Ene 10
Stan Nicholls: Orcos
Escrito en El museo, Zarpazo de velociraptor.
Etiquetas: literatura fantástica, Marlow, Stan Nicholls10/01/2009
Quien leyera El señor de los anillos –y todos lo hemos leído– es difícil que no sintiera intriga por el orco, esa criatura cerduna, oscura, malcarada, hedionda y que, en fin, reúne todos los defectos imaginables, dado que se construyeron como opuesto de los elfos, seres cuasidivinos; seres infernales, habitantes del inframundo, enemigos de la luz, una vacía representación del mal, pero tenían encanto. Costaba imaginarse su degenerada forma de vida, aunque algunos atisbos se ofrecían en El hobbit, por ejemplo. Por eso decepciona tanto la obra de Stan Nicholls –y no sólo por su divergencia con el maestro–, porque sus orcos han perdido todo el encanto. No se parecen nada a la imagen tradicional del orco; están retratados como neandertales –la nueva visión, más ajustada, de éstos– o como nativos americanos –algo muy envidente en los sueños de Stryke–. A Nicholls le ha faltado talento para meterse en la piel de los subseres y por ello ha tenido que cambiarlos. Nada que ver, pues, con Wicked, novela que invertía el cuento clásico de El mago de Oz manteniéndose dentro del cuento, aprovechándose con inteligencia del atractivo del relato original.





























