De vez en cuando es conveniente hacer un alto y escuchar. Eso puede hacer que recuperes el pulso del camino o que adviertas el desvío. Un oráculo o un edicto son excesivos, pero un gesto y una sonrisa resultan suficientes. Por supuesto, después es el peregrino quien debe esforzarse por continuar,[...]
Archive for the ‘El gabinete del dr. Mantell’ Category
En verano, una isla
Parece un juego de ilusionista a punto de realizarse. Desde cierto punto de vista, y si me atreviera con el estilo meloso de un Carlos del Amor, lo es. Pero es verano, es Verne, es el momento de sacar la cabeza del abismo y buscar un poco de luz. No demasiada, el sol es nocivo. [...][...]
Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay
Antes de nada, ¡feliz 2012 y que los augurios escatológicos no se cumplan aún! Hacía años que no escribía un cuento. Ahora no quiero leerlo, porque si lo hago seguro que encontraré errores, defectos y necedades sin cuento y quiero conservar la sensación de escritura satisfactoria que rara ve[...]
Arrancad las semillas, fusilad a los niños de Ôe Kenzaburô
Esta es la tercera novela de Ôe Kenzaburô que tengo la oportunidad de leer. De las anteriores tengo poco que decir. De La presa guardo algunos recuerdos vagos, poco más que la sinopsis y la impresión general, marcada por esa poderosa imagen del soldado negro enjaulado en lo profundo del bosque n[...]
Los autores irreverentes… o no tanto
Tras tanto clásico (Real Madrid C. F. – F. C. Barcelona) despistante mas escasamente deslumbrante, por parte de ambos contendientes, y a la espera del último y más importante de los encuentros, ya va tocando el retorno a la vida real. Y nunca, como en este momento, ha sido tan palpable la atmó[...]
Inquietante ejército de monos, en el Rāmāyaṇa
“Sugrīva se volvió hacia Hanumān, que estaba a su lado, y le dijo: -Convoca a los monos de todos los rincones de la tierra por medio de regalos, de acuerdos y diplomacia. Sé que ya hemos enviado mensajeros, pero despacha más monos para que apremien a los anteriores. Quiero que todos los m[...]
Vampiros, por el Conde de Siruela
Ayer fue el primer día sin Mundial en semanas. Fue una privación demasiado brusca, tras tantos días viendo fútbol -es un decir-, así que estuve repasando vídeos de mis jugadores favoritos, el Buitre y su suspensión del espacio-tiempo, Éric Cantona -un tipo tan grande que me hizo apoyar a un [...]
Abe Kôbô y Dazai Osamu: visiones de lo humano
Esta reseña tiene su origen en mi torpeza con los nombres. Siempre he creído que los nombres son importantes. Yo no sería como soy si tuviera uno más común, y dudo que Stendhal hubiera pasado a la historia como Henri Beyle, y mucho menos George Sand como Amandine Aurore Lucile Dupin. ¿Cherilyn[...]
La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons
Si es usted devoto lector de Cumbres borrascosas -o cualquier otro relato paramero y meteorológico-, Lejos del mundanal ruido o la obra de David Herbert Lawrence, mejor no siga leyendo. Porque, en esta divertida novela, Stella Gibbons emprende la cervantina tarea de aniquilar a la novelística rom[...]
El caballo amarillo, de Boris Savinkov
Impedimenta reedita, traducido por primera vez del ruso –Andreu Nin lo hizo en 1931, pero desde el francés–, El caballo amarillo. Diario de un terrorista ruso, una suerte de memorias disfrazadas de novela escritas por el asesino revolucionario Boris Savinkov en 1917, durante su exilio en París[...]
