Feb 23

Ana M.ª Vázquez Hoys: Las golondrinas de Tartessos

Escrito en El museo.
Etiquetas: , , 23/02/2009

 

gerion1Existe una ingenuidad general entre los historiadores: creer lo que está escrito. Sienten una natural veneración por la letra impresa o grabada o meramente dibujada, como si el sentido natural de la palabra no fuera la falsedad y el encubrimiento. Ello ha llevado a creer los cronicones antiguos como si de cámaras de seguridad de tratara, cuando no eran más que folletos propagandísticos. Claro que, cada vez menos historiadores –serios- están dispuestos a tragarse el socorro mariano de la batalla de Covadonga o que el imperio español se vino abajo en Rocroi. Entonces, ¿por qué creer las viejas tesis clásicas del origen de la cultura que, en el fondo, no son más que panfletos que los griegos se tragaron íntegros y con guarnición? ¿Y si Europa enseñó a Asia, en vez de ocurrir al revés? Tal es la propuesta de este libro: “¿Escribió antes Occidente que Oriente?”.

 Seguir leyendo en El Confidencial…

Comentarios (0)

Feb 21

Antonio Machado, 70 años en la memoria

Escrito en El gabinete del dr. Mantell, El museo.
Etiquetas: , , 21/02/2009

 

camposcastillaEl 22 de febrero de 1936, “la aurora asomaba / lejana y siniestra”. Don Antonio Machado, agotado su corazón, agonizaba; los dolores (en español, el dolor se debe sentir en plural) le tratan “como a una muralla vieja: / quieren derribarlo, y pronto, / al golpe de la piqueta”. Ya no son “como agua de noria / que va regando una huerta”, sino como “agua de torrente / que arranca el limo a la tierra”. Lejos de España, de la “tierra triste y noble” de su Castilla y los “olivares polvorientos” de su Andalucía, se extingue en el Languedoc pese a que tiene “una gran aversión a todo lo francés”. Allí, sin embargo, encontró su último refugio; allí le respetaban porque, según les habían dicho, Machado era para España lo que Valéry era para Francia. Mientras, en España se le buscaba, mas no para mostrarle respeto.

Seguir leyendo en El Confidencial…

Comentarios (0)

Feb 13

Los cuentos más breves del mundo, según Eduardo Berti (De Esopo a Kafka)

Escrito en El gabinete del dr. Mantell.
Etiquetas: , , 13/02/2009

Los dinosaurios son algo lentos. Quizá por eso, cuando Monterroso despertó, el dinosaurio seguía allí. Pero si no había intentado moverse era porque tenía algo que contarle, un cuento. No hizo falta. Como un relámpago se le presentó el famoso relato  hiperbreve. No he encontrado un libro más adecuado para comenzar la andadura de esta bitácora que uno que hace referencia al género literario, nuevo y antiquísimo, del que ha tomado el nombre. Ese libro es Los cuentos más breves del mundo. De Esopo a Kafka (Páginas de Espuma), antología a cargo de Eduardo Berti. El escritor argentino ha tenido que bucear en polvorientas bibliotecas para reunir esta colección de ancestros de unos cuentos que hoy se ven como el no va más de la modernidad. Como decían los romanos, que ya entonces lo sabían todo, no hay nada nuevo bajo el sol.

 

cortazarlupa

 

Berti ha localizado textos que reúnen las condiciones –o no- del microrrelato en todas las épocas y culturas que han plasmado sobre el papel sus ensoñaciones. Los hay chinos, europeos, americanos; de la antigüedad, del siglo XX; de Sa’di, de Kafka. ¿Los requisitos? No deben exceder las 350 palabras, deben haber sido escritos antes del siglo XX o en sus albores, y deben pertenecer a una lengua distinta del español. Lo que está muy bien, porque hay infinidad de antologías del microrrelato –y sus antecesores- hispánico, y parece que es un género restringido geográficamente, así como temporalmente: al siglo XX, a partir de las vanguardias. Berti demuestra que las raíces del microrrelato son profundas y amplias, y tan jugosas como las quimas más frescas.

 

En su recorrido, Berti decide no seguir a Enrique Anderson Imbert para quien el origen del relato breve se puede hallar tan pronto como en la escritura sumeria, a modo de anécdotas intercaladas que se podrían arrancar antes de lanzarlas a la emancipación literaria. Parece sin embargo un principio demasiado flexible que violentaría algunos de los dones naturales del microrrelato, como sería precisamente su autonomía. Por eso adelanta la aparición de estos ancestros a la antigua Grecia, dejando atrás excesos interpretativos.

 

minilibro1

 

En esta antología estamos quizá más cerca del cuento de la abuela que del dinosaurio de Monterroso o de los patucos de Hemingway. Esta es la historia de los precursores del microrrelato cuyas “fuentes y raíces son las más antiguas”. David Lagmanovich (El microrrelato. Menoscuarto) también le reconoce una larga tradición en la historia de la literatura, que encuentra repleta de “ejemplos de anticipación” aunque en sí sea “una de las tendencias más claras de la modernidad”. De hecho, somos espectadores del nacimiento y consolidación de un género nuevo. El cuento apareció sin más, el origen de la novela es remoto, pero el microrrelato se está formando en cuanto género autónomo ante nuestra mirada.

