de las estepas. A la edad de veintitrés años acompaña a su hermano a la guerra, aunque no como soldado, eso vendría después. Huye de las numerosas deudas de juego que deja en la capital, deudas que irán aumentando durante su vida militar. Anota en su diario personal el 7 de julio de 1854, refiriéndose a sí mismo en una distante tercera persona: &#8220;Se exilió en el Cáucaso para huir de las deudas y, sobre todo, de sus hábitos&#8221;.</p>
<p><a href="http://01varvara.wordpress.com/2008/02/27/cossacks-the-rough-riders-of-russia-vintage-photograph-no-date-1898-to1900s-us-company/"><img class="aligncenter size-full wp-image-1008" title="La caballería cosaca. Fuente: Art and Faith." src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/cosacos.jpg" alt="La caballería cosaca. Fuente: Art and Faith." width="475" height="227" /></a></p>
<p>Durante ese viaje en trineo que lo aleja de la civilización, Olenin se pregunta por su incapacidad de amar. Lo vemos reflejado en el diario el 8 junio de 1851, época en la que el autor viajaba hacia el Cáucaso: &#8220;No sé a qué llaman los hombres amor. Si el amor es lo que he leído y he oído decir que es, entonces no lo he sentido jamás&#8221;; y el 19 de octubre de 1852: &#8220;El amor no existe. Existe una necesidad carnal de comunicación y una necesidad racional de un compañero para la vida&#8221;. Tales son los pensamientos de ambos &#8220;ociosos&#8221;. El viaje a la frontera es, para ambos, un viaje interior, una búsqueda de sí mismos que, finalmente, sólo resolverá el <em>alter ego</em> físico, consagrando su vida a la escritura aunque, como es sabido, nunca renunciará del todo a su destino mesiánico en la sociedad rusa. La novela opone la vida licenciosa que lleva Olenin en Moscú -20 de marzo de 1852: &#8220;A lo largo del diario se ve una idea principal y un deseo: librarme de la vanidad que me asfixiaba y que arruinaba todos los placeres, y buscar los medios para librarme de ella&#8221;- y la vida sencilla, salvaje y libre de los cosacos. Que, sin embargo, también le está vedada porque él mismo no es puro, debido a su lujuria, algo de lo que Tolstói se queja constantemente en su diario, lamentándolo, como de la afición al juego (que no comparte con su personaje).</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1004" title="Los cosacos por Iliá Repin. Fuente: Wikipedia" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/800px-repin_cossacks.jpg" alt="800px-repin_cossacks" width="475" height="243" /></p>
<p>La novela está construida con los recuerdos y experiencias y conversaciones que atesoró durante aquel exilio voluntario a la frontera, durante aquella huida hacia su interior -diario, 12 de junio de 1851: &#8220;Sigo buscando  no sé qué estado de ánimo, un punto de vista sobre las cosas, un modo de vida que no puedo ni encontrar ni definir&#8221;-. La construye con los relatos de <strong>Yepishka</strong>, su casero, que en la novela se convertirá en el tío Yéroshka: 10 de agosto de 1851: &#8220;La personalidad de Marka, quien en realidad se llama <strong>Luká</strong>, es tan interesante y tan típicamente cosaca que vale la pena ocuparse de ella. Mi casero, Yepishka, un anciano de la época de Yermólov, un cosaco sinvergüenza y bromista, lo llamó Marka en virtud de que, como él dice, son tres los apóstoles: <strong>Lucas</strong>, <strong>Marcos</strong> y <strong>Nikita</strong> mártir, y da igual uno que otro&#8221;.  Lukashka se convertirá también en personaje de la novela, conservando el nombre, al igual que <strong>Márenka</strong>, a la que conoce en Goriachevodsk y se convierte en la Mariánka, que descubre la amargura del amor a Olenin.</p>
