Jul 15

Un error de cálculo, de Luis Béjar

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , 15/07/2010

Tal y como predijera, España es campeona del mundo. Eso supone, según dicen, un aumento del PIB de 0,7% a añadir al crecimiento natural. También dicen que la marca “España” ha visto crecer su prestigio y demanda. Por si fuera poco, el país está más unido que nunca, los nacionalistas ahora parecen excéntricos aguafiestas, empeñados en destruir algo tan maravilloso como un campeonato de fútbol. Y es que los inocentes pueden pensar que sólo es fútbol, pero yo sé que ¡sólo es fútbol! y todo eso viene dado. Bueno, pues ya se acabó. Ahora empieza lo de todos los veranos, los fichajes, las ilusiones en un Real Madrid que, al final, y como se ha dejado robar la identidad por el Barça, decepciona. Mourinho ganará, siempre lo hace, pero no convencerá y en mi club eso es lo importante, o lo era. Vuelve la vida corriente, planificar corriendo el mes de agosto, que las editoriales no funcionan. Avistar el mes de septiembre que siempre se presenta de improviso. Adelantar algunos proyectos, que el tiempo apremia y se agota y acogota. En nada, las navidades y algunas novedades. Un cambio total de vida, eso siempre es bueno. Por ahora, sólo quiero terminar de leer Guerra y paz, edición de Mario Muchnik.

Lee mi reseña de Un error de cálculo en El Confidencial →

Texto de la editorial:

“Un hombre ve cambiar su vida después de afeitarse la barba.

Una novela sobre la locura y la literatura. Una magnífica reescritura de El Quijote.

«Antes de convertirse en Zalacaín el Aventurero, el llamado Teodoro Sagredo Blanco era un profesor de instituto un tanto asqueado del oficio, aunque cumplidor, eso sí, en la medida en que esto era todavía posible. Hasta que un día, a unos meses apenas de cumplir cincuenta años, la cagó por el simple hecho de afeitarse la barba».

Así, de este modo brillante, comienza la novela y las peripecias del tal Teodoro Sagredo Blanco.

El afeitarse la barba lo convierte, a los ojos de los demás, en otra persona. Nadie, ni su propia familia, su infiel mujer y sus hijos, creen reconocer en el rasurado Teodoro al barbado Teodoro. Como este señor sin barba insiste en ser el que era antes, el barbado, es recluido en un manicomio, la Residencia Social Asistida Nuestra Señora el Amparo, y a la que el narrador decide llamar «el reino de Aglapsia». Allí establece relación con su médico; con la madre superiora de las monjas que atienden el hospital, significativamente llamada Sor Adolf; con un extraño personaje llamado Julián Gavanzo de Medroleas, a quien el narrador rebautizará como «El Homónimo; con el mismo Pío Baroja, en la extraordinaria biblioteca del hospital; precisamente de una novela de Baroja extraerá el nombre a partir del cual querrá ser reconocido, Zalacaín el aventurero. Y, por supuesto, una serie de raros personajes como Don José María, El Gigantilla, Efraín, La Esfera, El Chino Pareja, Robespierre…

En medio de una narración que por momentos puede alcanzar el delirio, se nos va contando la historia de este señor llamado Teodoro Sagredo Blanco: su vida de profesor, su matrimonio, su integración en Comisiones Obreras o el Partido Comunista Español. Los años de franquismo. Su juventud y niñez. La historia familiar.

En el hospital se enamora de una interna a quien bautiza como Libertad, no, como él dice, «por viejos hábitos anarquistas», sino por unos bellísimos versos de Luis Cernuda.

Y un día Teodoro Sagrado, decide escribir su propia historia, encerrarse en su cuarto («Este es mi cuarto y estoy vivo») y ponerse en la redacción de su libro, que es el mismo libro que hemos estado leyendo.”

Ficha en El Aleph →

Sobre Luis Béjar:

“Luis Béjar ha dedicado toda su vida a la literatura. En su trayectoria como escritor comenzó cultivando géneros como el teatro y la poesía y terminó escribiendo varias novelas que recibieron algún que otro aplauso de la crítica así como destacados premios literarios. Es autor de Aquello es lo que llamábamos Berlín (premio Sésamo 1978), traducida al ruso; El coleccionista de agujeros (premio Eulalio Ferrer 1981), El manuscrito de París (premio Castilla-La Mancha 1988) y El viejo sonido del arco iris (premio Francisco Ayala 1995). Es autor igualmente de un libro de poesía, Donde viven las cosas (1998). En su narrativa, Luis Béjar siempre trata de entender la lucha entre el hombre y su realidad, ese mundo con apariencia de verdadero.”

Palabra de Senabre:

“El toledano Luis Béjar (1943) no es un escritor novel, aunque su nombre suene tan sólo en círculos restringidos, pero tampoco uno de esos narradores osados que se lanzan a llenar folios creyendo que basta contar algo para urdir una novela.”

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