 

Y, a pesar de todo, muchos de estos textos parecen microrrelatos. El cuento de Stratón de Sardis, “El primer beso” (pág. 33),

           

Al anochecer, a la hora en que nos damos las buenas noches, Moeris me besó, ignoro si de verdad o en sueños; pues con gran claridad recuerdo ahora el resto, todo lo que me dijo y todo lo que me preguntó; pero si también me besó, lo dudo y conjeturo al respecto; ya que si es verdad, después de haber sido transportado al paraíso, ¿cómo es que ahora me muevo sobre la tierra?

 

cuenta con tan sólo setenta y seis palabras. No es un texto hiperbreve, pero entra dentro de lo que oficiosamente se entiende por minicuento -menos de cuatrocientas palabras-. Es redondo, conciso –aunque podría serlo más-, autónomo, algo ingenuo –una de las constantes del género es su “mala leche”: son “insidiosos, misteriosos, irreverentes, a veces traicioneros”, dice Lagmanovich-, pero parece un microrrelato. Otros, claramente, no lo son. “El culto a la patria” de Alphonse  Allais (p. 218), es meramente una observación antropológica sobre los turistas norteamericanos:

 

Acabo de ver, hace instantes, a un norteamericano que, tras leer en el Gordon Benett Herald una noticia que describía las últimas lluvias en Nueva York, dobló de inmediato las botamangas de su pantalón, aun cuando el suelo, en Niza, estuviera perfectamente seco porque hay un sol radiante.

 

Según Amanda Mars Checa (“El cuento perfecto”, en Quimera nº 222), “la extrema concisión democratiza el cultivo de este arte y plantea el riesgo de aceptar como obra literaria cualquier expresión más o menos afortunada”. Algunas piezas, aquí y en muchas antologías, son meros arranques de ingenio, comentarios ingeniosos, anécdotas. Muchas veces son los chistes los que adoptan la denominación de microrrelato para cobrar algo del prestigio de la literatura, pero un chiste no necesita prestigio, sino gracia e ingenio.

 

¿Son pues, entonces, microrrelatos u otro tipo de texto? La teoría siempre fuerza las costuras de la realidad. Claro que hay que tratar con los teóricos y eruditos de la literatura, pero es que son como niños caprichosos golpeando con su carnoso puño la pieza en el hueco del rompecabezas, cuando muchas veces esa pieza es un soldadito de plástico. Como dice el Joseluís González (también en el nº 222 de Quimera), la teoría literaria es como el tapiz de Penélope: lo que teje por la noche, lo desteje la realidad creativa por la mañana.

 

penelope

 

No he leído antología alguna de la que no pudiera arrancar un buen puñado de páginas que, a mi juicio, no contenían microrrelatos sino observaciones, ingenios o meras bromas. Pero la antología de Berti ha sido un descubrimiento. Creo que a cualquiera le gustan los viejos cuentos, tan ingenuamente didácticos, tan valientemente morales; el libro está repleto de ellos. Además, ha ampliado el campo de mi visión literaria hacia tradiciones, y por supuesto autores, de las que apenas tenía noción. Su lectura, aunque necesariamente exigente –son muchos los enfoques culturales distintos-, es enjundiosa y gozosa. Si son o no microrrelatos, o ancestros, o lo que sean, que se preocupe de ello la tantálica Penélope.

 

Comentarios (11)

Feb 12

Por qué usted querría cumplir años hoy. 12 de febrero, la fecha de los grandes hombres

Escrito en El museo, K-Saurus.
Etiquetas: , , , , 12/02/2009

darwinboyfriendSi usted nació tal día como hoy, reciba una doble enhorabuena, porque esta es una fecha muy especial. No todos los días se cumplen dos siglos del nacimiento de dos de los seres humanos más influyentes de la historia: Abraham Lincoln y Charles Darwin. Como escribía David R. Contosta en Rebel Giants, ambos personajes mantuvieron vidas paralelas, mucho más próximas de lo que jamás habría soñado Plutarco. Fueron gigantes que se enfrentaron a algunos de los prejuicios más fuertemente asentados de su tiempo, y resultaron vencedores. En el campo de la política, Lincoln estableció definitivamente la unidad de los Estados Unidos al tiempo que ponía en práctica algunos aspectos de la Constitución que eran meras palabras sobre el papel. Darwin, por su parte, elaboró una teoría que no sólo iba a transformar el campo de la biología, sino que ejercería una poderosa influencia en la filosofía, la política, la teología y muchos otros ámbitos del saber humano contemporáneo.

Seguir leyendo en El Confidencial…

Comentarios (2)