Jun 29
Escrito en El museo.
Etiquetas: ciencia, ecología, espiritualidad29/06/2009
Al Gore. Héroe y villano, como todo ser humano, pero con una presencia pública ampliada que, entre otras cosas, le ha valido un Premio Nobel de la Paz. A pesar de la evidente imposición de sus postulados, al menos en el horizonte ideológico contemporáneo, sigue siendo una personalidad cuestionada, tachado de hipócrita, pues su [...] [...more]
Al Gore. Héroe y villano, como todo ser humano, pero con una presencia pública ampliada que, entre otras cosas, le ha valido un Premio Nobel de la Paz. A pesar de la evidente imposición de sus postulados, al menos en el horizonte ideológico contemporáneo, sigue siendo una personalidad cuestionada, tachado de hipócrita, pues su piscina quizá no es ecológica y se ha enriquecido con su lucha medioambiental. Contaba Pedro Laín Entralgo que Max Scheler recibió una llamada telefónica mientras disertaba acerca de los fundamentos de la vida moral. Los alumnos pudieron escuchar a su profesor de ética solicitar una prostituta, y éstos le recriminaron su actitud hipócrita cuando volvió al aula. Scheler, imperturbable, les señaló que para llegar a la universidad habrían seguido postes indicadores, ateniéndose a la información que ofrecen, no siguiéndoles físicamente porque entonces no habrían podido moverse. La credibilidad de Gore, como la de Scheler, no debe ir determinada por su vida personal, ni siquiera por la pública, sino por la solidez y la veracidad de su mensaje. Y éste se plasmó, antes de Una verdad incómoda, en La tierra en juego, ensayo que recupera ahora Planeta, con un nuevo prólogo que sitúa el texto, de 1992, en relación al presente
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Jun 19
Escrito en El museo.
Etiquetas: anarquismo, biografía, Guerra Civil, historia de España19/06/2009
De un momento histórico como nuestra triste Guerra Civil, pocos ejemplos edificantes se pueden extraer. Entre militares y milicianos cegados por su misión destructiva, criminales de diversa laya y aterrorizadas víctimas, sólo enseñanzas negativas quedan al lector, aunque en la memoria de los cada vez más escasos supervivientes aparezca, surgiendo entre la sangre y [...] [...more]
De un momento histórico como nuestra triste Guerra Civil, pocos ejemplos edificantes se pueden extraer. Entre militares y milicianos cegados por su misión destructiva, criminales de diversa laya y aterrorizadas víctimas, sólo enseñanzas negativas quedan al lector, aunque en la memoria de los cada vez más escasos supervivientes aparezca, surgiendo entre la sangre y la ruina, una mano amiga que se tendió, inesperada y fantástica, con socorro y consuelo. Manos de algunos hombres buenos que, a riesgo de su propia salud, a veces de su propia vida, cumplieron con valor el deber de todo ser humano de prestar ayuda al necesitado, fuera este amigo o adversario. Uno de aquellos hombres fue Melchor Rodríguez, anarquista, apodado “el ángel rojo” -y también, por los suyos, “el ángel traidor”, sin serlo-, el hombre que terminó con las sacas y paseos en el Madrid sitiado, por mor de unos ideales que no consentían la injusticia, ni la crueldad, y sí la humanidad y la justicia…
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Jun 18
Escrito en El T-rex que viene, El museo.
Etiquetas: literatura alemana, literatura española, literatura y arte, literatura y cine18/06/2009
La creación como motivo. Mirar al agua. Javier Sáez de Ibarra Todo libro, de cualquier género, que tenga que ver con el arte contemporáneo, debe empezar por el principio: el pasmo del espectador y un principio de entendimiento. Así ocurre en Mirar al agua, Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, que [...] [...more]
La creación como motivo. Mirar al agua. Javier Sáez de Ibarra
Todo libro, de cualquier género, que tenga que ver con el arte contemporáneo, debe empezar por el principio: el pasmo del espectador y un principio de entendimiento. Así ocurre en Mirar al agua, Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, que arranca con el relato que da nombre al conjunto y en el que el misterio del arte y del amor se funden para principiar una respuesta al divorcio existente entre el hombre común y el arte de nuestra época. Y es que, como destacó el jurado, no es muy habitual en nuestras letras el diálogo con las artes plásticas, como sin embargo sí lo es en las anglosajonas. El propio autor lo anuncia en uno de los lemas del libro –por otra parte muy cargado de éstos, todos significativos y orientativos-, una cita de Iván de la Nuez: “el arte le ofrece a la literatura la posibilidad de continuar, desde otras perspectivas, sus labores narrativas o sus tareas como cartero de la sabiduría. El choque entre ambos ámbitos producirá seguramente una nueva poética del siglo que empieza”…
La quimera del oro. El tesoro de Sierra Madre. B. Traven.
Hay novelas condenadas a sobrevivir por mor de sus descendientes fílmicos, que gozan de un mayor reconocimiento y, a veces, de una mejor factura. El caso más conocido es Lo que el viento se llevó, pero El tesoro de Sierra Madre es igualmente prototípico. La gran película de John Huston es uno de los clásicos del cine norteamericano de la edad dorada -y uno de los últimos- y, en muchos aspectos, supera a la novela de Bruno Traven, un escritor inquieto y enigmático que siempre huyó de la celebridad y el reconocimiento sembrando de pistas falsas su biografía y cambiando periódicamente de seudónimo -su nombre real es desconocido-…
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Jun 08
Escrito en El museo.
