May 28
El rival de Prometeo y Los borrachos de mi vida
Escrito en El museo.
Etiquetas: ciencia, literatura española, literatura y ciencia28/05/2009

Y las máquinas heredarán la tierra. El rival de Prometeo. Sonia Bueno y Marta Peirano (eds.).
Dice el más famoso proverbio chino que tomemos precauciones ante nuestros deseos, porque podríamos verlos cumplidos. Desde tiempos inmemoriales el hombre anhela construir otros hombres, al margen del placentero método natural, por medios mecánicos. Esta antología de textos, que recoge ensayos, artículos y relatos, recorre el camino que el hombre ha seguido desde el siglo XVII para irse aproximando, lo más posible, a la consecución de un doble artificial, con todas las implicaciones filosóficas que ello tiene. No obstante, antes de ese momento el autómata ya figuraba entre los intereses del ser humano. Homero ya los mencionaba al servicio de Hefesto en La Ilíada; egipcios y griegos mostraron gran interés en las aves autómatas; y el tesoro de Chin Shih Hueng Ti contenía una orquesta mecánica. Ambas tradiciones, la aviaria y la musical, se sintetizarían en el gran constructor de autómatas del siglo XVIII, Vaucanson (págs. 39 a 53)…
La existencia con trazos delicados. Los borrachos de mi vida. Nuria Labari.
Mostrarse frío y aun cruel, oponer siempre el espejo deformador es fácil, sólo hay que dejarse llevar. Buscar los pequeños gestos de dulzura, de esperanza, es mucho más dífícil, y al artista muchas veces lo aproxima al descrédito. Este es el gran mérito de Nuria Labari a la hora de componer estos relatos que se mueven en el universo cotidiano de la búsqueda del amor, de la realización personal, de la raigambre. Esa mirada delicada, pero no por ello temerosa -sino por el contrario más valiente- permite a la autora observar la vida cotidiana y encontrar leyes, no por evidentes más fácilmente visibles, como que los divorcios duran toda una vida o que la tristeza, en algunos estados de decaimiento, puede resultar un premio, o que hay quien es tan pobre que ni siquiera puede permitirse el miedo…






















