Jun 14
Abe Kôbô y Dazai Osamu: visiones de lo humano
Escrito en El gabinete del dr. Mantell, El museo.
Etiquetas: Abe Kôbô, Candaya, Dazai Osamu, literatura japonesa, Sajalín14/06/2010
Esta reseña tiene su origen en mi torpeza con los nombres. Siempre he creído que los nombres son importantes. Yo no sería como soy si tuviera uno más común, y dudo que Stendhal hubiera pasado a la historia como Henri Beyle, y mucho menos George Sand como Amandine Aurore Lucile Dupin. ¿Cherilyn Sarkisian? ¿Saul Hudson? ¿Habría sido Napoleón lo que fue de haberse llamado Cacalovo? Mas, siendo importantes los nombres, éstos se pierden en las circunvalaciones de mi cerebro. Hace mucho que quería leer Indigno de ser humano, la breve novela autobiográfica de Dazai Osamu, cuya adaptación al anime había visto recientemente -con diseños de Takeshi Obata, autor de Death Note-. Cuando Candaya, una editoral que me gusta especialmente -todo lo que publican es, al menos, interesante-, publicó Idéntico al ser humano, pensé, “vaya, la traducción correcta de Ningen Shikkaku es esa, entonces”. Que el autor hubiera cambiado no me llamó la atención, así que inmediatamente me puse en contacto con la editorial. Luego ya me di cuenta de que el argumento era completamente distinto y entonces, sólo entonces, descubrí que no era la misma obra. Era de Abe, el autor de La mujer de arena que publicara Siruela. La casualidad quiso que, casi simultáneamente, ahora sí, Sajalín publicara la novelita de Dazai. Por fortuna, no todos los despistes resultan desgraciados. Dicen que el queso se inventó gracias a uno y convendrán conmigo en que la humanidad es mucho más feliz desde entonces.
Lee mi reseña de Indigno de ser humano e Idéntico al ser humano en El Confidencial →

Candaya, sobre su Idéntico al ser humano:
“La noticia de que acaba de despegar un cohete espacial con destino a Marte llena de zozobra al creador del programa radiofónico “Hola, marciano”. El temor de que la realidad pueda desbaratar su universo de ficción y poner en peligro el modesto modus vivendi con el que intenta asegurar la estabilidad de su familia, hace tambalear el precario equilibrio del periodista, cada vez más paralizado por la angustia y la pérdida de la autoestima.
La inesperada visita de un oyente que asegura ser un marciano “idéntico al ser humano” desencadena un desconcertante e incómodo diálogo en el que, al modo beckettiano, se transita fácilmente de la lucidez al delirio. Con un impecable manejo de la alegoría y de la sátira, Kobo Abe se servirá de las irritantes palabras de estos dos seres extraviados para enfrentar al lector a algunas de las obsesiones que lo han emparentado con Kafka o Camus: el problema de la identidad y el desasosiego de no saber quién se es ni quién es el otro, el cuestionamiento de la noción de realidad o la crisis de supervivencia del ser humano frente a las estructuras dislocadas y caóticas del mundo contemporáneo. El lector, magnetizado por la tensión dramática, espera, como en un relato policial, que el suspense vaya cediendo hasta revelar el desenlace: “¿todo esto será la consecuencia de la fábula vencida por la realidad o de la realidad vencida por la fábula?”.
Con Idéntico al ser humano, Kobo Abe se distancia del color local que caracteriza la tradición literaria japonesa e incorpora a algunos de los grandes temas de la modernidad, como la ficción científica, la seducción por el lenguaje de las matemáticas y los sistemas clasificatorios o la reflexión sobre la convivencia en las ciudades impersonales, vertiginosas e inhumanas de nuestro tiempo.”
Sajalín, sobre su Indigno de ser humano:
“Publicada por primera vez en 1948, Indigno de ser humano es una de las novelas más célebres de la literatura japonesa contemporánea. Su polémico y brillante autor, Osamu Dazai, incorporó numerosos episodios de su turbulenta vida a los tres cuadernos que conforman esta novela y que narran, en primera persona y de forma descarnada, el progresivo declive como ser humano de Yozo, joven estudiante de provincias que lleva una vida disoluta en Tokio.
Repudiado por su familia tras un intento de suicidio e incapaz de vivir en armonía con sus hipócritas semejantes, Yozo malvive como dibujante de historietas y subsiste gracias a la ayuda de mujeres que se enamoran de él pese a su alcoholismo y adicción a la morfina. Sin embargo, tras el despiadado retrato que Yozo hace de su vida, Dazai cambia repentinamente de punto de vista y nos muestra, mediante la voz de una de las mujeres con las que Yozo convivió, una semblanza muy distinta del trágico protagonista de esta perturbadora historia. Indigno de ser humano se ha convertido, con el paso de los años, en una de las obras más populares de la literatura japonesa, superando los diez millones de ejemplares vendidos desde su primera publicación en 1948.”
Palabra de…
«La obra supone una perfecta descripción de la frustración de no estar a la altura, de suspender en el contrato social (el shikkaku del título en japonés significa suspendido, no aprobado) que tantas frustraciones genera en las nuevas generaciones japonesas.» — Paloma Llaneza (Babelia)
«Osamu Dazai fue un “outsider” en medio del orden y el reglamento, pero nos legó una historia turbia y bella, sencilla y demoledora.» — Ramón Palomar (Las Provincias)





























