Jun 29
Al Gore, el marshal de la ecología mundial
Escrito en El museo.
Etiquetas: ciencia, ecología, espiritualidad29/06/2009
Al Gore. Héroe y villano, como todo ser humano, pero con una presencia pública ampliada que, entre otras cosas, le ha valido un Premio Nobel de la Paz. A pesar de la evidente imposición de sus postulados, al menos en el horizonte ideológico contemporáneo, sigue siendo una personalidad cuestionada, tachado de hipócrita, pues su piscina quizá no es ecológica y se ha enriquecido con su lucha medioambiental. Contaba Pedro Laín Entralgo que Max Scheler recibió una llamada telefónica mientras disertaba acerca de los fundamentos de la vida moral. Los alumnos pudieron escuchar a su profesor de ética solicitar una prostituta, y éstos le recriminaron su actitud hipócrita cuando volvió al aula. Scheler, imperturbable, les señaló que para llegar a la universidad habrían seguido postes indicadores, ateniéndose a la información que ofrecen, no siguiéndoles físicamente porque entonces no habrían podido moverse. La credibilidad de Gore, como la de Scheler, no debe ir determinada por su vida personal, ni siquiera por la pública, sino por la solidez y la veracidad de su mensaje. Y éste se plasmó, antes de Una verdad incómoda, en La tierra en juego, ensayo que recupera ahora Planeta, con un nuevo prólogo que sitúa el texto, de 1992, en relación al presente





