<p>En cualquier caso, creo que es un error considerar que Tolstói apreciara o admirara a los cosacos. Tolstói no quiere ser cosaco y de ahí el fracaso del sueño romántico de Olenin. Valoraba de ellos algunas actitudes, algunos valores, pero en general muestra claro desprecio por un pueblo cruel y bárbaro. Es su vida en la naturaleza, su cercanía a la tierra, lo que valora. Tolstói quería y admiraba a los campesinos y su condición telúrica, su abnegación, su austera sencillez. La quería para sí, al tiempo que de alguna manera la despreciaba; no podía desprenderse de su espíritu de clase, aunque también era consciente de lo despreciable que era, y así lo manifestaba. La contradicción es común entre los grandes hombres y uno de los motores del arte, y el motor de Tolstói, basado en el sentimiento de culpa derivado de estas y otras contradicciones -como su lujuria y su recato-, era uno muy potente.</p>
<p><a href="http://www.arco-iris.com/George/russian_arts.htm"><img class="aligncenter size-full wp-image-1006" title="Los cosacos por Scheloumoff. Fuente: George's Pictures" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/scheloumoff_cossacks.jpg" alt="Los cosacos por Scheloumoff. Fuente: George's Pictures" width="475" height="238" /></a></p>
<p>Estoy de acuerdo con <a href="http://www.guillermourbizu.com/2009/02/los-cosacos-de-tolstoi-y-el-placer-de.html">Guillermo Urbizu</a> en que <em>Los cosacos</em> nos devuelve el antiguo, puro placer de la lectura. Es lo primero que pensé cuando hube leído el primer capítulo de la novela, <em>El fugitivo</em>. Es esa ingenuidad narrativa del joven Tolstói, que prefigura al enorme autor de la <em>Karenina</em>, esa ingenuidad fascinante que sobrevivió a las posteriores correcciones y que era connatural al texto. Anota en su diario: &#8220;Corregí <em>Los cosacos</em>: terriblemente débil. Seguramente al público por eso le gustará&#8221;. Expresión que contiene un ligero desprecio por sus lectores, que sin embargo perciben esa debilidad y la aprecian; sí, es su debilidad la que hace de <em>Los cosacos</em> una lectura deliciosa, que se disfruta, salvando las distancias, como el cine de serie B que se entrega, desnudo y simplicísimo, al espectador.</p>
<p>Ficha: <em><a title="Ficha editorial Atalanta" href="http://www.edicionesatalanta.com/libro.php?id=41" target="_blank">Los cosacos</a></em>. Ed. Atalanta. 232 págs. 19 €.</p>
<p>Nota: las citas del <em><a href="http://www.acantilado.es/ficha.asp?id=61">Diario(1847-1894)</a></em> se han extraído de la edición de Acantilado, traducida por Selma Ancira.
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		<title>J. R. R. Tolkien: Cuentos desde el Reino Peligroso</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 13:25:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuño Vallés</dc:creator>
				<category><![CDATA[El gabinete del dr. Mantell]]></category>
		<category><![CDATA[J. R. R. Tolkien]]></category>
		<category><![CDATA[literatura británica]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div>Written by: Nuño Vallés El británico –aunque nacido en Sudáfrica–  Ronald Tolkien dejó escritas centenares y centenares de páginas que amplían el mundo de El Señor de los Anillos y que, a día de hoy, siguen lanzándose a la imprenta gracias al esfuerzo de su hijo Christopher –en mayo se publicará, en Gran Bretaña, otra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post_author_plugin_cat"><span class="post_author_author">Written by:  Nuño Vallés </span></div><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;">El británico –aunque nacido en Sudáfrica–  Ronald Tolkien dejó escritas centenares y centenares de páginas que amplían el mundo de <a title="Novelas de Fantasía" href="http://novelasdefantasia.blogspot.com/2009/02/el-senor-de-los-anillos-j-r-r-tolkien.html" target="_blank"><em>El Señor de los Anillos</em> </a>y que, a día de hoy, siguen lanzándose a la imprenta gracias al esfuerzo de su hijo Christopher –en mayo se publicará, en Gran Bretaña, otra obra inédita, <em><a title="Todo J. R. R. Tolkien" href="http://todojrrtolkien.blogspot.com/2009/02/en-mayo-del-corriente-ano-sera.html" target="_blank">La Leyenda de Sigurd y Gudrún</a></em>, en este caso perteneciente al ciclo de los Nibelungos–. Las piezas incluidas en estos <em><a title="Ficha editorial Minotauro" href="http://www.edicionesminotauro.com/FichaLibro.aspx?IdPack=2&amp;IdPildora=210" target="_blank">Cuentos desde el Reino Peligroso</a></em> ya se habían publicado con anterioridad, si bien no reunidas en un mismo volumen.  