Etiquetas: gastronomía, literatura española8/06/2009
Nostalgia del invierno. Breviario del cocido. José Esteban. Ahora que empiezan a apretar los calores, cuesta pensar en jalarse un cocido completo, pese a que hay que estar de acuerdo con José Esteban en que “solamente hay dos clases de cocidos: los buenos y los mejores”. En estas “páginas de erudita, impertinente y [...] [...more]
Nostalgia del invierno. Breviario del cocido. José Esteban.
Ahora que empiezan a apretar los calores, cuesta pensar en jalarse un cocido completo, pese a que hay que estar de acuerdo con José Esteban en que “solamente hay dos clases de cocidos: los buenos y los mejores”. En estas “páginas de erudita, impertinente y hasta malsana curiosidad”, encontramos desde refranes a recetas, pasando por buena parte de la literatura del cocido, que es más extensa de lo que cabría imaginar. Parece que el plato enseña de la cocina española proviene de la adafina, plato sefardí, al que en la Segovia del siglo XV se le añadió el producto de la matanza y se cristianizó…
Sefarad rediviva. Al final del mar. Gabriel Sofer.
Gabriel Sofer es de esos escritores intrigantes, como Casas Ros, que hacen de su vida un misterio. Que quisiera defender su tesis sobre lógica del infinito bajo el nombre de Doctor Fausto ya indica el tipo particular que es, así como su “tendencia incontrolable a mudarse de casa y a cambiar de nombre cada dos años”. Al final del mar, primer libro que Sofer publica en nuestro país –lo que debe hacernos suponer que ha publicado en algún otro, o bien con otro nombre– es un volumen irregular, con algunas piezas francamente prescindibles, anodinas –Memoria del Inquisidor Guevara, La Esperanza–, y algunas más que correctas…
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Jun 04
Escrito en El museo.
Etiquetas: ciencia-ficción, literatura japonesa, surrealismo, Yasutaka Tsutsui4/06/2009
Desde que se ha puesto de moda la narrativa japonesa, con Haruki Murakami y Banana Yoshimoto a la cabeza, no habíamos tenido en España mejor regalo que la publicación de Hombres salmonela en el planeta Porno y, con él, el descubrimiento de Yasutaka Tsutsui y su ciencia ficción precisa y satírica que le sirve para [...] [...more]

Desde que se ha puesto de moda la narrativa japonesa, con Haruki Murakami y Banana Yoshimoto a la cabeza, no habíamos tenido en España mejor regalo que la publicación de Hombres salmonela en el planeta Porno y, con él, el descubrimiento de Yasutaka Tsutsui y su ciencia ficción precisa y satírica que le sirve para plasmar su radical desconfianza en el progreso, que está motivado por intereses espurios: la utopía siempre deviene en distopía. Estoy desnudo es el segundo volumen que publica en España, también en Atalanta, que le ha encargado, a través del maestro traductor Jesús Carlos Álvarez Crespo una selección de sus relatos preferidos. A través de ella no sólo vemos una sorprendente colección de piezas, con todos los ingredientes que hacen de Tsutsui un referente en las letras japonesas contemporáneas –y en el cine, el manga y el teatro–, sino especialmente un listado de los temas que más le inquietan en este momento.
No todos los relatos del volumen se pueden catalogar dentro del género de la ciencia ficción, o la fantasía. El que lo abre y da nombre, Estoy desnudo, parte de un hecho cotidiano, el encuentro amoroso entre una pareja ilícita –ella está casada, con otro, evidentemente– y unas gambas en mal estado en un hotel de citas que sufre un incendio. A partir de ahí, una sucesión de accidentes hilarantes irán desnudando al protagonista, no sólo de sus ropas, que va mostrando sus preocupaciones y cómo prefiere cualquier desenlace a la vergüenza social de verse descubierto; no sólo en relaciones adúlteras, sino desvestido y descompuesto. Alrededor suyo la sociedad se erige como un ojo vigilante y reprobatorio, opresivo y frío, una presencia que con diversas formas se repite a lo largo de todo el volumen sometiendo a los personajes a una tensión poderosa y absurda, desarmando los convencionalismos que sujetan las oscuras pasiones que moran en el interior de todo ser humano y, llevándolos al límite, se muestran como realmente son.
En relatos como ese, o El día de la pérdida, Líneas aéreas Gorohachi y especialmente en La ley del talión, Tsutsui muestra que no sólo es un maestro de la ciencia ficción; estos relatos funcionan con un mecanismo lógico inflexible, que los conduce de la risa al horror, mientras el narrador se mantiene muchas veces impasible, o como mucho sardónico. Son relatos que dejan una impresión duradera, no sólo por la dureza de sus imágenes, sino especialmente por esa atmósfera kafkiana, claustrofóbica. Pero el componente fantástico, que tan célebre ha hecho a Tsutsui, no falta en el volumen. Maneras de morir es un relato intermedio entre los anteriores y los de pura ciencia ficción –El peor contacto posible, Articulaciones–, pues es la presencia de un oni, demonio asesino de la mitología japonesa, el desencadenante del horror en una oficina. Mi consejo es que no se pierdan esta obra maestra contemporánea, bajo ningún concepto.
Lo publiqué, en su momento, en El Confidencial