Con poco dinero en el bolsillo y una buena cortina de agua en la calle, el ocio se pasa en el hogar, y con un libro en las manos. Esto parecen los editores esperar que ocurra con esta crisis que se nos está viniendo encima, aunque habrá que esperar algo más para ver si las expectativas de la pasada Feria del Libro se cumplen o no.
Se congratulaba el pasado mes de junio Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro de Madrid, con el aumento de las ventas, “como mínimo” como el año anterior, sin que se notara la crisis que ya entonces comenzaba a mostrar sus primeros atisbos. Con igual optimismo ha afirmado el editor Jorge Herralde, en una entrevista a Efe, que “el libro tiene un valor de ‘refugio’, los libros no son caros pese a la ‘eterna cantinela’. Además, el auténtico lector necesita leer”.





