El criterio que Tom Shippey, editor de la obra, parece haber seguido para seleccionar estos cuentos es el de haberse desarrollado en el Reino Peligroso, el País de las Hadas. Aunque relatos como <em>Hoja de Niggle</em> difícilmente encaja en el mismo espacio literario que <em>Egidio el granjero de Ham</em>, y es de hecho una obra peregrina dentro del corpus tolkiniano, pero que dice mucho del autor, así como el apéndice, el ensayo “Sobre los cuentos de hadas”.</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;">Quizá sorprenda que el País de las Hadas sea catalogado de “peligroso”. El peligro no es lo primero que nos viene al pensamiento cuando pensamos en hadas, mujeres aladas diminutas, mariposas con cuerpo de mujer.  Y es que Tolkien aborrecía a la típica Campanilla de influencia francesa que degradaba la imagen tradicional del elfo inglés y nórdico (un ser joven y bello, fuerte y poderoso, una suerte de superhumano o de humano no caído).  Y es que “los habitantes del País de las Hadas pueden no querer hacer daño, pero siguen siendo peligrosos para los mortales normales. Quienes se los encuentran pueden no volver a ser los mismos”. Este es el tema de <em>El herrero de Wootton Mayor</em> y del poema “La campana de mar”, el poder de Fantasía sobre el hombre. Porque no debemos cometer el error de pensar que los cuentos de hadas son “para niños”, eso es “un accidente de nuestra historia doméstica”.</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;"><a href="http://angel.cs.msu.su/~salnikov/gilrond/TolkienArt/JohnHowe/howe_index.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-982" title="Glorfindel lucha con el Balrog, por John Howe" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/glorfindel_and_the_balrog.jpg" alt="Glorfindel lucha con el Balrog, por John Howe" width="312" height="250" /></a><a href="http://fan.theonering.net/middleearthtours/legolas.html"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;">En el colofón de este volumen, el ensayo “Sobre los cuentos de hadas” define e investiga el origen de la fantasía como género, así como sus efectos sobre los hombres, justificando además por qué considera el género como el más alto al que un escritor puede dedicarse, no sólo porque es el más difícil (si se hace bien: la imaginación desatada es fácil de lograr) sino porque es más cercano al papel creador de Dios, de ahí que hable de “subcreación” para definir el proceso constructivo del relato de fantasía. Y, ciertamente, esto es lo que hizo Tolkien: crear un universo completo (Eä) –sistemáticamente, no como otros autores menos dotados que se contentan con un mero agregado de héroes, culturas y acontecimientos–. La fantasía es como cualquier otro género literario, funciona según las mismas reglas que cualquier otro relato, aunque posea las suyas propias, como cualquier género. Pero no es uno aparte, segregado del tronco común de la literatura.</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;"><span style="font-size: normal;"> “Sobre los cuentos de hadas” es una confesión y una auténtica poética de mucho más alcance de lo que reza el título. Es una creación muy personal en la que Tolkien desbarra sobre sus  amores y temores. Este libro contiene además otros dos textos fundamentales para la comprensión del arte narrativo del maestro del <em>fantasy</em>: <em>Hoja de Niggle</em> y <em>El herrero de Wootton Mayor</em>. <em>Hoja de Niggle</em> es el relato más extraño de la producción tolkiniana, aunque tan sólo lo es dentro de ese corpus. Fuera de él es de lo más común, una alegoría de los miedos y emociones profundas de su autor. En el cuento, Tolkien expresa su miedo a no poder terminar su magna obra (la mitología de Arda, ciertamente inacabada) y expone las causas de tal incapacidad. Tolkien, enfermo de ultracorrección, asistemático y, externamente, acosado por las obligaciones, dejó mucho por hacer. Pero esto también dice mucho de su grandeza: el desarrollo de su obra ha consumido también la vida de su hijo Christopher, y aún queda mucho por hacer. Después de todo, la subcreación de un universo es un trabajo ingente, hasta para el más dotado de los hombres. