El dinosaurio seguía allí. Se aproximó con cautela, temiendo el alboroto, pero sus cuidados fueron en vano: el viejo parqué armó un escándalo de mil demonios. Novecientos noventa y ocho salieron por la ventana y no miraron atrás, pero dos de ellos se le sentaron en los hombros y le susurraron al oído, Abre el libro, ábrelo. El dinosaurio abrió el libro y, nunca supo si fue embrujo de los demonios o encanto del papel y la tinta, pero ya nunca pudo cerrarlo.
Prospección
Estratigrafía
Categorías
- El dinosaurio que estaba allí (8)
- El gabinete del dr. Mantell (20)
- El museo (302)
- El T-rex que viene (16)
- K-Saurus (17)
- Memoria de estegosaurio (2)
- Mirada de troodon (3)
- Pasitos de diplodocus (1)
- Zarpazo de velociraptor (5)
Sigue mis huellas
¿Quieren saber algo más del reptil? Mi nombre cuaternario es Nuño Vallés (Santander, 1979). Tuve la peregrina idea de licenciarme en Filosofía, ¡condenado idiota! Y luego me he empeñado en mantenerme cerca de la literatura, enamorado pero sin atreverme a cortejarla. Quizá haya llegado el momento.
Escríbeme: correo (arroba) eldinosaurioqueestabaalli (punto) com
Puedes seguirme, no voy muy aprisa:
Escríbeme: correo (arroba) eldinosaurioqueestabaalli (punto) com
Puedes seguirme, no voy muy aprisa:
Alimenta al saurio
Llegaron al nido
Especies
afterpop
biografía
ciencia
ciencia-ficción
cuento popular
ensayo
filosofía
Guerra Civil
historia de España
Joseph Conrad
Lengua de Trapo
libro ilustrado
literatura alemana
literatura antibelicista
literatura británica
literatura científica
literatura decimonónica
literatura de vanguardia
literatura de viajes
literatura erótica
literatura española
literatura estadounidense
literatura fantástica
literatura francesa
literatura hispanoamericana
literatura humorística
literatura infantil y juvenil
literatura intimista
literatura italiana
literatura japonesa
literatura nórdica
literatura rusa
literatura y ciencia
literatura y cine
miedo
misterio
novela histórica
Páginas de Espuma
Philip Roth
revisionismo histórico
Siglo de Oro
teatro
temas del siglo XX
temas del siglo XXI
tercios
Colegas del jurásico
Mi manada
Últimos zarpazos
- Vascos contra Napoleón, de J. J. Sánchez Arreseigor
- En mitad de la noche un canto, de Jirí Kratchovil
- Un error de cálculo, de Luis Béjar
- Tiqui taca y abracadabra
- Memorias del célebre enano Joseph Boruwlaski, gentilhombre polaco
- Inquietante ejército de monos, en el Rāmāyaṇa
- Vampiros, por el Conde de Siruela
- El tesoro del San José, de Carla Rahn Philips
- Yo voy con Corea del Norte
- Saramago y los males de la modernidad
- Diario de un ama de casa desquiciada, de Sue Kaufman
- Abe Kôbô y Dazai Osamu: visiones de lo humano
- No sólo Xavi lee el fútbol: libros y más libros balompédicos
- De La Habana un barco, de Hotel Postmoderno
- Algo elemental, de Eliot Weinberger
Alimenta al saurio
Copyright © 2010 El dinosaurio que estaba allí. Otro blog de WordPress.
Tema realizado por Free Flash Templates
















Comentario by Mj — 9 Diciembre 2008 @ 20:20
…Y comenzó a leer sumido en un gran sueño azul de letras malva del que ya jamás quiso salir…
Mucha suerte con tu nueva página. Espero que pronto se llene de palabras tan reales como las que acabo de leer,…¿o fue una ilusión?
Saludos, desde el Sur.
Comentario by admin — 10 Diciembre 2008 @ 12:06
¡Pues claro que es una ilusión! Todo lo es.
Gracias por tu visita, ¡mi primer comentario! Aún tengo poco que ofrecer, pero intentaré ser mejor anfitrión.
Comentario by Aloe — 7 Marzo 2009 @ 11:13
… El aire descuidado,se lo proporcionaban sus lentes cabalgando a su aire sobre su nariz.
El tiempo se había detenido atrapado en el espejo; el dinosaurio ya no estaba allí.
Me parece genial!!! He tardado en encontrar la puerta, yo también soy de la manada.! Quizás de otra!, seguiré visitando el valle.
Comentario by Yo, la Reina Roja — 17 Marzo 2009 @ 22:42
Supongo que es el dinosaurio que “encontró” Monterroso al despertar.
Saludos.