Mar 18

Azul ruso, de Patricia Esteban Erlés

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , , 18/03/2010

En el mundo hay dos tipos de personas: de perros y de gatos -además hay una minoría de acuario, de lagarto, de serpiente y aun de tarántula; es cierto, también los hay “amascóticos”-. Patricia Esteban Erlés es una persona de gatos, aunque dedique su nuevo libro de cuentos, Azul ruso, también a sus perros, para que no haya peleas.

Un azul ruso es, como cualquier gatuno sabe, una raza con un pelaje espeso y suave, de color de plata vieja, con una apariencia aristocrática, si bien es uno de los felinos domésticos más cariñosos. En el colofón del volumen se anota la coincidencia de su impresión con el aniversario de la fiesta en la que el zar Alejandro II regaló a la zarina una pareja de esta raza, llamados Kniaz Oleg y Dama Petrovna. Unos antecedentes de categoría para un animal esencialmente literario.

Desde el gato con botas al Church de Stephen King, pasando por Beppo, Plutón o el Gato de Chesire, la literatura está repleta de gatos. Con nombre de polemista romano, Felis silvestris catus, es el tótem de la literatura, como se ha encargado de señalar Antonio Burgos, pero también lo es de la nueva física y aun de las artes plásticas. Los perreros estamos en desventaja, a pesar de Argos, Colmillo Blanco y Flush -y, por volver al maestro del terror contemporáneo, el baboso y terrorífico Cujo-. La potencia del gato como elemento narrativo queda, en este volumen, confirmada; hay gatos por doquier, protagonistas, secundarios y de atrezzo. Hay hombres que devienen gatos -no es una novedad la metáfora del gato por el hombre- y gatos reverdecidos -“Criptonita”- como paso intermedio hacia la iguana -“Mudanza”-.

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