Para su primera novela, David Austin ha recurrido a su propia experiencia como marino, así como a las más que evidentes lecturas de Joseph Conrad. Memoria azul, bendecida por Doris Lessing -lo que ayuda bastante a su difusión-, narra el descenso a las profundidades abisales de la locura de un marino, envenenado por el mar. Aquí el mar es muy neptuniano, vengativo. No llegamos a saber qué “llamada” desoyó Radnor, el protagonista, pero sí que el mar lo perseguirá mientras que el narrador alude a ese misterioso momento clave que adopta imagen de muerte, de naufragio o de sueños recurrentes de sacrificios humanos.