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;"><span style="font-size: normal;"><a href="http://lordoftheringsonline.wordpress.com/2007/07/"><img class="aligncenter size-full wp-image-981" title="Ancalagon. Fuente: Lord of the Rings Online" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/dragon.jpg" alt="Ancalagon. Fuente: Lord of the Rings Online" width="361" height="250" /></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;">Las piezas que componen este volumen, en mayor o menor medida, son algunos aquellos cuadros que Niggle adosaba a la su gran pintura del Árbol. Ayudan a dar mayor profundidad a Eä y ayudan a conectar el mundo de Frodo, de Morgoth, de Glorfindel, con el nuestro. En ellos, pese a la aparente sencillez e infantilismo, “hay atisbos de cosas más antiguas, oscuras y profundas”. Sin embargo, no todos están dotados del buen pulso narrativo de Tolkien. Roverandom es un relato repleto de maravillas, con escenas de gran belleza, pero carente de ritmo y tensión. No es extraño que sólo se publicara en 1998, veinticinco años después de la muerte de su celebérrimo autor, 73 años después de ser escrito, 62 años después de la primera tentativa de publicación. Y en cuanto a los poemas de Tom Bombadil, como textos procedentes de diversos momentos de inspiración, agregados casi artificialmente en un único tomo, son francamente irregulares. No obstante, incluye joyas como “Errabundo” o “El tesoro”.</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt;"><span style="font-size: normal;"><em>Egidio, el granjero de Ham</em> es quizá el relato más conocido del volumen. Se trata de una leyenda bien tramada, divertida, más cercana en el tiempo que las aventuras de Bilbo, pues parece inscribirse en tiempos ya históricos, aunque todavía quedaban dragones y gigantes. Se trata un manifiesto conservador en el que “lo viejo y lo tradicional derrotan a lo académico y lo moderno”. Así, el trabuco de Egidio es confundido con “tábanos”, pero la mera presencia de Tajarrabos basta para someter al terrible dragón Crisófilax. De entre los cuentos de hadas tradicionales de Tolkien, quizá sea el mejor, en parte gracias al humor que lo recorre y vivifica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 12pt; text-align: center;"><a href="http://animefrikirol.blogspot.com/2007_03_01_archive.html"><img class="size-medium wp-image-971 aligncenter" title="Fuente: Anime Friki Rol" src="http://www.eldinosaurioqueestabaalli.com/wp-content/tolkien-300x180.jpg" alt="http://animefrikirol.blogspot.com/2007_03_01_archive.html" width="300" height="180" /></a></p>
<p>Tolkien lleva décadas formando parte de la educación lectora de Occidente, aunque no siempre ha sido valorado justamente como escritor y tan sólo como renovador de un género muy concreto y como autor de un best–seller inmortal –algo parecido a <em>Los tres mosqueteros</em>–. Más allá de sus cualidades como renovador de géneros y de mitos, como constructor de universos –Mundo Secundario–, Tolkien debe ser reivindicado como literato, pues tal cosa se sentía, y no otra cosa es. En su obra se tratan, con gran profundidad, los grandes temas de la literatura, las grandes preocupaciones del hombre, y se abordan desde las relaciones entre personajes, y entre estos y el mundo que les rodea. Literatura pura. Y es cierto que escogió una forma arcaizante, que dificulta la percepción de matices, que hay dragones y duendes, que sus personajes se mueven por valores antiguos, y que “Fantasía no puede quedar atrapada en una red de palabras, porque una de sus cualidades es la de ser indescriptible, aunque no imperceptible”.  Todo son dificultades, pero la obra de Tolkien pervive y crece y ocupa un lugar propio en el corazón de sus lectores. Por algo será.</p>
<p><em>Ficha: <a title="Editorial Minotauro" href="http://www.edicionesminotauro.com/FichaLibro.aspx?IdPack=2&amp;IdPildora=210" target="_blank">Cuentos desde el Reino Peligroso</a></em>, J. R. R. Tolkien. Editorial Minotauro, 2009. 400 páginas. 21.50 €
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